La Crónica

Un Pozo del tesoro para seguir segundo

Alejandro Pozo salta de alegría trar marcar perseguido por Antonio Puertas y Adrián Ramos. / ALFREDO AGUILAR | VÍDEO: LALIGA

El Granada consigue una apurada victoria ante un Mallorca insistente gracias a un golazo del joven extremo sevillano

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

Las canas se suelen diseminar con el paso de los años y son una excepcionalidad entre futbolistas en activo. Las lucían con orgullo algunos añejos centrocampistas italianos y se perciben en ciertos jugadores que alargan su carrera más allá de la treintena, sin pudor del aparente síntoma de vejez, como le ocurre a Iniesta. La cabeza de Salva Sevilla se plateó con cierta precocidad y jamás le dio por teñirse, pero en su cerebro sigue anidando la precisión de un director de orquesta centroeuropeo, aunque anoche le tocara soportar un concierto de viento en su contra desde la grada por un encontronazo con Montoro que no castigó el árbitro para queja del valenciano. Sevilla lidera a un Mallorca espléndido, de estilo jovial, que pasó más tiempo que ningún visitante rondando a Rui Silva, aunque sin éxito. Así empezó el triunfo más angustioso del Granada.

1 Granada

Rui Silva; Víctor Díaz, Germán, Martínez, Álex Martínez; Fede San Emeterio, Montoro, Pozo (Quini, m.84), Vadillo (Fede Vico, m.68), Antonio Puertas; y Adrián Ramos (Rodri, m.75).

0 Mallorca

Reina; Gámez, Valjent, Raíllo, Salva Ruiz; Pedraza (Baba, m.46), Salva Sevilla, Aridai (Giner, m.82), Dani Rodríguez (Álex López, m.71); Lago Junior y Abdón Prats.

Gol
1-0, m.30: Pozo.
Árbitro
Pulido Santana (colegio canario). Amonestó al local Víctor Díaz así como a los visitantes Reina, Gámez y Salva Sevilla.
Incidencias
Partido de Liga disputado en el Nuevo Los Cármenes ante 9454 espectadores.

Sevilla, más allá de los silbidos, es un clásico mediocentro que se acerca irremediablemente a su ocaso aunque le queden algunos buenos quites. Le tocó contemplar el amanecer de alguien que nació en la provincia que le apellida. Un joven imberbe, a años de peinar cabellos blancos, que es un estudiante tenaz de las raras geometrías del disparo. Pozo, el del tesoro, el pequeño duende, el 'Giraldillo', desprendió el miedo de una noche turbia con una parábola extraordinaria, pareja al pase de espuela de su socio Vadillo. Una genialidad en medio del partido más incómodo en casa del curso. El novato amargó al conjunto isleño que comanda el veterano almeriense. Los rojiblancos triunfaron y coleccionan datos positivos.

Estadísticas
Granada Mallorca
50% Posesión 50%
2 Remates a puerta 4
0 Remates al palo 0
7 Remates fuera 7
4 Paradas 1
14 Faltas cometidas 9
1 Fueras de juego 0
8 Saques de esquina 2

Se han habituado al fresco de la azotea de la Liga, con mérito, sin gritos de 'okupa'. Comparten piso con el potentado Málaga y aguantan el tirón de otro de los ricachones, el Deportivo, y otra de las sorpresas de estos meses de competición, el modesto Alcorcón. 20 puntos acercan a los famosos 50 de la permanencia un poco más, en visión de aficionado prudente y con los pies en el suelo. La lupa se posa en la distancia con el séptimo, el que queda fuera de las eliminatorias de ascenso. Siete puntos, dos jornadas y media como poco, que dan un margen de error tremendo a los nazaríes como miembros de la zona noble, que siguen siendo los máximos goleadores de la categoría, con 17. Además, recuperan el cero en la puerta, que había sido franqueada varias veces en las tres últimas jornadas, lo que depara otro motivo de felicitación pese a los tramos de inquietud, que tampoco faltaron.

Compromiso de empaque

El de ayer se presumía como el primer compromiso de empaque de la campaña en Los Cármenes y a fe que lo fue. El Mallorca recalcó pronto que su situación privilegiada como sexto no es fruto de la casualidad. Actúa de memoria, con desparpajo, armonía y espíritu valiente. Al minuto de encuentro ya había saludado a Rui Silva con inusitado frenesí, pero el portugués respondió bien al tiro de Dani Rodríguez. Toda la profusión bermellona del primer tiempo murió al llegar al rancho del luso. No fueron pocos avisos.

No encontraba la postura el Granada, quizás todavía asimilando el retoque de sistema que implica la presencia de Antonio Puertas por dentro y Pozo abierto a una banda. No es lo mismo emplear esta dinámica en Reus, con una tendencia más frontal, a hacerlo en el hogar, con la inclinación hacia el gobierno y ante un contrincante opositor en los trámites con la pelota. Con un puñado de córners sembraron algún quebranto a los visitantes, pero estos aguantaron el repertorio estratégico de los nazaríes.

Se cumplió un cuarto de hora y apenas hubo un soplido de Pozo arriba. Dani Rodríguez volvió a toquetear la gloria en un cabeceo fuera. Acto seguido, Abdón probó la dureza de su chut desde lejos y lo escupió Rui, sobresaltado. En la esquina encontró resuello el Granada. Con un saque de Vadillo, Ramos pudo estrenarse, pero peinó mal.

Los baleares clavaron su bandera en el centro del campo. Activo Pedraza y arquitectónico Salva Sevilla, que dirige la logística ofensiva. Intervenía poco su homólogo en el otro bando, Montoro, con el juego demasiado sincopado. Algún contragolpe permitió ciertas salidas airadas cuando Vadillo se colocó en la izquierda y sacó el ticket de la autopista. Cató la opción a distancia, dando un primer aviso.

El árbitro dejó sin conceder algunas pugnas en el área del Mallorca que pudieron acabar en penalti con un colegiado más sensible. Sobre todo hubo una porfía en la que casi le mudan la camiseta a Ramos que tampoco acabó en la infracción de los once metros. Vadillo reclamó otra oportunidad y se aventuró por una senda hostil. Dejó atrás a varios rivales, con fortuna al principio y con clase después, para buscar una solución original al llegar al balcón del área. Un taconazo para Pozo, que pasaba por allí y que no dio ni las buenas noches. Cuando Reina quiso reaccionar bajo palos, el balón había viajado raudo a la red con una comba espectacular. Lleva dos tantos en Liga, ambos preciosos.

Pulido Santana quiso pasar inadvertido y se quedó sin vigilar un rifirrafe entre Montoro y Sevilla, con el sevillano quejándose de un golpazo. En medio del cabreo, Álex Martínez despejó mal un balón aéreo y Dani Rodríguez volvió a errar un lanzamiento por pocos metros. Le pasó lo mismo a Aridai unos minutos después.

Más elástico

Baba salió por Pedraza, lesionado, y el Mallorca añoró a su pivote. Montoro empezó a intervenir más sin su sombra, San Emeterio se expandió aún más y el Granada se hizo más elástico. Ramos falló una oportunidad que le llovió del cielo. Cuerpeó a su par y cuando se abalanzó para lo aparentemente sencillo, golpear a puerta, la mandó a las estrellas.

El encuentro se enfrió, con apenas algunas llegadas aisladas. Aridai lo intentó de zurda y Puertas culminó un eslalon con un latigazo que salió un pelín cruzado. Sólo un error no forzado podía alterar el destino y pudo ocurrir en un despeje pifiado de Álex Martínez que topó en Lago Junior. Su centro no lo apuntilló Dani Rodríguez de milagro. Menuda confusión la del lateral sevillano.

El público se tensó cuando el Mallorca no devolvió un balón que Rui echó fuera para que atendieran a Germán tras un lance. Los pitidos ya no fueron sólo para Salva Sevilla. Álex se volvió a despistar ante Gámez y Diego movió el banquillo, recuperando un volante con Fede Vico. Dejó pocos detalles.

Los apuros prosiguieron y el entrenador refrescó con Rodri y cerró atrás con Quini, dejando a Víctor Díaz de tercer central como en Reus. Salva Ruiz perdonó el tanto del 'ex' un poco antes. A balón parado, en una acometida a la que hasta se sumó el meta Reina, el Mallorca recayó en su insistente frustración. Ganó el Granada sufriendo como pocas veces. Una velada estresante, de las que encanecen hasta a los críos.

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