Protagonistas del ascenso

Rui Silva | El discreto guardián de la puerta rojiblanca

Rui Silva | El discreto guardián de la puerta rojiblanca

El portugués ha conseguido en una sola temporada labrarse una aureola de portero mítico, a la altura de los mejores guardametas de la historia del Granada

MANUEL PEDREIRAGranada

El éxito del Granada de esta temporada radica en el bloque, un aserto tan evidente que corre el riesgo de convertirse en un tópico que devalúe la calidad individual de los integrantes de la plantilla. Pero si el repaso de ese alabado grupo debe ser ecuánime, sin que nadie sobresalga por encima de los demás, no queda más remedio que comenzar el análisis por el orden de los dorsales y ahí emerge un gigante con el número 1.

Rui Silva ha conseguido en una sola temporada labrarse una aureola de portero mítico, a la altura de los mejores guardametas de la historia del Granada, y ha habido muchos y muy buenos. El portugués se ha empeñado en que marcarle un gol a su equipo sea tan difícil como ver nevar en agosto y a fe que lo ha conseguido. Ha sido el guardameta menos goleado de Segunda división y ha llevado al Granada a presentar los mejores registros defensivos de la Liga de Fútbol Profesional. Guardametas tan renombrados como Oblak o Ter Stegen se han visto obligados a recoger más balones del fondo de sus porterías que el discreto portugués del Granada nacido hace 25 años en Oporto.

Las comparaciones entre categorías admiten muchos matices que en la práctica invalidan el cotejo, pero los datos son los que son y coronan a Rui Silva, al que no se le recuerda apenas un fallo en toda la temporada. Su registro de puertas a cero resume la temporada del equipo y, aunque el lugar común establece que la defensa es cosa de todo el grupo, la realidad es que no se conoce un portero que presente esas cifras y no sea un fuera de serie. Y Rui lo es.

La campaña pasada, su primera completa como rojiblanco, estuvo casi inédito y vio desde el banquillo cómo Javi Varas, ahora en el Huesca, encajaba 44 goles en 38 partidos. Sobrio, con reflejos, felino en los mano a mano y excelso con los pies, llegó al Granada en el mercado invernal de la última y aciaga temporada en Primera división. Este curso ha disputado todos los partidos como titular hasta el último (que jugó Aarón) y nunca ha sido sustituido. Con cuatro tarjetas amarillas, ha gestionado bien esa situación límite para no dejar al equipo sin su concurso en el momento clave del curso.

Al margen de los números, que son más que brillantes, la aportación de Rui Silva se ha apreciado en muchas facetas del juego. Su habilidad con los pies es esencial en el inicio de las jugadas. El portugués no se pone nervioso cuando los centrales le entregan la pelota y acostumbra a salir airoso de la presión de los delanteros rivales con pases precisos a las bandas o al centro.

Ha firmado paradas de las que ganan partidos y sus contados errores, que también los ha habido, apenas han supuesto menoscabo para su confianza. Resolutivo en las salidas por alto, ha transmitido seguridad a sus compañeros, un intangible que no aparece en las estadísticas pero que repercute en movimientos y automatismos.

Con 25 años, el futuro se le adivina espléndido y los clubes portugueses de postín ya le han echado el ojo. «Sé que me siguen en Portugal, pero me quiero quedar aquí muchos años», confesó en una reciente entrevista concedida a IDEAL. Si sus deseos se cumplen, la portería del Granada seguirá en las mejores manos.