Granada CF

Un partido con evidentes derechos de autor en ambos bandos

Los aficionados rojiblancos apoyaron anoche al Granada con fuerza en el Ramón de Carranza./LOF
Los aficionados rojiblancos apoyaron anoche al Granada con fuerza en el Ramón de Carranza. / LOF

Cádiz y Granada mostraron sus virtudes en una cita en la que primó el respeto y el orden por encima de los versos sueltos

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZ

Quizá para el espectador el Cádiz-Granada disputado ayer en el estadio Ramón de Carranza no fue precisamente el mayor espectáculo al que ha asistido. El clásico comentario de que todo el mundo disfrutó salvo los entrenadores no se cumplió. En este caso fue todo lo contrario, los que comandan los banquillos a buen seguro se fueron satisfechos con el despliegue de sus respectivos equipos. Por pedir, mayor pegada en ambas áreas, porque en una completa actuación de los dos contendientes fueron la escasez de ocasiones y la eficacia las que se ausentaron en la bahía.

El orden, el rigor defensivo, las continuas vigilancias, los intensos duelos individuales en una noche en la que aquellos futbolistas que rompen la monotonía se vieron maniatados, encorsetados en esquemas tan bien trabajados que nadie se pudo salir del guion.

El Cádiz de Álvaro Cervera, consolidado con años de trabajo en el conjunto cadista, asentado a pesar de malas rachas, es un equipo que concede poco, al que no le entusiasma tener la pelota, que busca forzar el error del rival y llegar con verticalidad. Ayer no se encontró delante un contrincante que le permitiera desplegar sus virtudes.

Al Granada le tocó vivir una de esas citas en las que ha demostrado saber moverse bien. Exigido física y tácticamente, planteó su estilo más práctico, en el que la intensidad para pelear cada pelota, el rigor para defender y la nula concesión de espacios anularon el ataque rival.

Recordó mucho el encuentro entre Cádiz y Granada al que los rojiblancos disputaron hace unas semanas en La Rosaleda frente al Málaga. Allí los tres puntos fueron para el visitante en un lance con cierta fortuna de Montoro. Esta vez se repitieron muchos de aquellos parámetros, con las defensas destacando por encima de las delanteras, con muy pocas opciones de marcar. Se lo llevaría el que aprovechara el mínimo resquicio.

Ramos, en un par de ocasiones en la segunda parte, fue el que más cerca estuvo de conseguir la mayor gloria, pero ayer su batalla en Carranza se libraba lejos de la portería, en una dura pelea con los centrales cadistas en la que destacó por su entrega pero no por su tremenda clase. Ayer el protagonismo fue para tipos como Kecojevic, Mauro, Brian Oliván, Germán, Martínez, Víctor Díaz o Fede San Emeterio.

Faltó quizá una mayor aportación de jugadores de refresco como Rodri o Puertas. Fue difícil para ellos porque aunque contaban con la frescura, el resto de actores sobre el campo mantuvieron el mismo ritmo en sus acciones, a pesar de la exigencia y del paso de los minutos.

Viendo que nadie estaba por la labor de aparcar la dinámica, Diego Martínez apostó por que no se escapara lo trabajado en los 90 minutos, como ocurrió en Tenerife. El gallego y Álvaro Cervera expusieron sobre el césped muchas horas de trabajo previas. Su buen trabajo.

 

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