Todo es posible en el Granada

El serial de episodios insólitos en torno al club sigue dañando su imagen y está por ver si el del espionaje afecta a lo deportivo, aunque parece probado que la entidad acaba reponiéndose a todos estos incidentes

Todo es posible en el Granada
P. MARÍN
RAFAEL LAMELASGRANADA

Todo es posible en Granada. Y en el Granada, mucho más. Su reciente historia extradeportiva da para un serial televisivo con episodios insólitos, giros argumentales llenos de suspense y actores imprevisibles. Netflix o HBO podrían pelear por los derechos de explotación de sus intrigas. Es indudable el daño a la imagen que provoca esta catarata de incidentes extradeportivos, variopintos, que vienen de viejo y que, aunque no estén relacionados, tienen el denominador común del lugar.

Todo arrancó hace más de dos décadas, cuando todavía era un club deportivo, con aquella venta del antiguo estadio de Los Cármenes que acabó en los tribunales y, unos años después, con el descenso administrativo a Tercera que abrió la etapa más oscura de la entidad, con lo económico al borde de la quiebra, encierros de futbolistas o 'rodilladas' sobre el césped como protesta. La guadaña de la desaparición asomaba tras la esquina, con conjuntos alternativos en la ciudad dispuestos a ocupar su espacio.

El pasaje de conversión en Sociedad Anónima Deportiva es paralela a los ascensos de categoría, la del gran crecimiento, pero también incluye algunos de los capítulos más grotescos. Aquel dinero metido en bolsas de basura que acabaron accidentalmente en un contenedor, el robo de la taquilla de un partido con el Barcelona por parte de un empleado municipal que terminó condenado, las acusaciones de compras de encuentros –todas archivadas hasta la fecha– o la más reciente operación Líbero, que puso en tela de juicio todo el modelo económico que sostuvo a los rojiblancos durante el ciclo de Gino Pozzo y Quique Pina, aún por esclarecer tras la prolífica información policial.

El caso de las supuestas escuchas y grabaciones secretas de ahora evoca a las películas de espías de corte más casposo. Maniobras subterráneas que tienen como fondo la atracción de personajes de dudosa calaña hacia el poder, la influencia y el dinero en general que se originan en este negocio. Nadie quiere perder nunca su sitio y, por lo que parece, algunos están dispuestos a todo.

La actual directiva aparece como víctima de una trama rocambolesca que está por ver si afectará al vestuario. El cuerpo técnico y la plantilla supieron horas antes de su publicación que este escándalo iba a salir a la luz, aunque parece poco plausible relacionar el resultado del partido con las consecuencias de asimilar esta noticia. Tras la 'Líbero' en enero, que fue aún más ruidosa aunque afectara a la gestión anterior más que a la actual, se sucedieron cuatro triunfos consecutivos. No hubo vasos comunicantes.

Hay un aspecto que queda claro. Alrededor del Granada puede pasar de todo y su camino a la normalidad, a pesar del exotismo de tener un presidente chino que suele faltar a sus compromisos, encuentra siempre enormes obstáculos. Esto provoca un efecto descorazonador en ciertos aficionados más despegados, que al final no saben si los líos son de unos o de otros, pero que siempre ven el escudo de por medio, lo que dificulta la implicación. Depurar todo esto llevará tiempo, mucho trabajo a diario. Si viene acompañado del éxito en el campo, todo será más fácil. Ser una institución normal parece complicado, pero al final el Granada, está demostrado, sobrevive a todo y a todos. Incluso a los peores.

El Chongqing, salvado

El presidente, mientras, sigue ausente, aunque se le imagina feliz tras la salvación del Chongqing. Veremos si ahora, con ese fuego apagado, reaparece en Granada, aunque hasta su representante, Kangning Wang, se deja ver lo justo últimamente. La directiva, la supuestamente espiada, camina sola.

 

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