Granada CF

El pasado reciente del pichichi nazarí

Antonio Puertas sufre una entrada en su época como jugador del Almería. //INMA FLORES
Antonio Puertas sufre una entrada en su época como jugador del Almería. / /INMA FLORES

Antonio Puertas se reencontrará el próximo sábado con el equipo de su tierra, en el que militó hasta 2017

ANTONIO NAVARRO GRANADA

Un Granada-Almería siempre es una montaña rusa de emociones para Antonio Puertas, nacido en la provincia vecina, pero futbolista del Granada y defensor de la elástica rojiblanca horizontal en cinco temporadas, incluyendo la presente. El mediapunta nacido en la localidad almeriense de Benahadux ha recorrido la A-92 en dirección a ambas capitales de provincia en un buen número de ocasiones, repartiendo siete años y medio de sus ocho como jugador sénior (tiene 26) entre los dos principales clubes de Granada y Almería. El único periodo en el que no vistió de rojiblanco fue el primer semestre de su vida como jugador absoluto, en el que –después de haberse formado en la cantera de la UD Almería– debutó en la Segunda división B con la camiseta celeste del Poli Ejido (curso 2011/12). Esa temporada la finalizó en el entonces llamado Granada B, con el que ascendió de Primera Andaluza a Tercera. En el filial granadino aún tendría tiempo de vivir otro ascenso más, a Segunda B, de la mano de Joseba Aguado y un prometedor reencuentro con la categoría de bronce, en la que jugó 23 partidos durante la campaña 2013/14, en la que marcó diez goles.

Ante la falta de oportunidades en el primer equipo, Antonio Puertas decidió regresar a su tierra y allí también fue 'obligado' a demostrar sus habilidades en el equipo filial, en el que coincidió con su actual compañero Adri Castellano y con un técnico acostumbrado a trabajar con jóvenes talentos como es Miguel Rivera. El preparador malagueño, que en la actualidad dirige al filial del Real Valladolid, comenta a IDEAL que cuando decidieron 'repescarlo' para jugar de nuevo con la camiseta del Almería es porque «lo conocíamos bien y entraba dentro de la idea de fútbol que tenemos los técnicos que formábamos parte del Almería B». El haberlo alineado en un total de 39 partidos durante un curso 14/15 en el que el mediapunta anotó ocho goles y en el que el filial almeriense jugó la fase de ascenso a Segunda división se debió a que «me encantaba esa capacidad que tiene de generar fútbol en campo contrario», comenta Rivera antes de añadir que «también es capaz de mantener la posesión en las zonas más complicadas y ejercer de segundo punta, de jugar entre líneas. Él estaba muy capacitado para dar ese ultimo pase y generar sorpresa».

La buena temporada completada en el filial almeriense le abrió las puertas del primer equipo en la campaña siguiente, en la que empezó siendo dirigido por Sergi Barjuan –con el que este periódico intentó contactar sin éxito– pero tras la destitución de éste en la séptima jornada de Liga volvió a coincidir con Miguel Rivera, que explica que bajo su tutela los técnicos «le tratábamos de explicar que todos esos valores de los que le había dotado la naturaleza futbolistica teníamos que adaptarlos al concepto que queríamos» y que «todas esas virtudes que él tenia las pusiera al servicio del equipo para que así alcanzara esa madurez que le hace mejorar al equipo, más que al propio jugador».

Rivera no se atreve a pronunciarse sobre si la versión demostrada por Antonio Puertas en lo que va de temporada (6 goles y una asistencia acumula este año con el Granada) es la mejor que puede ofrecer el jugador porque «la opinión de cada técnico es algo muy relativo». Eso sí, subraya que «tiene mucho potencial y siempre que él sea capaz de ayudar mucho al equipo que defiende dará a entender que todavía hay mucho Antonio Puertas por demostrar. Este año está explotando, pero seguramente todavía le pueda dar muchísimo más al Granada».

Aquella campaña 2015/16 fue agitada tanto para el futbolista (que no vio puerta en los 11 partidos que jugó en la división de plata) como para el club, que –después de contratar a Joan Carrillo y a Néstor Gorosito– acabó poniéndose en manos de Fernando Soriano, un mito del Almería que empezó la temporada siendo jugador y la acabó salvando al equipo como máximo responsable técnico. El haber sido compañero de vestuario y posteriormente entrenador del hoy jugador del Granada le hace destacar la faceta humana y la futbolística al mismo tiempo: «Antonio era un buen chaval, que llegaba del filial y al que se le veía con ganas y mucha calidad», señala Soriano, antes de añadir que «maneja bien las dos piernas y tiene buen remate. Cuando coincidí con él estaba recién subido del filial, tenía toda la ilusión y poco que perder».

Después de salvar los muebles a última hora, Soriano se mantuvo como entrenador de la UD Almería en la campaña 2016/17, en la que Antonio Puertas ofreció su mejor versión como jugador del equipo almeriense y en la que firmó su mejor registro goleador hasta la fecha en Segunda división: ocho goles marcados en 39 partidos jugados.

Su exentrenador rememora de aquella temporada que «demostró que tenía capacidad goleadora, facilidad para llegar al remate, defensivamente ayudaba bastante... Quizá era algo más irregular por la falta de experiencia y sobre todo fuera de casa, donde el equipo no funcionaba bien, pero en el fútbol con la experiencia vas ganando esa regularidad necesaria».

Fernando Soriano vincula el futuro del jugador con los números que sea capaz de acumular en la presente temporada porque en fútbol «la capacidad te la marca el rendimiento. Si sigue con estos números claro que tiene posibilidades de llegar a Primera división. Si Antonio sigue con esta continuidad habrá equipos que se van a fijar en él seguro», pronostica. Y es que después del buen arranque de esta temporada, su segunda en su nuevo ciclo en el Granada, los que más le conocen creen que el de Benahadux aún no ha tocado techo.

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