Entrevista a Diego Martínez (primera parte)

«Podemos ganar a cualquiera, pero no somos mejores que nadie»

Diego Martínez se muestra sonriente desde la terraza que da a los campos de la ciudad deportiva del Granada CF. /PEPE MARÍN
Diego Martínez se muestra sonriente desde la terraza que da a los campos de la ciudad deportiva del Granada CF. / PEPE MARÍN

El entrenador gallego insiste en que «si vamos al límite, este va a crecer, lo podemos ampliar. Hay un gran compromiso»

RAFAEL LAMELAS

Diego Martínez pasará la Navidad junto a su familia en Galicia, su tierra natal. Atrás quedan seis meses intensos en los que le ha cambiado la cara a un equipo que venía de dos decepciones consecutivas: el descenso de categoría y la imposibilidad de volver a Primera en una temporada en la que se había despertado la máxima expectativa. Con un discurso comedido, mucho trabajo y la respuesta favorable de sus futbolistas ha conseguido que el Granada llegue líder en solitario a este parón invernal, que le sirve para reflexionar acerca de lo amasado y de sus nuevos retos.

–¿Necesitaban ya el descanso?

–Viene bien. La categoría es larga y siempre es bueno desconectar un poco, recuperar energía emocional y física. Diciembre ha sido el mes en el que más 'goteras' hemos sufrido en jugadores distintos.

–¿La parada viene mejor para las piernas o para la cabeza?

–Sobre todo para la cabeza. Somos un equipo que vive los partidos al límite desde el punto de vista mental, de querer competir cada balón, y esto tiene una fatiga importante. No podemos separar lo físico de lo emocional.

–¿Qué balance hace?

–Sinceramente pienso que 38 es una puntuación extraordinaria. Partíamos de una situación complicada tras un verano duro. Ha sido difícil llegar hasta aquí. Ha habido muchos inconvenientes en el camino, pero hemos conseguido ser un equipo, con buenos números como local y como visitante. Indica equilibrio, regularidad y constancia, que es algo que cualquiera desea. Y hemos generado ilusión desde el compromiso y la unión, no sólo entre los jugadores, sino también entre cuerpo técnico y empleados. Las notas las pondremos a final de temporada.

–¿Qué le ha resultado más fácil y qué ha sido lo más difícil?

–(Se lo piensa). Lo más fácil... No sé. Todo tiene tanto esfuerzo y dedicación, demanda tanto de los futbolistas, de su compromiso y dedicación, que creo que fácil no ha sido nada. Lo más difícil fue el inicio, hasta que conoces al grupo y consigues que crea en lo que hace, en la metodología de entrenamiento y trabajo, en la identidad de juego. Esta puesta en marcha fue lo más complicado, aunque doy las gracias a todos porque han sido ejemplares por sus ganas de mejorar, disposición a ayudar y querer hacer algo juntos.

–¿Le dejó con sensación de bronca el marcador en Tenerife?

–Tengo sentimientos encontrados. Es evidente que cabrea cuando vas ganando y te marcan en el 92. Y más como se dio, porque creo que estábamos gestionado bien los últimos minutos. El Tenerife sólo tuvo una ocasión clara en la segunda parte, aunque sí tuvieron mucho empuje. Pero creo que estábamos mejor incluso que en otros partidos que sí hemos ganado en estas circunstancias. Visto en perspectiva, analizo que hemos hecho diez puntos de doce en el último mes, con tres partidos fuera de casa. El equipo compitió una vez más, siempre está cerca de vencer y recuperamos señas que nos han identificado, sobre todo en la primera parte. Tuvimos un ataque organizado después de nuestro gol hasta el descanso, encontrando líneas de pase por dentro, escalonando los apoyos. Es un punto al que le daremos valor con el tiempo.

–Y todo eso sin Montoro en la primera parte, del que parecía depender la distribución del balón.

–Necesitamos de todos. Si algo tiene esta plantilla es que quiere ser un equipo en mayúsculas. Esta categoría te exige capacidad de adaptación, de encontrar soluciones a todas las circunstancias. En el último mes hemos demostrado varias cosas: una mentalidad ganadora brutal, que se ve cuando se pierde, después del partido ante el Sporting. Fue un encuentro atípico, porque pasamos de tenerlo ganado (en el gol anulado a Ramos) a perderlo en una falta en el tiempo añadido, pero nos levantamos con tres victorias consecutivas, yendo al campo del Málaga, que no había perdido ni un solo partido. También nos recompusimos de la lesión de Álex Martínez, que lo venía jugando todo, y entró Quini, que está solventando la papeleta muy bien sin ser su posición natural. Todo habla de cómo es el equipo, que tiene que ver con lo que quiere el cuerpo técnico. Tenemos un camino marcado y queremos adaptarnos a lo que toque.

–¿Considera que su plantilla ha llegado muy justa a este parón o cree que hay otros motivos que explican ciertas fases incómodas?

–Sería una falta de humildad pensar que todo ocurre por lo que hacemos nosotros. Aunque tuviéramos una plantilla larga, momentos de sufrimiento en Segunda habrá siempre. No podemos perder la perspectiva. A un partido sentimos que podemos ganarle a cualquiera, pero no somos mejores que nadie. Nosotros en la igualdad somos competitivos y podemos aspirar a superar al adversario, trabajar los partidos... Pero no somos superiores porque sí. Bendito cansancio, diez puntos de doce. Si eso es que estamos cansados, vamos a exprimirnos. Pienso que si vamos al límite, este va a crecer, lo podemos ampliar. Hay un gran compromiso y la frescura no te garantiza el rendimiento.

–¿La Segunda está más dura esta campaña o parecida a otros años?

–La veo mejor. Siempre es competida por larga, pero se complica por la igualdad y el nivel que hay. Existe un síntoma claro: hace diez años los más destacados de Segunda no iban a Primera, sólo unos pocos. Ahora son muchos los que fichan.

–De los muchos trajes que maneja el Granada, ¿cuál le sienta mejor?

–El que nos haga ganar. ¿Partidos que me han gustado? El del Rayo Majadahonda, Córdoba –con una primera parte extraordinaria–, Zaragoza... Como entrenador y aficionado es lo que más me agrada, pero no siempre se puede dar esto, y lo que no me gusta son las excusas. No me vale eso de que si no se juega a lo que me va, ya no somos competitivos. Hay que montar un equipo que gane y yo tengo que ayudar a que los jugadores crezcan y se desarrollen. Creo que nuestro perfil camaleónico es una cualidad, clave para sumar tantos puntos.

–Últimamente hemos visto una versión más práctica fuera de casa?

–La hemos adoptado porque nos han obligado a ello. Con el Tenerife, en la primera parte, me gustaba ese traje, de tener el balón, pero el rival juega y esto es como un baile. Cada uno propone una cosa: si tú quieres bailar samba y el rival te plantea 'hip-hop', no hay acuerdo, no todo depende de ti. Nosotros nos adaptamos a lo que se necesita. El viernes fuimos a por el 0-2 al contragolpe, porque era lo que nos dejaba el Tenerife, pero en Tarragona no pudimos, no fuimos capaces, hay que asumirlo, aunque tampoco el Nástic. No hay que perder el horizonte, no todo depende de nosotros.

En la segunda parte, posibilidades de fichajes y análisis de jugadores en la plantilla actual.