Entrevista

Ramón Azeez:«Estoy muy feliz aquí, este vestuario es una piña y todos nos ayudamos unos a otros»

Ramón Azeez posa para IDEAL en la CIudad Deportiva del Granada CF./Pepe Marín
Ramón Azeez posa para IDEAL en la CIudad Deportiva del Granada CF. / Pepe Marín

Asumió los preceptos rojiblancos y los debe exhibir en su última casa, Lugo, el sábado: «sólo nos importa el siguiente partido»

FRAN RODRÍGUEZGRANADA

Ramon Azeez (Abuja, Nigeria, 1992) sale sonriendo de la Ciudad Deportiva. Bromea con algún que otro compañero sobre la entrevista que va a conceder a IDEAL. «Voy al gimnasio», comenta con la mancuerna en la mano y el balón bajo el otro brazo. Completo, el nigeriano sabe destruir y no se esconde a la hora de aportar, ayudar y construir. Con los rojiblancos peleando por todo, el calendario ha deparado otro viaje al norte. A Lugo, de donde marchó en busca de dar un paso más en su carrera. Un lugar que le hace recordar cómo se dio su salida.

«Pasaron muchas cosas, pero gracias a Dios todo salió bien. Fue el último día y a la última hora (ríe), a las 23.59 lo cerramos todo», recuerda casi tan nervioso como aquella noche. «El corazón me latía fuerte y rezaba porque no fallara nada, ya que no había tiempo», apunta. Aunque reconoce no estar mal en Lugo, Azeez no quiso perder el tren que le ofrecía el Granada. «Como jugador, todos queremos mejorar. En mi caso, fue lo que pasó», explica. Venía sobre aviso pues antes de estampar su firma con los rojiblancos habló con compañeros como Bernardo, Fede Vico o el propio Diego Martínez. «Me contaban cómo era el club y eso hizo fácil que me decidiera».

Llegó en enero, a un núcleo que trabajaba desde junio en una línea muy definida, sobre una labor de conocimiento previo, de impregnar todo de un ambiente familiar al que tendría que acoplarse. Además, Montoro y San Emeterio se habían consolidado hasta hacerse incuestionables en el centro de operaciones de los de Diego Martínez. «No tuve ninguna duda. Quería aportar en este equipo. Pensé en trabajar día a día, en cada entrenamiento. Eso es lo que me puede llevar a donde quiero. Si doy el máximo nivel en cada entrenamiento, llegará el tiempo de jugar», explica con un optimismo fácilmente detectable en su mirada. Ya asentado tras varios meses en la ciudad, el centrocampista afirma encontrarse muy contento. «Este vestuario es una piña, todos nos ayudamos y estoy muy a gusto».

A este Granada concede una particular visión: la perspectiva de alguien que lo ha visto en la misma temporada como rival y como guerrero rojiblanco. «Desde fuera veíamos al Granada como uno de los equipos más fuertes. Un conjunto muy sólido. Cuando vinimos a Los Cármenes vimos a un equipo que tiene mucho talento y es muy fuerte en bloque, línea por línea», confiesa. Vino, vio y lo vivió, pues Azeez comprueba ahora que esa visión ajena no es fachada y que el que ahora es su equipo no guarda más secreto que un constante esfuerzo. «Es lo mismo que lo que pensábamos, lo que veíamos desde fuera. En los partidos y en los entrenamientos, el equipo es muy intenso. Entrenamos como jugamos y eso es algo muy importante», admite sonriendo.

Son varias las frases con las que el cuerpo técnico 'bombardea' al plantel cada día para que no se pierda el foco. Todas ellas han calado ya en el corazón nigeriano de Azeez, que ya sabe que donde no llega el acierto, llega la insistencia y que no hay más final que el próximo partido, centrando la relevancia únicamente en el presente. «Sabíamos que el partido (frente al Sporting) iba a ser duro y concedimos el gol muy temprano. Pero merecimos más. Ahora estamos centrados en el siguiente partido, que es el más importante ahora».

Al hablar sobre su regreso al Anxo Carro no puede evitar medir sus emociones. «He dejado gente allí», se limita a decir con mimo en su expresión. No toda la afición albivermella entendió su salida en enero, por lo que su recibimiento es toda una incógnita. «Si tengo oportunidad de ir convocado, veremos que pasa allí. Es un campo difícil, viene de un empate y una victoria. Van a tener mucha confianza, pero vamos a prepararnos bien», explica el jugador, que prefiere no tomar como referencia el Lugo-Osasuna que acabó en tablas ya que «nosotros somos nosotros, tenemos que trabajar esta semana y a ver qué pasa». «Cada partido es de una manera distinta, pero trabajamos cada día de cara a portería. Estamos convencidos de nuestro trabajo», defiende sobre el debate de la falta de gol.

Cuestionado por un teórico ascenso a Primera, Azeez demuestra ser digno discípulo de Diego. «Lo importante es sólo el partido que tenemos enfrente y afrontarlo con nuestro máximo nivel. Vamos a tener que hacerlo muy bien para sacar puntos en Lugo y, luego, pensar en el siguiente», que será ya ante una afición a la que está agradecido. «Para nosotros la afición es muy importante, nos está ayudando mucho y se nota mucho cuando jugamos en casa. El aficionado del Granada es maravilloso», explica. Termina la mañana en la Ciudad Deportiva y, sonriendo, confiesa que intentará echarse una siesta si puede. Es más de estar en casa, aunque Ramon Azeez ha visitado la ciudad y «me encanta», se despide.