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PERFIL

Pablo Fornals, coherencia en una situación caótica

Pablo Fornals, coherencia en una situación caótica
  • La irrupción del mediocentro castellonense supone una luz de esperanza en un momento delicado para el malaguismo

Hace un año, Pablo Fornals (Castellón, 1996) defendía el escudo del Málaga en campos de Tercera sin imaginar que meses más tarde tendría la responsabilidad de aportar algo de claridad a un primer equipo perdido en la máxima categoría. Es uno de los favoritos de Javi Gracia y se ha consolidado como pieza importante de la plantilla desde que debutara como titular en el Santiago Bernabéu.

Una temporada en su primer equipo fue suficiente para que el pequeño Pablo fuese reclutado por los ojeadores del Villarreal en edad prebenjamín. Vestido de amarillo mamó el gusto por el toque de balón y la asociación. Educó su técnica y domó el esférico. Sin embargo, siete años después, cambió de club para firmar con el Castellón ya moldeado como centrocampista. Allí comenzó a destacar en la región lo suficiente como para ser llamado por la selección valenciana, lo que despertó el interés de Manel Casanova. Así empezó todo.

Casanova era y sigue siendo director de la Academia, la cantera malaguista. Informaría años más tarde Diario Sur de cómo el directivo cerró la contratación en el campo San Fernando de Burriana, escenario que albergaba la celebración de la final de la Copa del Rey juvenil entre el Espanyol y el Málaga. Ambos clubes querían a Pablo Fornals y eran los pericos los que parecían tenerlo hecho. Ahí apareció la habilidad de Casanova para ser el más listo de la clase y llevarse al jugador a la Costa del Sol. Los réditos fueron inmediatos.

Manel Ruano, entrenador del juvenil, recibe en verano de 2013 a un chico de dieciséis años de maneras prometedoras. Se destapa como un jugador de gran movilidad, buen toque y llegada, pero sobre todo inteligencia. Aquel equipo se proclama campeón de su grupo en andaluza y llega hasta semifinales de la Copa del Rey. Una gran temporada que lo llevaría a promocionar al curso siguiente al Atlético Malagueño dirigido por Salva Ballesta. Un año decisivo para él.

El que fuera jugador del Málaga inculcó al canterano la mentalidad de competición y una preparación física superior que al principio costó y mucho. “Me gusta exigirles como si estuvieran en la élite, y Fornals venía de entrenamientos ‘light’”. Salva presume de haberle enseñado los dos o tres conceptos que hicieron ver al propio centrocampista que podía llegar a la élite. Lo demás lo hizo su sensatez.

Fornals se arrancó a jugar y a hacer goles, una labor en la que había brillado algo menos el curso anterior. Terminaría la temporada en Tercera con una decena en su casillero, demostrando tener gol como para jugar más adelantado en un rol próximo al de mediapunta. El pasado mes de marzo, el propio Ignacio Camacho se descubría ante sus condiciones al reconocer que, de todos los jugadores del Malagueño, Fornals era el que más le gustaba. “Tiene un talento natural que le va a convertir en un gran jugador muy pronto”, auguraba ante los micrófonos de Radio Marca.

Incontenible para la prudencia de Gracia

Javi Gracia frenó la prudencia que había tenido hasta entonces al contar con Fornals desde el primer partido de la pasada pretemporada. Lo tuvo en cuenta durante todo el verano aunque su ficha se haría con el filial y no con el primer equipo. No obstante, Gracia sabía que recurriría a él más pronto que tarde y la ocasión no pudo ser en un mayor escenario: Fornals debutaba con el Málaga en partido oficial como titular y en el Santiago Bernabéu. La noche, además, salió redonda; los blanquiazules se llevaban un punto de un meritorio empate a cero. Acurrucado a un costado con la labor de ayudar a su lateral, el castellonense cumplió con nota.

Admirador de Toni Kroos, Fornals sustituye la baja de Camacho pero ya ha mandado al banquillo a un fijo como Recio. El temple, el criterio y la personalidad del futbolista han impresionado a un Gracia que no duda a la hora de darle el mando en el centro del campo. El canterano es el relevo de los Juanmi, Castillejo, Samu o Darder, que la temporada pasada hicieron soñar al malaguismo. En medio de una situación caótica, en lo deportivo y en lo institucional, Fornals aporta coherencia. La cordura del que sabe que, al final, “el fútbol es once contra once y hay hacer lo que te piden; intentar ganar”. Un reto que se revela a vida o muerte para el Málaga este sábado.