Héroes del ascenso: Roberto

«El día de los penaltis contra el Celta vimos que el ascenso era nuestro»

Roberto levanta los brazos eufórico tras la tanda de penaltis ante el Celta, en 2011. /G. M.
Roberto levanta los brazos eufórico tras la tanda de penaltis ante el Celta, en 2011. / G. M.

Roberto Fernández confía en que el Granada suba a Primera y considera a Diego Martínez como el gran artífice del éxito

MANUEL PEDREIRAGranada

La gloria definitiva llegó en Elche pero el momento de mayor temperatura emocional del último ascenso del Granada ocurrió en Los Cármenes una semana antes y tuvo a un protagonista por encima de todos. Se llamaba Roberto Fernández, era el portero de aquel equipo y su actuación en la tanda de penaltis ante el Celta figura en los anales de la historia rojiblanca con letras de oro. No en vano, la de Roberto fue una de las imágenes elegidas para figurar años después en una de las puertas del estadio, la que recuerda aquella gesta de devolver al equipo a Primera 35 años después.

«Fue una tanda de penaltis histórica. Los que estaban aquella noche en Los Cármenes lo saben. No se va a repetir algo así». Así resume aquel trance Roberto, actual entrenador de porteros del Lugo, el equipo de su tierra natal donde terminó su carrera como jugador la temporada pasada. Aquella eliminatoria había vivido un primer episodio algo accidentado en Vigo, donde Aspas le había partido la cara literalmente al meta, que volvió a Granada con el pómulo roto y la sombra de la operación sobre su cabeza.

En el choque de vuelta, los rojiblancos igualaron el 1-0 de la ida y se llegó a la prórroga después de que Benítez desperdiciara un penalti en los primeros 90 minutos y otro en el inicio del tiempo extra. En la tanda definitiva, Michu tuvo en sus botas eliminar al Granada pero mandó fuera su disparo. Después, Roberto consumó la proeza. Anotó un penalti y a continuación detuvo otro, clasificando a su equipo para la ronda definitiva. «Ese día vimos que el ascenso era nuestro. Nos dio moral y después nos ayudó a superar la pequeña desilusión de la ida ante el Elche, con un 0-0 en Los Cármenes y penaltis fallados», recuerda.

El gallego, en el centro, es el entrenador de porteros del Lugo.
El gallego, en el centro, es el entrenador de porteros del Lugo. / R. I.

La tensión de aquellas semanas y la ilusión de toda la ciudad no se le han olvidado a Roberto. «Fueron días muy intensos. Estábamos muy mentalizados y llegamos muy bien a ese tramo final, que es una de las claves, con independencia de la temporada que hayas hecho. La lesión de Geijo fue una prueba para el equipo pero todos dimos un paso al frente», rememora el guardameta, que ya había vivido un ascenso a Primera con el Sporting de Gijón. «Éramos muy conscientes de la importancia de subir para la ciudad. Se palpaba en el ambiente. Los mayores, los jóvenes… todos estaban deseando ver al Granada con los grandes después de tantos años», añade. La locura de Elche, los aficionados que viajaron con el equipo, ver sus caras de felicidad «lo compensó todo –asegura el meta– incluso lo mucho que nos costó salir de allí».

Roberto pasó cinco temporadas como rojiblanco y considera a Granada su segunda casa. Mantiene contacto con algunos de sus compañeros y con los muchos amigos que dejó en la ciudad. Ahora trabaja para que el Lugo certifique cuanto antes su permanencia pero no pierde de vista las andanzas del su exequipo. «Ha hecho una gran temporada y creo que Diego Martínez es el gran artífice de todo. Para ascender lo más importante es tener un gran vestuario y sé de buena tinta que el Granada lo tiene ahora», subraya Roberto, el gato rosa que arañó tantos puntos aquella temporada histórica y las cuatro siguientes para dejar al equipo en Primera división, ese paraíso que asoma mañana en Los Cármenes.

El ejemplo de Roberto para ganar el ascenso

Cada dos domingos, desde la orilla del embalse de Iznájar, allí donde reposa el Genil, hasta el templo del Zaidín enfundados en telas rojiblancas y persignándose a los colores. No es mal camino el que estos treinta socios de la Peña Roberto Fernández realizan desde Zagra a Los Cármenes para animar al Granada. Fundada en el 2014 en las instalaciones del Bar Tarzán de Zagra, por Juan Alonso y grupo de buenos y fieles aficionados, esta asociación fue bautizada en honores al Gato de Chantada, a Roberto Fernández, el guardameta héroe del ascenso a Primera. «Ha sido tan importante para el Granada que decidimos ponerle su nombre a esta peña», cuenta Silvia, una de sus asociadas. Dice ella que entre los incondicionales zagreños «ilusiones hay muchas, pero esto es el Granada y ya sabemos lo que pasa cuando creemos que está todo hecho. Así que vamos partido a partido, tal y como dice Diego Martínez», afirma. Quedan grabados a fuego muchos momentos, pero sin duda inolvidable el día que Roberto Fernández acudió a la sede para inaugurar oficialmente la peña que llevará eternamente su nombre. Y no será mal rincón para disfrutar de futuros éxitos. / C. G.