La Crónica

Tomeu Nadal y los palos frenan al líder en Los Cármenes

A Tomeu Nadal no le importó saltar por encima hasta de sus compañeros para frenar al líder. / P. MARÍN

El Granada reacciona al gol de Bela y logra empatar en un partido en el que se topa con un gran portero

RAFAEL LAMELASGRANADA

El Granada terminó por odiar el zumbido de los palos y los ademanes de pulpo de Tomeu Nadal en su primera defensa del liderato en 2019. El partido ante el Albacete, que llegó como segundo a Los Cármenes, estuvo a la altura de la expectativa clasificatoria. Propusieron más los rojiblancos, golpearon antes los manchegos, en mitad de una segunda parte en la que las dos escuadras se habían desprendido del corsé. Los nazaríes mantienen ese pulso competitivo que acreditaron en el año extinto. Una capacidad de revolverse ante la adversidad que no acabó en victoria porque se interpuso un portero colosal.

Dejar de fumar, hacer ejercicio o pasar más tiempo con la familia son propósitos habituales que se hacen tras la Nochevieja. Cambios vitales en general. Pero, ¿qué pide un equipo que lo que desea es que todo continúe igual? Tan solo puede insistir en lo que le ha funcionado, en ese viaje al límite al que Diego Martínez ha invitado a su tropa y que exige esfuerzo, dedicación y fiebre por el triunfo. Habrá tropezones y algún leve resbalón como el de anoche, pero nadie podrá cuestionar que este Granada mira a la cara a todos, tiene fe en sus posibilidades y ansía respirar en cotas elevadas.

1 Granada CF

Rui Silva; Víctor Díaz, Germán, Martínez, Quini; Fede San Emeterio, Montoro, Vadillo, Pozo (Adrián Ramos, m.63); Fede Vico; y Rodri (Juancho, m.81).

1 Albacete Balompié

Tomeu Nadal; Tejero, Gentiletti, Arroyo, Mathías Olivera; Jon Erice, Febas (Malsa, m. 73), Eugeni (Acuña, m.82), Bela; Rey Manaj (Ortuño, m.29) y Zozulia.

GOLES
0-1, m.62: Bela; 1-1, m.75: Fede Vico (de penalti).
ÁRBITRO
Areces Franco (colegio asturiano). Amonestó a los locales Germán y Montoro así como al visitante Jeremie Bela.
INCIDENCIAS
Partido de Liga disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes ante 11.991 espectadores (cifra oficial).

Faltó gol y sólo de penalti el equipo consiguió superar la resistencia ajena. Un contrario prudente de arranque pero bien armado, con algunos aguijones arriba y ciertos chicos de brillante futuro. Su lateral Tejero, salido de la 'fábrica' madridista, sube como una locomotora y resultó clave en el tanto del máximo goleador de los de Ramis, el francés Bela, quien se las vio tiesas en una discusión con Rodri que siguió al final del choque, en la que insinuaron racismo, sin nombrarle.

Rodri, precisamente, fue la principal novedad de la alineación local. Ramos llegó tarde de su país y Diego premió la constancia del otro atacante de la plantilla. No le faltó desgaste y pelea, tampoco ofrecimiento, pero estorbó en alguna acción prometedora y no encontró el rumbo hacia la diana.

Además del regreso de Montoro al timón, también retornó Pozo por la sanción de Puertas. Más nervioso que de costumbre, trató de culebrear mucho por la derecha, pero le costó un mundo superar a Mathías Olivera. Inquieto anduvo Fede Vico desde la mediapunta, eléctrico en pos de una ocasión de coronarse como rey del tablero. A pesar del frenesí en torno al área del Albacete, con algunas secuencias armoniosas y una presión en campo contrario que ahogaba al rival, las ocasiones no llegaban con claridad y Tomeu mantenía impolutos sus guantes.

El equipo se desplegó desde dentro hacia los costados, con un árbitro tolerante en los contactos, eliminando interrupciones accesorias, sin señalar las disputas leves. Fue clemente en un lance que pudo dar con Germán en la ducha. Martínez despejó mal un balón de cabeza y a por él acudió Rey Manaj, el exrojiblanco, que no había aparecido hasta entonces, aguardando su instante de reivindicación. El albanés fue a por la pelota, pero Germán despejó y golpeó, involuntariamente pero con vehemencia, en el rostro del joven delantero. Cayó a plomo, reventado, con la mandíbula temblando. Estaba a algunos metros de Rui Silva, pero se podía haber quedado solo. Pese a todo, sólo hubo amarilla para Germán y retirada forzosa de Manaj del terreno para que entrara Ortuño, otro antiguo nazarí, que pasó desapercibido.

En la falta, Eugeni probó la seguridad del meta luso, atento en la intentona. El equilibrio se sostenía ante tantas precauciones, pero en el tramo final del acto se generó algún agobio en varias llegadas manchegas. La respuesta llegó por la diestra, en el añadido antes del descanso. Víctor Díaz en su primera entrada profunda, colocó un centro perfecto para que Vadillo taladrara a Tomeu. Contestó el arquero aunque el esférico le llovió a Fede Vico, que desde el área pequeña chutó con violencia pero sin colocación, estrellando el balón en el larguero. Todos comparecieron tras el reposo con un aire más decidido. Los de Ramis detectaron una fuga por la zona que protegía Quini, al que ni Pozo ni Vadillo arroparon como debían. Por ahí percutieron Bela y Tejero, que montaron un lío ante el que Rui puso el cerrojo al principio. Víctor Díaz reprendió después con energía. Se fue de Mathias con un caño y le dio comba a un envío que rechazó Tomeu. Fede Vico quedó en posición primorosa para resarcirse, pero su golpeo con el exterior lo escupió Gentiletti sobre la misma raya. Después, Rodri no se entendió con Pozo cuando este acudió a culminar.

Un tiro cruzado de Vadillo y un enganche de Rodri con la zurda, tras un envío lejano pero con temple de Montoro, incentivaron el entusiasmo general. Tanto desplegarse en terreno enemigo sin solucionar los entuertos podía pagarse con una reprimenda, que fue veloz. Tejero volvió a tocar al timbre y a la siguiente vez que cruzó la cancela, lo hizo con pretensiones dañinas. Templó el esférico para que lo rematara Bela, su socio perfecto. El galo se tiró en plancha y el larguero, el mismo que había obstruido a Vico, le benefició para que el cuero se alojara en la red.

La 'penitencia' posvacacional de Ramos terminó de inmediato. Salió por Pozo, que seguía en un extraño limbo, y el ataque adquirió el criterio que porta siempre el colombiano. Tras un pequeño intento del adversario en la bota de Ortuño, el cafetero halló un espacio dentro del área para girarse y asistir por arriba a Fede Vico. Se lanzó a tumba abierta con la frente por delante, cansado de marrar con su zurda. Tomeu, el hombre milagro, estiró su brazo y la pelota voló como un cuerpo extraño para botar sobre el travesaño.

Se reclamó penalti sobre Montoro, que no pareció, y el portero siguió sacando tentáculos ante Quini. En el saque de esquina seguido, Germán cabeceó, Gentiletti puso el brazo y así llegó la pena máxima que exigió Vico con decisión. Se pudo sacar el mal sabor de boca marcando y deparó una conclusión abierta.

Ramos puso su testa para variar el signo. Víctor Díaz, un cañonazo que tocó en un zaguero y en el palo. Ingresó Juancho para elevar el alboroto. Montoro la tuvo en un giro de cuello, como Acuña en el segundo de cierre. El empate mantiene a ambos conjuntos invictos y, de momento, en ascenso directo. Empiezan 2019 como lo acabaron. Mejor objetivo para lo que viene, imposible.

Granada CF