Granada CF

La portería a cero, clave del éxito para cualquier equipo con aspiraciones

Quini emprende un salto para intentar despejar el balón. /PEPE MARÍN
Quini emprende un salto para intentar despejar el balón. / PEPE MARÍN

El Granada ha acabado cinco de los once partidos disputados en Liga sin encajar un solo gol, un factor decisivo

CAMILO ÁLVAREZGRANADA

Cuando Diego Martínez advertía en la rueda de prensa previa al partido ante el Almería que la categoría está diseñada para sufrir en cada partido, sabía de lo que hablaba. El sábado costó mucho doblegar a un rival sin demasiada pegada pero pegajoso e incómodo. Hubo que sudar para dejar los tres puntos en Los Cármenes y Pozo se llevó gran parte de las atenciones con su gol, como es lógico. Pero detrás de ese tanto se escondía un trabajo defensivo que permitió que la única preocupación fuera lograr el tanto del triunfo.

El nivel que ha alcanzado la zaga rojiblanca le permite a sus delanteros vivir con alegría del fútbol vertical que les gusta practicar. La dupla Germán-José Antonio Martínez está funcionando a las mil maravillas. Y eso que cuando Víctor Díaz se ubicó de central en las primeras jornadas, con Quini actuando en el lateral derecho, parecía complicado mejorar el nivel.Ocurrió.

El carrilero cordobés se ha tenido que acostumbrar a vivir de los minutos que le da Diego Martínez en las segundas partes pero no se resigna, por eso cuando tiene la oportunidad de jugar cumple. Lo hizo ante el Almería por la baja obligada de Víctor Díaz. No se notó la ausencia de un peso pesado en el equipo, la mejor señal de que Quini estuvo a la altura.

Por la izquierda Álex Martínez no tiene competencia desde hace temporada y media. En sus últimos partidos ha acumulado algunos errores individuales que han castigado al equipo, pero en líneas generales ha mantenido un rendimiento regular y suficiente. Frente al Almería, herido tras verse señalado por algunos fallos personales, sacó el carácter para evitar ser de nuevo el foco de las miradas. Esta vez no hubo pero alguno en su actuación.

El Granada ha conseguido dejar la portería a cero en cinco de los once partidos de Liga disputados hasta la fecha, casi la mitad. Ese dato es fundamental en cualquier equipo que se quiera mantener en los puestos de arriba. Una categoría que define el éxito de sus contendientes por detalles castiga al que no cuida su retaguardia. El equipo de Diego Martínez está demostrando que no se trata de ser un equipo de marcado carácter defensivo, sino de elaborar un sistema eficiente. La zaga funciona, pero también el resto colabora decisivamente en la tarea. Un bloque eficiente.

Aunque sea un nombre que se repite cada semana, y a veces puede hasta cansar, Fede San Emeterio tiene una gran parte de culpa de la solidez rojiblanca. Ha caído de pie en el conjunto de Diego Martínez. La pieza que faltaba para que Montoro, que en los últimos partidos anda algo más apagado que de costumbre, se liberase definitivamente para hacer lo que mejor sabe. También el valenciano trabaja en la zona donde más circulación de balón hay. Carácter le sobra.

Arriba los dos 'nueves' pelean en la presión. De Rodri ya se sabía porque es una de sus señas de identidad. De Ramos esa faceta era desconocida en Granada. Ya nadie le achaca falta de actitud. Tampoco a Puertas, Pozo, Vadillo o Fede Vico, los habituales en el frente de ataque. Brillan con la pelota, pero sin ella todos tienen claro su papel gregario y lo ejecutan con disciplina

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