«He sentido que todos somos este año más granadinistas»

Lucena posa en la Ciudad Deportiva del Granada. /Pepe Marín
Lucena posa en la Ciudad Deportiva del Granada. / Pepe Marín

El excapitán, símbolo del club para toda la afición, considera fundamental aferrarse a los valores adquiridos este año para disfrutar en Primera

FRAN RODRÍGUEZGRANADA

Minuto 18. El equipo puede estar jugando como los ángeles o atravesar un dantesco primer tiempo, pero la afición siempre va a cantar su nombre al llegar ese momento. A Manuel Lucena Medina (Granada, 1982) no le sirvió su apodo, 'el profeta', para adivinar la suerte de un equipo abocado al sufrimiento tras la decepción que supuso el curso anterior. El ex jugador se ha convertido ahora en un atípico delegado, pues, aunque cumple con su cometido eficientemente, no es sólo aquel hombre enchaquetado que merodea los banquillos. También es un apoyo de Diego Martínez y sus pupilos en los entrenamientos, cuando se calza sus botas para ayudar en el día a día al club de su vida. Lo hace porque le gusta el fútbol y porque ama al Granada.

–¿Ha logrado asimilar ya este ascenso?

–Sí, lo estamos disfrutando mucho todavía. Tengo la suerte de ser granadino y vivir el día a día, encontrándome a gente que me felicita. Es un orgullo saber que con tu trabajo haces feliz a tanta gente.

–Granadino y granadinista, ¿qué ha significado para usted este salto?

–Es una alegría inmensa que estemos ahí otra vez. Y mi ciudad es la primera beneficiada por el impacto económico. Como empleado del club estoy muy contento de llegar a Primera con el bagaje de conocer lo complicada que es esa categoría. Esa experiencia de años anteriores nos debe enseñar a corregir lo que hicimos mal y mejorar lo que se hizo bien. Todos necesitamos estar al cien por cien para permanecer en ella. Desde el que viene con su bandera hasta los que estaremos peleando en el día a día. Disfrutemos estas vacaciones, celebrando aún el ascenso, que luego tocará trabajar con toda la ilusión y el respeto por competir en la mejor Liga del mundo.

–Una categoría a la que ascendió en 2011 con Fabri, ¿cuáles son las diferencias entre aquel éxito y este?

–Veníamos de muchos años sin jugar en Segunda y con la losa de haber estado hasta en Tercera en años muy difíciles. Nos metimos en una ola en la que la ciudad estaba volcada y cualquier cosa que hiciéramos se veía bien. Fíjese que ese año ganamos pocos partidos fuera de casa, pero íbamos montados en un tren de optimismo e ilusión y acabamos en Primera. Este año todo era más complicado. Veníamos de estar en la máxima categoría hace poco y se acumularon decepciones, un presupuesto más discreto y una plantilla llamada a hacerlo lo mejor posible sin la presión de ascender. Pero este equipo ha sido regular y competitivo y, poco a poco, los de dentro también empezamos a pensar que había potencial para algo más.

–En aquella ocasión, usted era jugador. Ahora asciende como delegado.

–Sí, y este ascenso no me lo apunto como mío. Yo he acompañado a los artífices y los tres anteriores sí los viví como jugador y fue la rehostia. Como delegado estoy muy feliz de ver a los jugadores y el cuerpo técnico, porque son personas espectaculares. Poca gente me he encontrado como la que hemos tenido esta temporada. Eso ha sido fundamental para conseguir este éxito.

–No se siente artífice, pero lo cierto es que es un delegado atípico. Entrena con ellos cada día y está casi para jugar.

–No, ya le digo yo que para jugar no estoy (ríe). Sí que en mi papel, además de la logística del delegado, intento echar una mano como puedo al míster y los jugadores. Poder vivir el día a día sobre el césped me hace sentir más cercano. Me siento muy afortunado de poder desempeñar esta función de delegado.

–Y aunque diga no estar para jugar, llega el minuto 18 y Los Cármenes empieza a corear su nombre y a ovacionarle. ¿Cómo vive ese momento desde el banquillo?

–Me siento eternamente agradecido a la afición granadinista. Desde muy joven me han hecho sentir alguien muy especial. Que canten tu nombre en el campo o las muestras de cariño que recibo por la calle me hacen sentir feliz y orgulloso. Estoy en deuda con ellos.

–Pasemos, si quiere, a lo que ha ocurrido sobre el césped. ¿Cuál es la receta para ascender?

–Lo primero es la calidad humana que ha tenido este grupo y también la deportiva. A nivel técnico y táctico, los entrenadores y los jugadores han hecho una labor increíble. Ha coincidido, como en casi todos los ascensos, que muchos jugadores han alcanzado picos muy altos de estado en su carrera justo en esta temporada. Eso tiene que ver con que son muy buenos, están bien preparados, bien entrenados y tienen buena predisposición. Y todo eso, con un poquito de suerte, que también hace falta en el deporte, consigue que ascendamos a Primera de forma directa. Y en una Segunda que era muy especial esta temporada. Tiene mucho mérito.

Manolo Lucena, manteado en Mallorca.
Manolo Lucena, manteado en Mallorca. / Ramón L. Pérez

–¿Cómo define, futbolísticamente, al Granada desde dentro?

–Un equipo. Nunca una palabra ha hecho tanto mérito a lo que ha formado el Granada esta temporada. Un equipo en mayúsculas. Hay jugadores que son los mejores de la categoría en su puesto, pero ninguno ha sobresalido sobre el resto y cualquiera ha rendido como el que más. Si uno jugaba 20 minutos, exprimía sus cualidades ese tiempo. El que jugaba 80, lo hacía 80. Y al que no le tocaba estar, también lo daba todo. Esa es la mayor virtud del Granada.

–¿Cree que el Granada, por sus buenos datos en defensa, parece menos ofensivo de lo que es?

–Lo que somos es camaleónicos. Hemos sabido adaptarnos a las circunstancias de las 42 jornadas y competir en campos como el del Málaga, Dépor o Albacete y luego ir a Reus, Tarragona o Extremadura. Son escenarios totalmente diferentes, equipos con estilos distintos y el Granada ha competido todos y cada uno de los partidos. Incluso los que se han perdido, que nunca ha sido por más de un gol de diferencia. Es raro que un equipo no tenga un día malo y el rival te pase por encima con un 3-0. Eso al Granada no le ha pasado y dice mucho del carácter competitivo que Diego ha inculcado a la plantilla.

–¿Qué jugador le ha sorprendido más sobre el terreno de juego?

–Si me pongo a destacar jugadores, no terminaría. Rui Silva en portería; la defensa, con Quini en la izquierda que se ha salido; San Emeterio; esa calidad en la segunda línea con Puertas, Vadillo, Ojeda, Vico o Pozo; los delanteros, que se han complementado. Para mí, Montoro es el mejor jugador de Segunda con diferencia. Y también ha estado brutal Martínez, que pensé que en invierno nos lo quitarían para llevárselo a Primera. Bernardo, que ha salido en situaciones complicadas, ha tenido un nivel buenísimo. Y Aarón, que el que lo ha visto entrenar sabe que ha estado casi al nivel de Rui. Cualquiera podía jugar y el equipo no se hubiera resentido.

–¿Y en lo humano?

–Han hecho todos un grupo fantástico. Especial es Vadillo, y lo demostró en la celebración. No lo conocía y me ha demostrado que es un gran chaval, que hace grupo y lleva todo esto para adelante.

–Para acabar, ¿había vivido tanta unión dentro del club antes?

–Lo mejor que deja la temporada, más allá de ascender, es la sensación de unidad entre los trabajadores del club, los jugadores, los técnicos, la directiva, la afición y la ciudad. Todos nos sentimos más partícipes de este Granada y su éxito. Aun consiguiendo permanencias en Primera, los últimos años ya notaba cierto desapego por parte de instituciones, afición e incluso algunos jugadores o entrenadores. Este año he sentido que todos somos más granadinistas. Jugadores y cuerpo técnico han conseguido que todos queramos apoyar más al club.

–Por tanto, ¿el mejor fichaje es renovar esos valores?

– Por supuesto, es fundamental. Y estoy muy tranquilo porque los que forman el club llevan esos valores en la sangre. Hay que partir de esta unidad para, con trabajo, ilusión y suerte, tener opciones de disfrutar en Primera división.