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Una temporada de 'vacas flacas' para los filiales andaluces

Carlos Neva busca entregar un pase en el último partido del Recreativo Granada.//PV/GCF
Carlos Neva busca entregar un pase en el último partido del Recreativo Granada. / /PV/GCF

El Recreativo Granada es el único filial del Grupo IV que se encuentra fuera de los puestos de descenso o de la promoción para evitarlo

ANTONIO NAVARRO GRANADA

Mucho han cambiado las cosas en los últimos años en el Grupo IV de Segunda B, especialmente para los equipos filiales.

Si en fechas recientes los segundos equipos de clubes como el Sevilla, el Almería o el Granada se peleaban por los puestos altos de la tabla e incluso llegaban a dar el salto a la categoría de plata –como fue el caso del Sevilla Atlético– este curso futbolístico 2018/19 no está deparando grandes alegrías en las capitales de provincia andaluzas, siendo las entidades más felices las que tienen a sus equipos de Primera bien posicionados (Sevilla y Betis) mientras que, por segundo año consecutivo, la capital andaluza en una situación más complicada es Jaén, que tiene a su máximo representante –el Real Jaén– militando en el Grupo IX de Tercera división.

En la categoría de bronce el Recreativo Granada es el filial mejor clasificado pese a haber ganado uno solo de los últimos ocho partidos jugados. El equipo de Pedro Morilla es el décimo clasificado del Grupo IV de Segunda B con 19 puntos, los mismos que suman el Murcia y el El Ejido 2012 y cuatro más que los que ha cosechado hasta ahora el Sevilla Atlético, el segundo filial mejor posicionado a pesar de estar instalado en el decimosexto lugar, el que obliga a jugar una promoción por evitar el descenso a final de temporada.

Los otros dos filiales de la categoría (el Almería B y el Atlético Malagueño) son los que cierran la clasificación con 11 y 7 puntos respectivamente, lo que viene a demostrar que en esta campaña no se están logrando éxitos a nivel clasificatorio.

No obstante, la razón por la que todos estos equipos están teniendo un peor rendimiento que en años anteriores hay que buscarla en los cambios que han sufrido durante el pasado verano, unos cambios tan drásticos que serían impensables en sus primeros equipos, pero con los que sus respectivos entrenadores tienen que lidiar porque a largo plazo son beneficiosos para cada club.

En el caso del Recreativo Granada el hecho de que hayan promocionado cuatro jugadores al primer equipo (Aarón, Adri Castellano, Pablo Vázquez y José González) ha obligado al técnico del filial, Pedro Morilla, a cambiar gran parte de su columna vertebral. Si se tiene en cuenta que otros futbolistas como Marín o Juancho son habituales en los entrenamientos del primer equipo, la preparación de los encuentros del Recreativo es muy diferente a la de otros equipos y muchos de los jugadores que más minutos están teniendo en el filial rojiblanco –como es el caso de Lejárraga, Carlos Neva o Nacho Buil– pasaron inadvertidos durante la pasada campaña.

En el Sevilla Atlético la reestructuración ha sido profunda tras su descenso desde Segunda a Segunda B. La entidad hispalense ha buscado acomodo a varios de sus jugadores en equipos de Segunda división –el hoy rojiblanco Alejandro Pozo es un buen ejemplo de esta política– y en el filial han quedado jugadores muy jóvenes, inexpertos, con pasado reciente en el tercer equipo del club: el Sevilla C.

Los otros dos filiales, el Almería B y el Atlético Malagueño, son recién ascendidos que están pagando caro el peaje del cambio de categoría y que algunas de sus estrellas como Sergio Pérez en el caso almeriense o Jack Harper en el malagueño sean habituales en los planes de sus primeros equipos.

 

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