Granada CF

De tres en tres allí donde hace un año se le fue escapando el ascenso

Pozo encara al lateral derecho del Reus, Shaq Moore/Agencia LOF
Pozo encara al lateral derecho del Reus, Shaq Moore / Agencia LOF

El Granada no especuló en Reus pese a ver cómo le anulaban la ventaja, un planteamiento muy distinto al del curso anterior

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

El Granada de Oltra se fue diluyendo fuera de casa. Los malos resultados a domicilio fueron los causantes de su cese. Hubo muchas citas en que las que la mala suerte le golpeó de lleno al equipo rojiblanco. Pero cuando los lamentos por la falta de puntería se fueron repitiendo semana a semana fueron emergiendo los verdaderos problemas del conjunto del valenciano.

En Reus se vivió uno de esos días en los que al ahora entrenador del Tenerife se le acabaron los argumentos. Valoró muy positivamente aquel punto (0-0) en un campo reducido en el que el rival apenas le dejó margen para maniobrar. El equipo catalán tuvo un evidente mérito al anular las virtudes de un rival plagado de primeros espadas en la categoría. También colaboró para no ver goles por ningún bando la falta de decisión para ir a por el triunfo. Observando que no era capaz de penetrar en el tupido entramado rojinegro, se conformó con mantener el botín menor.

Ayer, en el mismo escenario, el Granada ofreció un partido muy distinto. El rival no es el mismo y sus problemas para confeccionar una plantilla profesional son evidentes, el césped no estaba precisamente en buenas condiciones... cambios ínfimos. El resultado, a pesar de lo que dijo posteriormente en sala de prensa el técnico local, Xavi Bartolo, fue justo porque el visitante apostó por explotar sus virtudes hasta que decantó la balanza.

El mérito de Diego Martínez no está sólo en lo que ha conseguido de sus jugadores, sino lo que provoca con sus planteamientos al contrario. Tenía bien estudiado al Reus, por eso logró arrebatarle la posesión durante la primera parte a un equipo acostumbrado a superar en esta faceta a casi todos a los que se enfrenta. La presión alta a la que sometió al conjunto tarraconense le llevó a cometer múltiples errores en la salida de balón. Esta vez ninguna de esas recuperaciones se tradujo en gol, como ha ocurrido en otros partidos como el disputado ante el Extremadura, pero sí fue minando la moral del Reus, sin capacidad para llegar con peligro al área del Granada salvo en ocasiones muy contadas. Dominó todos los espacios y allá donde quedaba una pelota libre de posesión aparecía una camiseta rojiblanca para acapararla.

La seña de identidad de este Granada está siendo, salvo en la primera parte en La Coruña, precisamente no perder su identidad: presión alta, gran movilidad de la gente de arriba y ambición para querer atacar en cualquier circunstancia del partido. Ayer en Reus realizó una primera parte bastante completa en la que acabó por delante en el marcador y con la sensación de haber podido sacar algo más de rédito de esos 45 minutos. Se le complicó el asunto con un error grosero de Rui Silva pero supo mantener la compostura para madurar el encuentro hasta llevarlo de nuevo a su terreno. Con menos claridad que en la primera parte aunque manteniendo la solvencia.

El trabajo colectivo salió reforzado. Y pese a que se suele destacar, con razón, la tremenda eficiencia de la delantera rojiblanca, esta vez la defensa también funcionó. El Reus acabó el partido con tan solo tres remates a portería, una cifra muy escasa para un equipo que juega de local. En ello participaron sus problemas para generar ocasiones y el buen funcionamiento del sistema defensivo granadinista. De hecho, el gol reusense llegó por un fallo individual y no por una consecución de errores en cadena.

Titularidad y asistencia

La sorpresa de la alineación fue Alejandro Pozo, que sigue sumando experiencias a la mochila en su carrera profesional en Granada. No se acercó al gol como en otras ocasiones, aunque tuvo algún remate con intención. Mantuvo su carácter atrevido para encarar a su defensor a cada instante y buscar alternativas fiables en el juego. Le llegó la recompensa con su gran asistencia a Puertas. Pozo aporrea la puerta.

 

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