El Informe

Regeneración para dar el salto

Víctor Díaz y Chico Flores entran a rematar ante los futbolistas del Sporting en una acción a balón parado de la temporada anterior. /R. L. P.
Víctor Díaz y Chico Flores entran a rematar ante los futbolistas del Sporting en una acción a balón parado de la temporada anterior. / R. L. P.

El Sporting de Gijón aspira una temporada más a subir a Primera. La directiva optó por darle confianza a Rubén Baraja, pero unos meses después se ha optado por su despido

JULIO PIÑEROGRANADA

El Sporting de Gijón aspira un año más a luchar por el ascenso. No se concibe otro enfoque en un club que ha estado 42 veces en la máxima categoría a lo largo de su historia. Con el quinto tope salarial más alto, la exigencia por estar arriba vuelve a ser máxima. Estar entre los mejores clasificados es su meta para cumplir con las expectativas marcadas y es lo que la afición demanda en función del proyecto que se ha configurado.

La pasada temporada dejó un sabor extraño. El equipo tuvo un inicio irregular y eso desencadenó el despido de Paco Herrera como entrenador. El elegido para sustituirle fue Rubén Baraja, al que le costó enderezar el rumbo, pero después cogió carrerilla y hasta situó al equipo como líder. Se desfondó en la parte final y tuvo que conformarse con disputar las eliminatorias de ascenso. El Valladolid le cortó las alas y finalmente se quedó sin ascenso.

La directiva optó por darle un voto de confianza al técnico vallisoletano. Se dieron una serie de cambios para intentar genera ilusión de nuevo en unos aficionados que siempre se han mostrado fieles a los colores por encima de los vaivenes que se hayan podido dar en el club. Llegaron muchos cambios para creer desde el principio en dar el salto de categoría. La ambición debía ser la máxima para una entidad histórica.

Sin embargo, esa confianza en Baraja se rompió el pasado fin de semana con la derrota del Sporting en el derbi asturiano con el Oviedo. Ya estaba en la cuerda floja durante varias jornadas y finalmente fue destituido para buscar algún tipo de reacción. José Alberto López fue el designado para coger el relevo tras sus buenos números con el equipo filial. El joven técnico va a debutar precisamente en el partido con el Granada.

La salida más llamativa tras concluir el pasado curso fue la de Sergio Álvarez, traspasado al Eibar. El centrocampista asturiano fue el alma del equipo durante varios años. Fue un jugador básico en el esquema, pero la necesidad de aumentar el tope salarial con algunas ventas de futbolistas llevó a que no hubiera más remedio que tomar esa medida para así disponer de más dinero y acometer una serie de incorporaciones que estaban en el punto de mira.

También se fueron jugadores como Barba, Lora, Borja Viguera, Rachid, Jony, Isma López, Carlos Castro, Whalley, Moi Gómez, Calavera, Nano, Quintero, Guitián, Rubén García, Bergantiños, Álex López y Santos. Nombres significativos en algunos casos, pero que por diversas circunstancias se tuvieron que marchar para dar paso a una nueva etapa. Miguel Torrecilla, encargado de la dirección deportiva, tuvo que tomas las decisiones.

En la nómina de refuerzos aparecieron Blackman, Uros Djurdjevic, Álvaro Jiménez, García Noblejas, Isaac Cofie, Neftali Manzambi, Peybernes, Robin Lod, Geraldes, Molinero, André Sousa, además de Babin y Rachid, que regresaron tras estar cedidos en otros equipos. Con esos cambios se pensó que se reforzaban bien las líneas para tratar de configurar una plantilla compensada, sin notar las bajas que se habían producido.

 

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