Historias de grada | Granada-Sevilla

Un viaje hacia el Granada a través del tiempo

Francisco López, socio desde hace casi 40 años, mira el renovado Los Cármenes. Galería | Búscate en las gradas /F. R. / PEPE MARÍN Y RAMÓN L. PÉREZ
Francisco López, socio desde hace casi 40 años, mira el renovado Los Cármenes. Galería | Búscate en las gradas / F. R. / PEPE MARÍN Y RAMÓN L. PÉREZ

Francisco López y Antonio García llevan viendo al Granada toda una vida. Sus carnés de abonados contemplan varias décadas. Por ello, son los indicados para visitar, en su memoria, el antiguo Los Cármenes desde un remodelado y colorido feudo rojiblanco

FRAN RODRÍGUEZGRANADA

No, querido lector. No hay desorden alguno en el titular, puesto que en la ciudad que contempla altiva la Alhambra, es el tiempo el que se postra al pasito a pasito de un club perseverante. Así comenzaba un nuevo capítulo de una serie inigualable de la que cada granadinista, indiferentemente de si ha nacido en Granada o no, puede sentirse guionista. Debe.

Por eso no era una tarde más para Francisco López Ruiz, conocido aficionado del Granada, socio honorífico del club rojiblanco y habitual en la tribuna de Los Cármenes. Era el día del regreso a Primera. «Pensé que íbamos a estar más tiempo en Segunda», confesaba antes del partido, observando con detenimiento el nuevo aspecto de las gradas. Entró con tiempo para verlo en su esplendor. Casi sin gente aún, se podía leer 'GRANADA CF' en preferencia.

Por un momento, cogemos la línea de la memoria y viajamos a otro Granada–Sevilla. Uno que no pertenece a este fútbol de espectáculos de luces. Uno al que no se accedía con tornos y en el que era obligatorio pasar por los famosos arcos. «Aquel estadio tenía ya tantos años que no se le podían hacer muchas cosas. Este tiene muchas más comodidades», comenta con más nostalgia por lo que se vivió en aquel terreno de juego que por su desaparición. «Hoy están los futbolistas mucho más preparados, pero aquellos partidos eran duros. Con los futbolistas que teníamos se sacaban muchos puntos. Se ganaba a los grandes: al Madrid, al Barcelona y también al Sevilla».

Pero el relato de las alineaciones por megafonía obliga a volver al presente. Resulta obligado preguntarle a él, que a tantos jugadores ha visto pasar por la historia del club, acerca de los chicos de Diego. «El equipo no da mala imagen para nada. Ha hecho una muy buena pretemporada y lo veo muy bien, aunque ahora empieza lo duro».

No muy lejos de Francisco se sienta Antonio García, que lleva viendo al equipo cerca de medio siglo y coincide con el anterior protagonista en lo bonito que sería recuperar los arcos de acceso a Los Cármenes. «En aquellos tiempos el estadio era fenómeno. Pensar en los arcos y en aquellos partidos me trae muy buenos recuerdos», confiesa de la mano de su nieto. «Empecé a ver al Granada cuando estaba como él. Y ahora es muy bonito tenerlo aquí con su carné». Su nieto pertenece a la generación que no conoce otro Granada que el de Primera y Segunda. Una camada que observa el aspecto del estadio de su equipo con una 'millenial' normalidad. Los ojos de su abuelo muestran sin embargo una infancia renacida. «Las luces, la pintura,... Ya era hora de que el estadio estuviera en estas condiciones y al nivel de Primera», confesaba mientras señalaba a su nieto, cromos en mano, quién era quién en el calentamiento de los granadinistas.

Dos socios que renuevan no sólo su carné, sino su particular 'sí, quiero' a unos colores. Dos personas que miden la vida en temporadas.