Rival

Un proyecto fallido en una jornada final a vida o muerte

Diego Martínez, en sus tiempos en el CA Osasuna. /D. NAVARRA
Diego Martínez, en sus tiempos en el CA Osasuna. / D. NAVARRA

Diego Martínez se reencuentra con Osasuna, el equipo al que entrenó la pasada campaña dejándolo en octavo lugar

Antonio Navarro
ANTONIO NAVARROGRANADA

El Granada-Osasuna de este domingo será un encuentro especial para el técnico Diego Martínez, que intentará evitar un triunfo del que fue su equipo hasta el pasado junio. El preparador pontevedrés se convirtió el pasado verano de 2017 en el primer espada de un equipo recién descendido al que debía guiar a la máxima categoría con los conocimientos que le habían hecho triunfar en el Sevilla Atlético.

Para semejante aventura el club osasunista incorporó a futbolistas de caché con experiencia en la categoría como el exrojiblanco Aridane (defensa) y tres delanteros más que contrastados en la categoría de plata: David Rodríguez, Quique González y Xisco.

Diego Martínez consiguió su objetivo de crear un equipo sólido, difícil de batir, pero le acabaron fallando los números y en la última jornada se quedó sin jugar la fase de ascenso. El Osasuna de la pasada campaña fue el equipo de Segunda que, junto a Cádiz, Alcorcón y Reus, más empates cosechó (16) y eso le privó de tener un cómodo final de Liga. Perdió pocos partidos (10), uno más que el Huesca (segundo clasificado) y tres menos que el Valladolid y el Numancia, los equipos que se jugaron el último pase a la élite en la final de la pasada fase de ascenso.

El Osasuna de Diego Martínez empezó LaLiga sin ganar en las tres primeras jornadas y, por tanto, asentándose en la zona baja de la clasificación. Todo cambió a mejor cuando en la cuarta jornada venció a domicilio al Rayo Vallecano con una goleada de las que rara vez se ven en Segunda (0-3). Un tanto de Aridane y dos de Xisco sirvieron para inaugurar una etapa próspera, en la que los rojillos alcanzaron el liderato y se mantuvieron durante cuatro semanas consecutivas al ganar cinco partidos de seis. Tras una sufrida victoria por la mínima ante el Albacete (jornada 9), los empates empezaron a complicar la situación del equipo. Sumó cuatro consecutivos, el último de ellos a cero ante un Granada que salió como líder el estadio El Sadar, y luego una victoria y tres derrotas, que debido a la igualdad de la categoría lo desalojaron de la zona alta y lo ubicaron en la novena posición.

La portería estaba bien cubierta y la defensa funcionaba, por lo que el equipo rojillo tuvo que buscar jugadores de ataque en el mercado de invierno que ayudaran a hacer su trabajo a los tres goleadores citados previamente. Una situación que en cierto modo recuerda a la del Granada actual, firme atrás pero falto de socios para ayudar a Rodri y a Ramos, los delanteros del equipo.

En enero llegaron dos jugadores de banda que reemplazaron al extremo Mateo García, que acabó la temporada en el Alcorcón, y al mediapunta Miguel Díaz, que bajó al filial. Estos dos futbolistas fueron Borja Lasso (hombre de máxima confianza de Diego Martínez) y Rober Ibáñez, un jugador bien conocido en Granada que hasta la fecha no ha podido brillar en Primera a causa de las lesiones. Con ambas piezas integradas en el equipo rojillo, el Osasuna de Diego ganó partidos importantes ante la Cultural Leonesa (1-0) o el Almería (0-1) que le permitieron ingresar en la zona de promoción de ascenso a Primera. También dejó escapar puntos en casa ante el Reus (0-0) o ante un rival directo como el Zaragoza (1-2), por lo que la escuadra estuvo toda la segunda vuelta rondando la zona de fase de ascenso, entrando y saliendo de ella en función del resultado conseguido cada fin de semana. El estar tan lejos de la zona de ascenso directo y la irregular trayectoria del equipo en casa decepcionaron a la afición rojilla, expectante porque a fin de cuentas el último ascenso del Osasuna a Primera división fue al superar una fase de ascenso con Nástic, Córdoba y Girona (temporada 2015/16). El periodista Fernando Ciordia, del Diario de Navarra, señaló este verano a IDEAL que el Osasuna de Diego Martínez no terminó de soltarse ofensivamente «por lo que su defecto fue ese: que a la afición no le supo transmitir alegría con su juego. A nivel ofensivo a Osasuna le faltó bastante alegría y bastante creatividad, de ahí la decepción que se llevó la gente».

Final de Liga

Tras una racha de cuatro empates y dos triunfos consecutivos, las tres últimas jornadas fueron de infarto para el club rojillo. El Osasuna acarició regresar a la zona de 'play off' en Los Pajaritos ante el Numancia (jornada 40), pero pese a ir ganando durante gran parte del encuentro, un gol de Higinio en el minuto 90 acabó restándole dos puntos (1-1) a un equipo que, también a causa de ese tanto, descendió a la novena posición. En la penúltima jornada los navarros ganaron en casa al Lorca (1-0) y, al estar en el séptimo puesto de la tabla clasificatoria, la última jornada fue a cara de perro. El calendario quiso que se jugaran su pase a la fase de ascenso en el estadio José Zorrilla ante un rival directo como el Valladolid. El equipo de Sergio González culminó su hazaña venciendo por 2-0 al de Diego Martínez y plantándose en un 'play off' que miró desde la distancia durante casi todo el campeonato, pero en el que acabó entrando y consiguiendo el billete que lo tiene en Primera división en este mismo instante. La categoría que añoran Osasuna y Granada.

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