El Recreativo se reencuentra con el éxito en La Condomina

Andrés García (d), perseguido para abrazarle. :: agencia lof/
Andrés García (d), perseguido para abrazarle. :: agencia lof

Un gol de Andrés García al inicio de la segunda parte desnivela y sirve para tumbar a un rival nervioso y en crisis

ANDRÉS CREMADES (OPTA) MURCIA.

El Recreativo Granada rompió la imbatibilidad de un Real Murcia (0-1) inmerso en todo tipo de problemas, desde la falta de cobros hasta la desaparición de la empresa para afianzarse en la zona alta de la tabla. Supo sacar provecho de ello el filial granadino, que con un juego sencillo, buscó su gol y guardó la renta en un feudo donde los granas eran hasta ahora poco menos que imbatibles. De esta forma, comenzó el partido después de las manifestaciones de los aficionados granas solicitando a la directiva del club pimentonero que pague o que se vaya. El Recreativo Granada, que era entonces un convidado de piedra, entró en el partido con un susto. Nacho Buil, con el partido recién empezado, se marchó en velocidad de Maestre y de Charlie Dean para disparar rozando la escuadra izquierda de la portería grana. El primer aviso de los discípulos de Pedro Morillas, asentados en un sistema 4-1-4-1 que pretendió desde el inicio cortocircuitar el centro del campo grana. Dos minutos tardó, sin embargo, en llegar con peligro el Real Murcia, con una acción por la derecha con centro a la incorporación de Hugo Álvarez, que remató a las manos de Lejarraga.

El equipo de Manolo Herrero comenzó entonces a intentar que el partido no lo llevara el cuadro nazarí a una carrera continua, donde más podían sufrir. Estaba el Murcia empeñado en un juego de control donde las bandas fueran protagonistas, mientras el filial granadino se centró en jugar por dentro, donde Andrés y Eliseo balones a un Jean Carlos convertido en una auténtica pesadilla para Nahuel. La corpulencia del atacante la hizo valer en el uno contra uno y suya fue la jugada más peligrosa hasta ese momento, con un latigazo que salió con tan buena intención como desviado. Pero se enredó el choque en un partido sin balón, donde la táctica y el trabajo defensivo pesaron más que las buenas intenciones de los directores que orquesta.

No le fue mal este juego al Recreativo Granada, que recibió ocasiones en una primera parte muy plana en la que se conformó demasiado ante un Real Murcia inoperante en el aspecto ofensivo. Y como terminó la primera mitad comenzó la segunda. Sin profundidad por parte de ambos conjuntos y esperando algún tipo de genialidad individual para decantar un choque más bien pobre en lo que a lucidez se refiere. No le sentó bien, en términos de comodidad, este juego al Murcia, que poco después de volver del descanso se vio por detrás en el marcador. El capital nazarí Andrés García ejecutó perfectamente una falta directa en la frontal del área, poniendo el cuero en la escuadra y adelantando al Recreativo Granada que, a partir de entonces, remó con la corriente a favor. Luego, cambió el choque para los de Pedro Morilla, que recularon y esperaron las acometidas del Real Murcia con oficio.

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