Granada CF

«En seguridad también hay que ir partido a partido»

José Cruz se encargó hace dos temporadas de la seguridad en Los Cármenes/Ramón L. Pérez
José Cruz se encargó hace dos temporadas de la seguridad en Los Cármenes / Ramón L. Pérez

El granadino José Cruz es el encargado de este departamento en el Atlético de Madrid y cree que en España «hay una afición muy sana»

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGranada

De casta le viene al galgo, pues José Cruz mamó la importancia de la protección y la seguridad de su familia que regenta una empresa relacionada con estos aspectos. Se dedicó a formarse en este sentido y se convirtió en responsable de esta área en la Diputación de Granada, antes de dar el salto al Granada CF. Tras un año «intenso», en el verano del cambio de propietario del club le llegó una interesante oferta del Atlético de Madrid. Allí lleva dos temporadas con un notable cambio de magnitud. Impregnado de la filosofía del entrenador del primer equipo, Cruz considera que en seguridad «también hay que ir partido a partido», como recuerda siempre Simeone.

Este granadino de 35 años dirige un área que implica a unas 700 personas, coordinando las infraestructuras necesarias y gestionando todos los aspectos «para que la gente esté cómoda». A Cruz le tocó vivir la mudanza del Calderón al mastodóntico Wanda Metropolitano. «Fue un momento impensable para cualquier persona, y abrir un estadio nuevo, el mejor de España y uno de los mejores de Europa, te obliga a llegar a lo máximo, sabiendo todo lo que se mueve hoy en día, como por ejemplo cuestiones relacionadas con el terrorismo», argumenta. Si cada encuentro es un examen con cientos de personas trabajando alrededor entre vigilantes y auxiliares, hace unos meses tuvieron una enorme prueba de la adaptación al nuevo campo con la celebración de la final de la Copa del Rey. «Nuestro departamento se tuvo que implicar y llevamos a 1.100 personas sólo de seguridad», explica, esmerándose en garantizar que las 68.000 personas que puede acoger el Wanda estén bien.

Nada le haría más ilusión que ver al Granada algún día ahí «y que los aficionados disfruten». Reconoce seguir en la distancia al equipo de rayas horizontales. «Es el equipo de mi ciudad y he vivido en esa familia», expone, y aunque se fue con la entrada de John Jiang, esta marcha no estuvo relacionada. «Yo iba a continuar. De hecho, estaba preparando la nueva temporada, los controles, las acreditaciones... Es más, la modificación de seis puertas en Los Cármenes a ocho se me ocurrió a mí para diferenciar accesos para la afición contraria, entre otras cosas. Pero me llamó el Atleti. Me fui un 3 de agosto, que disputamos el trofeo de presentación, y al día siguiente ya estaba trabajando en mi nueva casa».

Estuvo un año en el Granada, pero le tocó atravesar muchas vicisitudes. «Fue como estar 20 porque fue todo muy intenso: fue aquella temporada en la que nos salvamos en aquel penúltimo partido en Sevilla, en el que desplazamos a 1.500 personas. Lo hicimos con varios autobuses e implicó una gran organización. Luego me fui al Atleti, donde llevo dos años, en el que he vivido de todo: semifinales de Champions, títulos... Una experiencia diferente».

Su diagnóstico sobre la seguridad en nuestro fútbol es positivo. «Yo, que he podido ir de un equipo más modesto como el Granada a uno de mayor dimensión como el Atlético de Madrid, puedo decir que en los clubes de España se trabaja igual de bien. La seguridad prima sobre todas las cosas. No es el fútbol de los 90 o principios de este siglo. Es un aspecto que se trata muchísimo: se celebran las reuniones necesarias, en coordinación con la Policía. Hemos mejorado todos y un partido de fútbol es uno de los eventos deportivos más seguros a los que se puede asistir», resalta. En esa línea subraya el control sobre el fenómeno 'ultra'. «Todo ha ido evolucionando. Los llamados 'ultras' también han cambiado. Viajo por Europa y puedo decir que en general en España tenemos aficiones muy sanas. Los locos siguen existiendo en torno al fútbol, pero suelen actuar fuera de los partidos. Son fanáticos que en realidad no representan a ningún equipo, aunque ellos se autodefinan así. En los últimos años no ha habido incidentes en la grada con 'ultras' entre equipos españoles. Se pudo comprobar este verano en Tallin, en el partido de la Supercopa de Europa. Dos aficiones rivales como la del Madrid y el Atlético de Madrid estuvieron allí respaldando a sus clubes y no hubo ni un incidente», puso de ejemplo.

Las gradas de animación

El control ha llegado a las llamadas 'gradas de animación'. Un tema polémico en Granada, de la que se han escindido varias peñas que tenían en su historial algunos incidentes. «Los clubes tenemos que velar por los intereses de todos los aficionados y estos se tiene que adaptar a las necesidades del día de hoy. En el Atlético de Madrid fuimos pioneros en la introducción del acceso biométrico, la llamada huella digital para controlar el tipo de personas que entran en estas gradas, para que cumplan unos requisitos. LaLiga lo impulsó», abunda.

Y el famoso «partido a partido» se convierte en una premisa de su labor. «De un día a otro todo cambia. No sólo hay que estudiar el evento en sí, sino antecedentes. Incluso el momento social en el que nos encontremos».

 

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