Granada CF

Un Pozo para refrescar al Granada

Pozo intenta superar a Jesús Valentín, jugador del Córdoba, mientras es agarrado por este de la camiseta. /Pepe Marín
Pozo intenta superar a Jesús Valentín, jugador del Córdoba, mientras es agarrado por este de la camiseta. / Pepe Marín

El jugador cedido por el Sevilla está siendo de lo más destacado desde el papel de revulsivo

FRAN RODRÍGUEZGRANADA

El Granada tiene entre manos una joya a la que no conviene desgastar con el roce de una competición que, aunque conocida por el diamante, no depara precisamente caricias. Tampoco apagarle el brillo. Y es que es su gestión uno de los partidos diarios que disputa un cuerpo técnico hábil y generoso en la tarea de desarrollar el talento joven. Diego Martínez continúa dando al joven Alejandro Pozo minutos importantes una vez el balón echa a rodar tras el descanso, aunque muchos esperaran su titularidad por los detalles dejados por el 'Giraldillo' rojiblanco. No han sido pocos los brillantes destellos, coronados por aquel gol de museo con el que desabrochó el encorsetado Extremadura–Granada. Los minutos sumados por el imberbe extremo y la calidad que atesora le hacen llamar con fuerza a una puerta de la titularidad que parece de momento cara. Fede Vico, Vadillo y Puertas se encuentran en estado de gracia, destacando cuando el equipo lo ha necesitado, complementándose y sumando goles y puntos para firmar uno de los arranques más espectaculares de cuantos se recuerdan en los últimos años.

En un segundo plano, aunque el equipo funciona como un todo y el banquillo está siendo determinante, están aquellos jugadores que han perdido protagonismo por las lesiones, caso de Nico Aguirre, Alberto Martín o Rodri, o por el crecimiento superlativo de Fede San Emeterio y que ha restado minutos a José Antonio González. ¿Y Pozo?Ni en segundo plano, ni en la foto inicial. El rol del sevillano está, de momento, determinado por su juvenil explosividad, su descarado talento y su innegable hambre competitiva. Todo ello, sumado al mimo y paciencia con el que gestiona el cuerpo técnico su progresión, le ha empujado a asumir la etiqueta de revulsivo.

El acicate idóneo

Son 143 los minutos disputados con el Granada en La Liga 1|2|3 por el extremo criado al amparo de la Giralda. Se reparten en cinco partidos, de los cuales solamente en uno ha jugado más de media hora. Fue ante Osasuna, en su debut como rojiblanco, cuando Diego Martínez sacó más tiempo a relucir el talento del jugador cedido por el Sevilla. También alcanzó prácticamente el tercio de partido ante el Extremadura, aunque no según el acta (rezan 29 minutos sobre el Francisco de la Hera). Varias jugadas de peligro, incluyendo un fallido contragolpe que acabó en el gol de Puertas, y un soberbio escuadrazo precedieron unos muy buenos minutos ante el Rayo Majadahonda y su salida en la segunda parte de la derrota en Riazor. Con el marcador indicando un 2-0, el sevillano pidió el balón por dentro y por fuera, encaró y trató de asistir. La defensa gallega se vio obligada a derribarlo en varias ocasiones, llegando en una de ellas el tanto de Montoro. Ante el Córdoba volvió a esperar su momento sentado en el banquillo, para jugar 26 minutos en Los Cármenes.

Normalmente, Pozo ha sido el primer cambio introducido por Diego Martínez, por lo que la lógica lo coloca como el suplente que más cerca está de integrar el once titular con asiduidad. Con Puertas desatado, Vadillo sano y Vico encontrándose en el sistema nazarí, la titularidad está más cara que nunca. De seguir así, el empuje de Pozo podría poner a Diego Martínez en un bendito problema, el de contar con cuatro talentos desbocados para tres sitios privilegiados.

San Emeterio y Martínez

El joven nueve rojiblanco tiene como ejemplos, amigos y compañeros a Fede San Emeterio y José Antonio Martínez. Ellos, como Pozo, llegaron al Granada con la ventaja de haber estado ya a las órdenes de Diego Martínez. No suponía más prebenda que la de conocer ya la dinámica de trabajo del pontevedrés, porque todos los jugadores partieron con las mismas oportunidades y confianza.

El central tardó en ser de la partida, aunque se vio relativamente beneficiado por la escasez de zagueros en la plantilla. Ante el Rayo Majadahonda, el espigado defensor completó un gran partido y anotó un gol de estrategia para volver a ser titular ante el Dépor y el Córdoba. Por su parte, el mediocentro cántabro fue más veloz en lo que a adaptación se refiere, apareciendo como el complemento perfecto a Ángel Montoro.

Ambos se han hecho un hueco en el 'once' con paciencia, convenciendo con su entrega y acierto. Nada de esto falta a Pozo, que de momento seguirá aportando desde el banquillo ese soplo de aire fresco que tan necesario es en una Segunda dura y excesivamente duradera. Llegará la oportunidad de brillar desde el minuto uno, bien lo sabe Diego Martínez que se ampara, con evidente acierto hasta la fecha, en la personalización del trabajo. Cada jugador tiene necesidades distintas y, aunque se pueda hacer larga al que ansía ver con continuidad a Pozo, la espera tendrá su justificación en el intenso brillo del 'Giraldillo' nazarí.

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