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Otro tropiezo para el Granada

  • Los rojiblancos se muestran incapaces de superar al Leganés, que vence por la mínima

Con la letra pe empieza provisionalidad, pero también positivismo y prudencia. Cualidades que parecen adornar a Lluis Planagumá, el plan 'P' al que se agarra este Granada de entreguerras, tras dejar a otra pe, la de Paco Jémez, en la cuneta. El tono expansivo y la vitola ilustre del antiguo entrenador rojiblanco contrasta con la de este joven catalán, casi con edad de ser futbolista, de mirada celeste y voz grave, quien se ha tomado en serio la tarea de sanear el vestuario del primer equipo, sin reparar en su condición de interino. El miércoles supo que cogería las riendas de los mayores y, por ahora, no tiene fecha para soltarlas.

Empieza el primer viaje de máxima importancia en su vida como técnico, pero él le resta trascendencia, dándole un toque de normalidad. En el fondo, se trata de hacer su trabajo y aplicar aspectos fundamentales de su método con el fin de obtener resultados. El impacto, es obvio, no tiene nada que ver con el trabajo en filiales, que es donde ha curtido su experiencia, tanto en el Villarreal B como el Espanyol B. Pero a su favor cuenta con la extendida juventud de la plantilla del Granada. Quizás un docente acostumbrado a estas generaciones encuentre la tecla que dé calma, que no halló Jémez.

Su primera lista de convocados ha atendido a la lógica, aunque con algunas impresiones subrayadas. Planagumá recupera a Gabriel Silva, orillado desde el fiasco en Las Palmas, justificado con un agravamiento en las molestias que sufría en la mano que no le impedían entrenarse. Parece ya a tope. Ante las bajas por lesión de Foulquier, Tabanou, Lombán y Saunier, la línea trasera se construirá con Tito en la derecha, Vezo y Gastón Silva como centrales y el brasileño en la izquierda. El canterano Martin Hongla, central camerunés que puede actuar de mediocentro, estará en el banco.

Es a partir del centro del campo donde maneja más opciones. Por propia decisión técnica, se han caído de la citación los pivotes Uche y Angban, más el extremo Isaac Cuenca. Tampoco aparece Boga, que ha entrado en un periodo crepuscular de momento, con un poso de indolencia en el día a día que le quita opciones, pese a su indudable talento.

Durante sus entrenamientos en abierto, compuso la media con Sergi Samper, rescatado para la causa; y Javi Márquez, que mantuvo un nivel aceptable en la visita a Vitoria, dentro del desastre generalizado en el que acabó sumergida la escuadra. La recuperación exprés de Krhin, tras diagnosticársele un esguince de rodilla que debió ser leve, puede dejar al esloveno como otra opción. Quedaría en la reserva Toral, que lleva sin minutos desde la jornada inaugural del campeonato.

Las bandas no deberían de tener mucha discusión. Han sido los estandartes que mejor han funcionado. Mehdi Carcela seguiría ocupándose de la derecha y Andreas Pereira de la izquierda. Omer Atzili está entre los elegidos, aunque lo normal es que aguarde su oportunidad como refresco. Seguramente no ejercerá ese rol de manera tan escasa como el lunes, en caso de participar.

Con la entrada entre los 18 de los cuatro delanteros de la plantilla, las posibilidades se multiplican para conquistar la diana. Como segundo punta parece que la mejor baza sigue siendo Alberto Bueno, quien sabe ejercer de nexo y flirtear con el gol. Por delante, si se atiende a momento de forma, Artem Kravets ha demostrado tener las cosas claras en el área, si bien acredita bastante capacidad para revolver un encuentro enmarañado. Quizás Planagumá medite ante todo dar confianza a Ezequiel Ponce de salida, con el fin de motivar al argentino, que comenzó la Liga a un ritmo tremendo pero que cayó en desgracia tras el encuentro en el Villamarín, en el que marró un penalti. David Barral queda como cuarto en discordia, tras su última titularidad. Más munición en la armería.

Vuelven las concentraciones

Las directrices de Planagumá han sido sencillas, pues en semejante contexto no es adecuado sobrecargar de mensajes a la plantilla, que quedó concentrada en el hotel Nazaríes. Levantar el ánimo, integrar a los que estaban aparcados y estimular la capacidad de reacción en un partido crucial para romper la dinámica negativa. Aumentar el orden, sin restar ambición, para evitar distracciones absurdas y exprimir la capacidad técnica de los más adelantados. Todo ello buscando un ambiente propicio en la grada, con el mejor embajador posible a su lado. Manolo Lucena pasó de capitán a delegado de campo tras su retirada. Ahora ejercerá de segundo entrenador, en una aventura que será más o menos efímera segun decidan los gestores, en plena encrucijada.

El comienzo de Liga del modesto Leganés ha sido dignísimo, con victorias sonadas en Balaídos y Riazor. Es un conjunto trabajado bien por Asier Garitano. Mantiene la base del ascenso y se ha reforzado con gente que ha entendido la importancia de ser un equipo ante todo. Acude con tres exrojiblancos: Rubén Pérez, Machís -aún en propiedad- y Rober. El recuerdo de lo ocurrido el lunes con Edgar sigue presente. Sólo queda esperar que ante los imponderables, Lluis sea fuerte.

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