Granada CF

El 'perfume' de Vadillo, en dosis pequeñas

El 'perfume' de Vadillo, en dosis pequeñas
LOF

El extremo gaditano sólo ha completado tres partidos en toda la temporada, a pesar de ser siempre titular | Diego, en parte, toma precauciones para evitar que el jugador pueda lesionarse, pues tiene un historial delicado en su carrera

RAFAEL LAMELASGRANADA

Dicen que lo buenos perfumes vienen en frascos pequeños y algo así pasa con Álvaro Vadillo desde que llegó al Granada, que 'impregna' al equipo rojiblanco en dosis controladas. El extremo ha disputado como titular todos los partidos de Liga, pero sólo ha completado tres encuentros. Como curiosidad, en ninguno de ellos venció el conjunto rojiblanco. Fueron los dos primeros, ante Elche y Lugo, y el penúltimo, ante el Numancia, todos ellos cerrados con empates.

Con independencia del criterio táctico del entrenador en algunas citas o de situaciones de cansancio acumulado que se observen –incluso de momentos en los que simplemente ha buscado el aplauso para él tras una fenomenal actuación–, parece clara la consigna de preservar todo lo que se pueda al gaditano. A pesar de sus 24 años, su historial de lesiones es significativo, con dos muy graves en cada una de sus rodillas en tiempos del Betis. Algunas dolencias musculares también impidieron su continuidad en la última campaña en la que estuvo en el Huesca. No se subió al tren de los titulares habituales, lo que llevó a los oscenses a no plantearse la renovación de su contrato, concediendo al Granada la oportunidad de apostar por su fichaje. Una operación satisfactoria para las partes. El futbolista se ha convertido en un indiscutible y los nazaríes disfrutan de sus capacidades, con tres goles y cuatro asistencias entre sus registros hasta la fecha, aunque la mayoría de las veces escuche el pitido definitivo del árbitro reposando en el banquillo tras sudar sobre el césped.

Todas las medidas entran dentro de la lógica. De hecho, en tierras aragonesas jamás encadenó dos partidos seguidos al completo. En la temporada 2016-17 participó en 32 choques, 25 de ellos desde el principio, pero sólo culminó cuatro –todos espaciados–, una campaña en la que sí tuvo relevancia, anotando siete dianas. Los números empeoraron a la siguiente, que es la pasada. 21 compromisos, 13 como titular, sólo dos hasta el minuto 90 y ni un tanto.

Con el Granada, su papel es bien distinto. Es uno de sus emblemas. Se ha aferrado siempre a uno de los costados. Suele comenzar en la derecha, aunque también se ha dejado ver en la izquierda, sobre todo desde la aparición de Alejandro Pozo entre los titulares.

Tras la visita al Elche y el duelo con el Lugo, que sí remachó, tuvo tiempo de asueto ante Osasuna (jugó 79 minutos), ante el que marcó, de penalti, su primer gol, mientras que fue relevado ante el Extremadura (minuto 69) tras resentirse de una entrada en el tobillo sufrida en la primera parte. Aquella semana estuvo renqueante, pero los readaptadores hicieron su trabajo y fue de la partida ante el Rayo Majadahonda, siendo cambiado en el 80.

Sólo siete minutos, más el añadido, se perdió en Coruña, en la primera derrota del Granada en Liga. Ante el Córdoba, la siguiente jornada, en la que también encontró el gol, estuvo 62 minutos sobre el terreno, 80 disputó en Reus y 68 frente al Mallorca en Los Cármenes.

En Alcorcón fue retirado pronto, en el minuto 53, debido a la expulsión de Víctor Díaz. Diego Martínez tiró de Quini para cerrar el lateral derecho y sacrificó a Vadillo. Todo regresó a la normalidad el siguiente fin de semana ante el Almería, sustituido en el minuto 80. El domingo siguiente, en Zaragoza, colocó en la escuadra su tercer gol del curso, en un fantástico tiro de falta. Con el 0-2 y los maños sufriendo una expulsión antes del descanso, le quedó poco trayecto al gaditano en la segunda mitad. En el 63 se puso ya el abrigo. La necesidad de marcar ante el Numancia sí le mantuvo hasta el final, pero tampoco pudo ayudar a romper el 0-0, si bien protestó un posible penalti por empujón de Mateu.

En Las Palmas, el viernes, sacó el córner que convirtió Adrián Ramos, pero Diego le eligió también como primer cambio. Se le vio algo mosqueado mientras llegaba a chocar las manos con Nico Aguirre. La variante no sentó bien a los rojiblancos, que encajaron el 2-1 y tuvieron que tirar de carácter para empatar, ya con Rodri y Quini al rescate.

A Vadillo quizás le cabreó verse fuera tan pronto, pero a la postre se ve que no es por falta de confianza del míster, sino porque le quiere siempre al máximo de energía y alejado de la camilla.

Irrupción precoz

Vadillo se formó las categorías inferiores del Betis y llegó a la élite con estruendo, con sólo 16 años, en una mezcla de talento, velocidad y descaro que le siguen caracterizando, aunque su trayectoria haya ido a menos. En buena parte ha sido por los problemas físicos, dos de ellos muy preocupantes. El primero, una rotura parcial en el ligamento cruzado de la rodilla derecha en un partido ante el Real Madrid en el Bernabéu en 2011, en una disputa con Sergio Ramos. El segundo, tras volver con mucha fuerza y recuperar su nivel tanto en el Betis como en el Europeo sub 19, fue tres años después, en un partido de pretemporada. Esa vez la afectada fue su otra rodilla y provocó que aquel ejercicio se quedara casi en blanco. El Betis, al menos, volvió a Primera.

El de Puerto Real pasó a tener menos protagonismo en la vuelta a la élite y fue entonces cuando se planteó cambiar de aires para reilusionarse. En Huesca encontró un ambiente tranquilo y oportunidades. Así fue en su primer año y hasta llegó a sonar el pasado mercado de invierno para reforzar al Barça B. No le dejaron ir, pero tampoco le dieron vuelo en el campo, solapado por Álex Gallar. El Granada llegó a su vida y todo le ha ido mucho mejor, aunque por ahora le controlen la mecha para que no se produzca ningún petardazo inesperado.

 

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