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Uche Agbo y la oportunidad en el corazón de la zaga con Jémez

Uche Agbo (izquierda) hace abdominales junto al resto de sus compañeros, como Isaac Cuenca (derecha).
Uche Agbo (izquierda) hace abdominales junto al resto de sus compañeros, como Isaac Cuenca (derecha). / FERMÍN RODRÍGUEZ
  • El canterano está siendo utilizado como defensa, como ya hiciera Joseba Aguado en el filial o Sandoval en el primer equipo, cuando usó una línea de tres centrales

Uche Agbo es posiblemente el mejor 'mirlo' que ha quedado en el Granada de la 'factoría' Pozzo. Tras la firma de Success y Peñaranda con el Watford, que ha supuesto la marcha de uno y la más que probable del otro, el nigeriano es uno de los eslabones que unen todavía con el fondo de inversión del italiano, además de Foulquier y Kelava, que están algo más curtidos. Uche está haciendo la pretemporada con Paco Jémez, con la ilusión de abrirse hueco entre los mayores, tal vez con licencia del primer equipo. Para ello, no duda en adaptarse a los requerimientos de su nuevo entrenador. Por lo visto en los primeros compases de la preparación, el técnico cordobés medita ubicarle en el corazón de la zaga. Puede ser una medida provisional, fruto de la ausencia de especialistas en la plantilla hasta el momejto por la falta de fichajes, o bien la reubicación atrás que ya hicieron otros dos homólogos.

A Uche no le va a extrañar lo de colocarse como central. De hecho, hace dos campañas fue el lugar donde aprovechó sus cualidades Joseba Aguado, quien dirigía en esos momentos los designios del filial. Espigado y de gran capacidad física, Uche le daba una aseada salida de balón a aquella escuadra. El curso pasado empezó a ser habitual que alternara entrenamientos con el primer equipo. José Ramón Sandoval le hizo debutar como mediocentro, pero también le valoró en la zaga. De hecho, le hizo integrante del sistema de tres atrás cuando visitó el Camp Nou. Allí, ante semejantes colosos, se le vieron bastante las costuras.

Sólo 20 años

Uche sólo tiene 20 años y un largo futuro por delante. Tiene que mejorar en aspectos tácticos, porque personalidad y robustez le sobran. El exigente modelo de Jémez, que obliga a actuar con una línea adelantada, lo que requiere rapidez, y a la salida en corto del portero, lo que exige zagueros sin miedo al balón, supone una evolución para todos aquellos que puedan acabar enrolados en la retaguardia.

Para Jémez no es raro retrasar a teóricos pivotes. Gálvez en el Sporting llegó a jugar en el centro del campo, pero con él se avivó como central. Saúl Ñíguez, hoy triunfador con el Atlético de Madrid, disputó 13 partidos en la defensa del Rayo cuando estuvo cedido, jugando otros en su posición natural de volante. Hasta Raúl Baena ha tenido que concentrarse en la recuperación, cuando el preparador arriesgó con líneas de sólo tres hombres. Diego Llorente, el último protector que ha refinado, pasó del lateral derecho al eje de atrás, y también al mediocampo. Habiendo tantos integrantes en la medular disponibles, como Javi Márquez, Rubén Pérez, Fran Rico y Rene Krhin, más los que suenan en fichajes, como Toral o Angban, para Uche puede ser una oportunidad acostumbrarse a ser central. Es de esos jóvenes los cuales tienen que aprovechar el arranque veraniego.