Los relevos lastran en un partidazo

El Granada deja pasar una gran oportunidad de imponerse en Lugo, arrugado en el tramo final con unas sustituciones que aportaron poco

Los relevos lastran en un partidazo
RAFAEL LAMELASGRANADA

1.- Hay un punto de intuición y mucho de casualidad en la incidencia que ejercen las sustituciones durante un partido. A menudo se convierte en una maniobra improvisada, que no entraba en ningún guion para el que toma las decisiones. La reacción ante unos acontecimientos que a menudo se salen de lo planeado. El entrenador durante la semana visualiza el partido y lo estructura en función de las posibilidades con las que cree que su equipo hará más daño al rival, teniendo en cuenta virtudes y defectos de ese contrario. Pero los cambios suponen otra ciencia, más difícil de medir, con un grado alto de sorpresa, a contrarreloj.

2.- Atienden a la lectura que tenga el propio técnico del momento de juego, del marcador y minuto, de las réplicas de su homólogo, de las dosis de suerte que afectan en cualquier lance al futbolista al que bendice. Del propio comportamiento del elegido, no siempre con la mentalidad adecuada, con el requerimiento de enchufarse al ritmo vigente. Se suele hablar de errores y aciertos de los preparadores en sus retoques cuando a veces lo que sucede es fortuito, difícil de prever.

3.- A Oltra se le discute, por parte de un sector del entorno, algunos de sus retoques finales emprendidos en el Anxo Carro. Las alternativas le sonrieron en Córdoba, sobre todo si se agarra al propio resultado, aunque también arrastraron algo de debate en caliente. Pero el accidente de Lugo eleva de nuevo el tono de la discusión. Sobre todo porque el empate sí parecía una recolección estupenda en un estadio tan complicado. Volver de vacío, con un sopapo en los segundos terminales, discute la recuperación psicológica que parecía a tono tras la victoria en El Arcángel. Todo se revisa ante el siniestro. También los movimientos desde el banquillo.

4.- Antes de llegar a estas interferencias de la segunda mitad, conviene repasar en global la actuación rojiblanca. Es posible que el Granada disputara uno de sus mejores encuentros como forastero. Esto no quiere decir que su gobierno fuera con puño de hierro. Tuvo fases como dominado y sufridor, en especial por el despliegue por bandas de los lucenses. Los nazaríes tienen unos extremos punzantes con Machís y Agra, establecido en las dos últimas jornadas. Pero por contra les cuesta replegar y dejan desamparados a los laterales. Rectificar estas situaciones obligó a un fuerte desgaste colectivo, barriendo los centrales hacia los lados y auxiliando los mediocentros, contando con el frenesí con el que ya se topaban por la zona interior. El ritmo alto fue mermando las fuerzas. Las circunstancias, para no aminorar la viveza, exigían un repostaje desde el banquillo.

5.- Oltra observó que el agujero estaba en su sector derecho, por el que penetraban Campillo y Kravets, ambos con buen pie para enviar centros. En lugar una apuesta tibia, como habría sido sacar a Quini como interior, prefirió mantener un perfil de ataque y desequilibrio con Hjulsager. Quién le iba a decir al valenciano que el danés se resbalaría para cometer la falta que dio pie al 2-1 en el alargue. Antes había protagonizado una gran acción ofensiva, malograda en las inmediaciones de Juan Carlos. El arquero tuvo la ventaja de encontrarse con un día aciago de los rematadores rojiblancos.

6.- Ambos conjuntos se dibujaron bajo el 4-2-3-1, respetando la figura del mediapunta. Los dos se trastocaron al 4-4-2 en el acto de cierre. Previamente, Francisco había mantenido el esquema. Jaime Romero, zurdo, apareció en la derecha por Iriome, para intentar complicar la vida con sus diagonales a Álex Martínez. Luego ingresó Mario Barco, un fornido ariete, por Chuli, un delantero de más movilidad. El entrenador almeriense abogaba por una idea más frontal. Fue entonces cuando Oltra eliminó al enganche, Sergio Peña, para decantarse por Joselu junto a Ramos. Una inclinación controvertida, pues reducía presencia en la medular.

7.- Quizás buscó un empujón de ánimo para el onubense tras sus dos suplencias seguidas. Era su cumpleaños, volvía al que fue su hogar durante dos campañas y donde le adoran. Es probable que el técnico ya haya reflexionado que con dos arriba el Granada empeora su fútbol aunque agregue remate teórico, pero quiso chequearlo de nuevo. Enseguida el Lugo pasó a la misma configuración, cuando Francisco retiró a Fede Vico para alojar a Cristian Herrera cerca de Javi Varas.

8.- Una pérdida de la pelota por parte de Joselu, que se enredó tras un control en un avance, propició una llegada clara de Jaime Romero. Los nazaríes quedaron empotrados a partir de ahí. Un córner, una falta lateral y otro saque de esquina, en el que ya remató Mario Barcos en el área pequeña presagiaban los problemas para contener el balón parado en la prolongación. Tres minutos de añadido se reflejaron en la tablilla electrónica.

9.- A Oltra le quedaba un relevo pendiente, ideal para enfriar el ánimo local. Lo asombroso fue que retiró a Ramos, cansado pero útil aún para repeler por los cielos, como había demostrado en algunas intentonas. Dio carrete a Pedro, quizás para algún saque de pizarra que se brindara. Pero lo único que prevaleció fue el ímpetu del Lugo. Se llevó dos forcejeos al límite con Chico y Víctor Díaz, antes de la secuencia fatal. Dos saques de esquina despejados antes de la falta crítica. Pita, el héroe de la noche, remató sin oposición, con todos perplejos.

10.-En Córdoba, Oltra actuó a contracorriente, apesadumbrado por el 1-0. Dio alas a Agra, rápido ante un Pedro descafeinado; coló a Peña, que mejoró las conexiones; y luego sacó a Quini por Machís, quien le pidió salir, exhausto. Esto desconcertó al público al no tener explicación aún. Quini robó el balón que proyectó Agra y que Ramos peinó para que lo rompiera Kunde. Un triunfo en el que parecía enterrarse la crisis viajera con papel clave de actores de reparto. Pero el sábado no aconteció, aunque rozaran ganar incluso. En el cuarto de hora del desenlace se estropeó todo, con los secundarios.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos