Granada CF

A un partido de igualar el récord

Martínez celebra su gol ante el Rayo Majadahonda/Alfredo Aguilar
Martínez celebra su gol ante el Rayo Majadahonda / Alfredo Aguilar

El Granada logró en la temporada 65/66 en Segunda aguantar las seis primeras jornada sin perder

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZ

Ver disfrutar a la afición como lo hizo el pasado domingo en Los Cármenes no es algo que se repita muy a menudo por esta tierra recientemente. Todo lo contrario. Los años de los ascensos quedaron atrás para dar paso a un periodo de mayor sufrimiento que tuvo su culmen negativo con el descenso hace un par de temporadas. Desde entonces el club ha intentado reinventarse. La campaña pasada sin éxito. Esta, con la mitad de recursos, el planteamiento ha sido mucho más terrenal y por el momento las cosas le están saliendo.

El equipo que dirige Diego Martínez no solo está convenciendo con su juego sino que además está obteniendo buenos resultados. Cinco partidos de Liga en los que ha cosechado dos empates y tres victorias, consecutivas, que lo han situado tercero en la tabla, puesto de 'play off', empatado a puntos con el segundo.

El Granada no empezaba tan bien una temporada en el fútbol profesional (Primera y Segunda) desde hacía 45 años, en la campaña 1973/74, cuanto estaba en la máxima categoría y logró tres empates y dos triunfos en dichos encuentros. No fueron, además, ante rivales fáciles precisamente. Inició el año futbolístico con un 0-2 ante la Real Sociedad en el antiguo estadio de Anoeta. Después recibió en Los Cármenes al Real Madrid, al que fue capaz de sacarle un valioso empate (1-1). El mismo resultado lo repitió una semana después en Castellón. Al Real Gijón (1-0) –en los años cuarenta cambió la denominación para recuperarla tiempo después y volver a llamarse Sporting– le ganó en casa, mientras que empató con el Murcia, también en el viejo Los Cármenes, a un gol. Aquel inicio ilusionante se tradujo en la mejor temporada de su historia entre los mejores, pues acabó sexto clasificado.

Esa fue la última vez que había conseguido enlazar una racha similar a la actual en su comienzo de curso. Pero no la única. En Primera nunca lo había hecho antes y nunca lo volvió a hacer. Sin embargo, en Segunda ha conseguido récords aún mayores.

En Segunda B, donde tuvo un largo peregrinar, la campaña 91-92 arrancó con seis jornadas invicto, repartidas en tres empates y tres victorias. Sin embargo, en una categoría en la que siempre debía ser aspirante al ascenso, acabó el curso en un decepcionante noveno puesto.

En la temporada 56/57, en la 'división de plata', logró cinco victorias consecutivas en sus primeras cinco jornadas, frente al Murcia, Hércules, Levante, San Fernando y Xerez. Fue un buen presagio de lo que estaba por venir:el ascenso a Primera tras convertirse en campeón de Segunda División Sur –entonces dividida la categoría en dos grupos– por primera vez en su historia.

Unos años más tarde, en el curso 64/65, repitió las cinco jornadas iniciales sin perder, pero esta vez con solo un triunfo en su haber. Fue al año siguiente cuando logró el récord hasta la fecha en este apartado. Seis encuentros seguidos imbatido, los seis además saldados con victoria. Venció en casa al Valladolid (3-1), en Algeciras (0-1), frente al Constancia (3-0) en Los Cármenes, al Tenerife también en el viejo campo de la Plaza de Toros (2-1), al Recreativo de Huelva en el Colombino (0-1) y al ya extinto Calvo Sotelo (2-0), club de Puertollano (Ciudad Real) que en 1999 cambió su nombre por el de la localidad que lo acoge.

Como no podía ser de otra manera, el equipo rojiblanco acabó logrando también aquella campaña el ascenso a Primera, aunque esta vez no lo hizo como campeón del grupo, sino que terminó la temporada regular segundo, por detrás del Hércules de Alicante.

Pilares básicos

Lo que le está ocurriendo al Granada esta temporada, cuentan quienes están dentro, no es fruto de la casualidad, sino del trabajo bien hecho. Esta vez sí. Diego Martínez ha sabido encontrar el estilo que mejor le conviene a esta plantilla, corta, joven y talentosa. Advirtió el gallego de algo muy real: lo único que importa ahora, más allá de récords y una buena clasificación, es sumar todos los puntos posibles para cuando llegue la época de los «resfriados», como él dijo. Los pocos recursos con los que cuenta, en número, y la falta de experiencia de una parte importante de la plantilla hace que las bajas acumuladas, que llegarán, sean una verdadera amenaza.

Quizá lo más destacado del conjunto granadinista por el momento es que tiene un marcado estilo, derechos de autor, que los jugadores han interiorizado rápido. La sintonía entre el cuerpo técnico y la plantilla es la base de cualquier proyecto ganador. Diego Martínez, además, está encontrando este curso el apoyo de los capitanes, que esta vez sí están ejerciendo como tal. Víctor Díaz se ha convertido en la prolongación del técnico en el campo. Atento a todos los detalles, no solo los que incumben a su tarea como defensa. Algo parecido está haciendo Alberto Martín, aunque con más soporte desde fuera. El pasado domingo, tras vencer al Rayo Majadahonda, el extremeño fue a felicitar uno a uno a todos sus compañeros. Detalles que pasan desapercibidos y de gran importancia.

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