Granada CF

El rival que destruyó el último proyecto rojiblanco

Cristian Fernández (derecha) consuela a Machís tras su expulsión. //ALVARO CAMPO (EL COMERCIO)
Cristian Fernández (derecha) consuela a Machís tras su expulsión. / /ALVARO CAMPO (EL COMERCIO)

El triunfo del equipo asturiano acabó con Machís siendo expulsado y con el delantero rojiblanco Joselu en el hospital tras una agresión que quedó impune

Antonio Navarro
ANTONIO NAVARRO

En ocho meses y veinticinco días la vida te puede cambiar de manera radical y si no que se lo pregunten al Granada y al Real Oviedo. Los dos equipos que se verán las caras este sábado sobre el césped del Nuevo Los Cármenes ya se enfrentaron el año pasado y lo cierto es que el segundo y último choque entre ambos –el disputado en el estadio Carlos Tartiere– no pudo acabar peor para los intereses rojiblancos.

El Granada-Oviedo de la primera vuelta transcurrió por cauces bastante normales. El equipo granadino venció por 2-0 un encuentro en el que debutó como rojiblanco el central gaditano Chico Flores y en el que brilló el mediocampista Raúl Baena, que posteriormente se lesionaría y terminaría la temporada con mayor pena que gloria. Los goles rojiblancos los anotaron Cristian Fernández en propia puerta y Joselu, protagonistas también del duelo de la segunda vuelta, en el que el proyecto rojiblanco inició su caída libre después de una derrota dolorosa y salpicada de polémica.

Para comprender por qué tuvo tanta importancia el resultado de ese último Oviedo-Granada será necesario recordar el contexto de aquel enfrentamiento. El Granada de Oltra se había alejado bastante de los dos primeros puestos de la clasificación tras dos derrotas consecutivas ante el CD Lugo en tierras gallegas y ante el Nástic de Tarragona en Los Cármenes así que la cita ante el Oviedo de Anquela era una oportunidad o bien de reengancharse a la pelea por ese objetivo del ascenso directo, que el equipo tenía a ocho puntos y podía dejar a cinco en caso de victoria, o por el contrario de alejarse aún más del propósito marcado y que la continuidad del preparador valenciano José Luis Oltra quedase en entredicho.

A pesar de la presión, el Granada completó una primera parte más que buena en el estadio de la Calle Ricardo Vázquez Prada. Los rojiblancos contuvieron a su rival, estrellaron un balón en el larguero y se adelantaron en el marcador gracias a un disparo de Kunde en el interior del área local, aprovechándose el mediocampista camerunés de una indecisión de la defensa asturiana tras un centro al área de Darwin Machís.

Todo le estaba saliendo razonablemente bien al Granada pese a que el árbitro del encuentro, el castellano-manchego Arcediano Monescillo, no había visto un pisotón del ovetense Cristian Fernández al granadinista Salvador Agra, que en circunstancias normales le habría costado la expulsión al defensor del Real Oviedo. Sin embargo, no fue hasta el minuto 45 cuando dio inicio el caos rojiblanco. Era la 'hora D' del 'día D', el momento en el que el castillo de naipes que era el proyecto rojiblanco de la temporada 2017/18 empezó a resquebrajarse. El portero del Granada, Javi Varas, intentó evitar que un balón saliera y se fuera a córner con la mala fortuna de que no atrapó bien el esférico en una zona delicadísima y Forlín se aprovechó de ese error para marcar el tanto de la igualada (1-1) antes de que ambos equipos enfilaran el camino a vestuarios.

El mazazo fue como un golpe en las costillas a un Granada que hasta ese momento mandaba con claridad en aquel combate. Lo de después fue una hecatombe: Steven marcó el 2-1 para el Oviedo; el árbitro no vio un manotazo en el cuello de Cristian al entonces granadinista Joselu -hoy en el bando rival- que obligó a éste a ser sustituido y a terminar el encuentro en el hospital; Víctor Díaz vio su quinta tarjeta amarilla de la temporada y Machís agredió a un rival, lo que le llevó a ser expulsado y sancionado posteriormente con cuatro partidos de suspensión.

Disconformidad

Con el 2-1 en contra y la preocupante distancia de ocho puntos respecto al segundo clasificado, la directiva rojiblanca acordó destituir al técnico José Luis Oltra, que en su rueda de prensa de despedida manifestó que acataba la decisión de su cese pero que en su opinión «creo que no lo merezco» porque, entre otras cosas, estaba «convencido» de que el equipo lograría el ascenso a Primera División con él al frente.

Oltra calificó la decisión como «una sorpresa» que le costaba creer y que «no me esperaba por la clasificación del equipo y porque, a pesar de las últimas tres derrotas, el equipo está vivo y compitiendo bien».

No fue un día sencillo para nadie porque el entrenador se explicó con total sinceridad y apuntó que no hubo «explicación» a la hora de destituirlo, sino que fue «una comunicación» porque «la decisión estaba tomada» y, además, le quedaba la sensación de que «no se consultó con jugadores o capitanes, que a veces se hace».

El preparador no dudó en señalar que se marchaba «con la conciencia tranquila» porque había tenido «aciertos y errores», pero todas sus decisiones fueron tomadas «pensando siempre en el club y en el bien de la entidad».

A la plantilla dijo que «no le reprocho ni le puedo reprochar nada, sino que le agradezco todo. Me voy orgulloso de haber sido entrenador de este grupo de excelentes profesionales». No fueron extrañas esas palabras porque a aquella rueda de prensa, convocada dos días después del drama en tierras ovetenses, acudieron la mayoría de los futbolistas de la plantilla, en lo que sin duda fue un gesto de respaldo hacia el entrenador que se veía obligado a dejar su cargo con el equipo en quinta posición.

Después de Oltra, Pedro Morilla y Miguel Ángel Portugal intentaron enderezar el rumbo del equipo, pero ninguno lo consiguió. Con Morilla, que estaba realizando un excelente trabajo con el filial al que se le ha dado continuidad este año, el equipo consiguió seis puntos de 18 posibles. Ni el rendimiento era óptimo ni la afición estaba contenta, por lo que el club recurrió a un técnico con experiencia como Portugal, que acumuló unos números similares a los de su antecesor: seis puntos cosechados de 15 posibles. En total, los 61 puntos sumados a la conclusión del campeonato solo le sirvieron al Granada para acabar la temporada en una decepcionante décima posición.

Aquella derrota ante el Oviedo lo cambió todo a peor. La estabilidad que había con Oltra explotó por los aires y el proyecto acabó naufragando. El rival, el Real Oviedo, respiró aliviado tras aquella lluviosa tarde del 18 de marzo de 2018, pero terminó el campeonato en la séptima posición, por lo que tampoco pudo subir directo ni ocupar uno de los cuatro puestos que daban derecho a jugar la fase de ascenso a Primera.

 

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