Segundas partes

José Ramón Sandoval. /EFE
José Ramón Sandoval. / EFE
Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELAS

Ni Diego Martínez ni José Ramón Sandoval eran los técnicos previstos para el Granada y el Córdoba esta temporada. La misma persona se convirtió en la opción preferencial para ambos clubes. Francisco Rodríguez abrió negociaciones con los rojiblancos, pero el contacto se truncó a la primera de cambio. La oferta económica inicial de los nazaríes le pareció bajísima -se habla de unos 140.000 euros- y el almeriense rompió la baraja sin dar pie a réplicas. El grupo Hope había tenido a varios técnicos en su radar y Diego Martínez era otro de ellos. A ambos les había 'espiado' para conocer su método, y finalmente el gallego fue el que recaló en el Granada, aunque sin la compañía de la mayoría de ayudantes que le respaldaron en Osasuna. Sólo repitió Álvaro García, analista de vídeos que ya pasó por la entidad dejando una gran impresión.

Francisco, por su parte, acabó fichando por un Córdoba en el que todavía desconocían la considerable merma en el tope salarial como castigo por los excesos cometidos en el anterior mercado de invierno; en aquel momento llegó Sandoval para obrar un nuevo milagro que no le gratificaron. Luis Oliver, por entonces director general deportivo, le quitó méritos y se decantó por el cambio. Todo se alteró cuando LaLiga informó de las limitaciones en el control financiero. Oliver fue despedido y Francisco renunció a su cargo. Por fortuna para él, su contrato todavía no había sido inscrito, por lo que está disponible para trabajar en la categoría en este mismo curso si así se lo requiriera alguien.

Desesperado, el presidente del Córdoba, Jesús León, recurrió a Sandoval, que se volvió a liar la manta a la cabeza. No lo tiene fácil y dicen que está muy cuestionado. Los Cármenes, que fue una casa de felicidad para él, puede ser un lugar para relanzarse o para quedar sentenciado. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas, aunque él, con su arrojo genuino, querrá desmentirlo.

 

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