Rival

«Queremos condicionar al Granada ante su estado de necesidad»

Rubén de la Barrera y el granadino Óscar Cano. /MAIKEL RODRÍGUEZ
Rubén de la Barrera y el granadino Óscar Cano. / MAIKEL RODRÍGUEZ

El técnico habla de su relación con dos granadinos que trabajan para su club: el director deportivo Óscar Cano y el ojeador Matías Ramírez

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

Tiene edad de futbolista en activo, 33 años, pero ya lleva tiempo en los banquillos. Es el padre del ascenso de la Cultural Leonesa a Segunda división 42 años después de la última vez y el que lidera ahora a un equipo que trata de buscar la permanencia. Rubén de la Barrera llega con moral, agarrado a un ideario poco frecuente entre los conjuntos modestos, que busca la iniciativa. Este domingo estará en Los Cármenes.

«No será un partido sencillo para ninguno. El Granada tiene un objetivo ambicioso y nosotros venimos estimulados por las últimas dos victorias consecutivas. Respetamos al rival por el talento y capacidad que tiene», expresa el técnico, que no se queja de las ausencias que arrastra. «Necesitamos gente consciente de lo que se está jugando», deseó.

No oculta elogios al contrario. «Estamos hablando de, si no la mejor, una de las mejores plantillas de la categoría. Hasta hace nada Granada albergaba partidos del máximo nivel. Esto contextualiza a quién nos vamos a encontrar. Queremos condicionar al Granada ante su estado de necesidad. Esto nos tiene que hacer sentir seguros. Está claro que todos los equipos similares al Granada apenas necesitan construcción para generar peligro porque tiene talento y capacidad, con jugadores importantísimos», aventuró.

De la Barrera tiene a dos granadinos cerca. Uno es su 'jefe'. Óscar Cano, quien fuera preparador del Granada entre 2007 y 2008, es el director deportivo del conjunto leonés. Matías Ramírez actúa como ojeador del equipo, habitual 'espía' en Los Cármenes. «A Óscar me une una vinculación importante en cuanto a años y calidad de los mismos. Tenemos mucho en común acerca de cómo afrontar la competición, cada uno con sus matices. La convivencia en ese sentido es espectacular. Matías, por su parte, es una persona capaz, con una gran sensibilidad para identificar capacidades en otros y que está realizando un trabajo encomiable», detalló.

De la Barrera es una persona fiel a sus principios. «Un equipo ha de poner de manifiesto aquello para lo que está más capacitado. Nosotros tenemos claro cómo y de qué manera queremos jugar. Para alcanzar un resultado tenemos que agarrarnos a algo. Ese algo es la identidad que, evidentemente, sufre múltiples matices entre partidos e incluso dentro del mismo. Por la naturaleza de nuestros jugadores, alejarnos de lo que ellos son es atentar contra su propio potencial. El denominador común es que queremos un equipo que domine, que vaya a por el rival. Hemos de saber agregar otros aspectos en función de los condicionantes», abundó.

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