La resaca

La nueva ola arrastra al club a una orilla dulce

Germán Sánchez se incorpora a la piña en la que se funden los futbolistas tras el gol conseguido por Álvaro Vadillo./ PEPE MARÍN
Germán Sánchez se incorpora a la piña en la que se funden los futbolistas tras el gol conseguido por Álvaro Vadillo. / PEPE MARÍN

El Granada de Jiang, que sigue sin reaparecer, alcanza una cota alta, con el primer equipo en ascenso directo y el filial y el femenino como líderes

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELAS

1. Cuando ganar era un decreto y ascender una obligación, las victorias no se saboreaban igual que ahora en Los Cármenes. Pero hay algo más que la rebaja lógica de las expectativas. Es un respingo en el pecho. El flechazo entre afición y equipo. Un idilio como no se recuerda. Hacia años que no se generaba una conexión tan íntima y profunda entre lo que sucede sobre el césped y los asientos. Quizás desde el anterior ciclo en Segunda división, que acabó en ascenso.

2. Es un clima anímico que se contagia. Una nueva ola, como la folclórica celebración que ha salpicado el final de los últimos partidos, que arrastra al club a un momento dulce. El estado de optimismo no se ciñe al primer equipo. Si el Granada acaba la jornada en puesto de ascenso directo, su filial y su división femenina lideran sus respectivos grupos. La paradoja es que en plena felicidad, el presidente y máximo accionista de la entidad, John Jiang, siga sin reaparecer por la ciudad.

3. La victorias del equipo y el éxito momentáneo de los gestores en los que ha delegado ahora su confianza no hacen olvidar los dos reiterados incumplimientos del empresario chino. La camiseta rojiblanca sigue desnuda de publicidad en su pecho y la ciudad deportiva continúa bajo las mismas dimensiones que siempre, sin ampliarse. Jiang disfruta del momento de su satélite español a distancia, pero su mano derecha, David Belenguer, sí viene a Granada.

4. Se ubicó en el palco VIP de la cuarta planta de Los Cármenes contemplando el triunfo ante el Córdoba y ayer observó la 'manita' que el Recreativo Granada le endosó al Melilla, que hasta entonces mandaba en la clasificación del grupo IV de Segunda B. En ambas citas estuvo Antonio Cordón, que junto a Fran Sánchez –recién regresado de sus vacaciones– y Antonio Fernández Monterrubio en el ámbito local, más el resto de componentes del grupo Hope en Madrid, han contribuido a la formación de una plantilla que está obteniendo resultados y que encima seduce a la afición, bien coordinada por el cuerpo técnico de Diego Martínez, que tiene enamorados a los miembros de la planta noble. Está aprovechando muy bien lo que tiene disponible.

5. Ese vínculo que se ha generado entre la escuadra y la hinchada se constata hasta en algunas fases del partido. Salta el conjunto a Los Cármenes con los ojos inyectados en sangre, voraz para resolver los marcadores cuanto antes. El segundo tiempo arreció con el público algo relajado, sin tanto rugido, como si diera lástima la flojera del Córdoba. El Granada se volvió algo condescendiente entonces y toleró que el contrincante se removiera.

6. La reacción del respetable, que el entrenador reflejó bien en su comparecencia posterior, puso todo en orden y activó a los suyos. Lo mismo pasó cuando la ola distraía en el último tramo y, en medio del cachondeo, los blanquiverdes recortaron diferencias. De nuevo se exigió pasión desde el tendido y los futbolistas reaccionaron con brío.

7. Este Granada crece y aprende. Todo está saliendo a pedir de boca. No hay lesiones graves, salvo la de Fran Rico, y los convalecientes se están recuperando rápido. Diego tiene ya un 'once' claro en la cabeza, el que ha repetido en las tres últimas citas, pero maneja otros registros con las sustituciones. Pozo culebrea cuando el enemigo está cansado, Aguirre muscula el centro del campo sin renunciar a cierta llegada por su potente disparo y Rodri es una alternativa perfecta cuando Ramos se agota. Hay otros meritorios, como Quini o Alberto Martín, y el grupo de ex del filial que exhiben implicación en los entrenamientos y que esperan su oportunidad tras foguearse algo en la Copa. La eliminación cerró una puerta para medirse al fuego real.

8. El del Córdoba fue el primer encuentro en el que los nazaríes se impusieron en posesión de balón, un registro que tiene importancia o no en función de otras variables. También fue el duelo con más remates, 17. La tenencia de la pelota destacó porque el dominio se intensificó con respecto a otras citas en las que el equipo supo dar golpes y luego protegerse para tener respuestas eléctricas.

9. Una de las grandes diferencias entre el Granada de esta temporada y el de la pasada es el rendimiento ante los teóricos conjuntos de la parte de abajo. Esta campaña los rojiblancos han sacado diez de doce puntos ante rivales como Córdoba, Extremadura, Elche o Rayo Majadahonda, que están en el tercio bajo. La campaña pasada, sin embargo, sólo consiguieron siete de 24 puntos ante oponentes a priori débiles, como el Lorca, Sevilla Atlético, Barcelona B o Cultural Leonesa, las cuatro escuadras que acabaron descendiendo.

10. Tras arrancar con algunas dudas, con sendos empates ante Elche y Lugo, el Granada ha asentado un método que le está lanzando, aunque todavía sea pronto para lanzar las campanas al vuelo y el objetivo prioritario siga siendo la permanencia. Modula distintos sistemas y perfila de manera diferente a sus futbolistas según la situación, aprovechando la polivalencia de unos, como Víctor Díaz, o la versatilidad de los atacantes, que intercambian posiciones sin vacilación. Este Granada vence y convence por ahora. Una pena que su presidente no lo goce en el palco. Queda que él ejecute sus promesas pendientes.

 

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