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21 de octubre de 2011 - 10:57
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Cristian Díaz: "Ayudo a Fabri en temas personales con el equipo"
Cristian Díaz, ex defensa del Sporting de Gijón
JAVIER BARRIO javibarrio@elcomercio.es | GIJÓN..-

Una inconfundible melodía revela que hay una llamada entrante en el móvil. Al otro lado de la conexión, con su proverbial cercanía, se escucha la voz de Cristian Díaz (Buenos Aires, 1976). El 'Camión', alegre y dicharachero, no ha perdido ni un ápice de su buen humor. Tampoco su marcado acento bonaerense, pese a llevar ya casi quince años en España. Se interesa por el estado actual del Sporting, por sus viejos compañeros, alguno de los periodistas con los que compartió trayecto en Gijón y por la actual plantilla. «¿Están entrenando ahora?», pregunta curioso, mientras algunos de los pupilos de Preciado se ejercitan sobre el césped. El exfutbolista del Sporting, que en la actualidad ejerce de asesor de Quique Pina, presidente del Granada, regresa mañana a El Molinón.

-Refrésqueme la memoria. ¿De qué le viene el mote de 'Camión'?

-¿Se acuerda de que ya era un poco bestia en Gijón? (Risas). Me venía de Argentina. Cuando era niño y jugaba al fútbol, con 6 ó 7 años, me lo llevaba todo y a todos por delante. No era técnico, pero era fuerte. Todo el mundo decía: 'Parece un camión'.

-¿Y ahora qué es de su vida?

-Estoy trabajando con Quique Pina en el Granada en un puesto que, por decirlo de alguna manera, ha inventado él. Soy, en el papel, el jefe de expedición del equipo. Es una especie de intermediación entre el presidente y los jugadores. También ayudo al míster (Fabri) en temas personales de los jugadores, en posibles discusiones que pueda haber algún día...

-¿Cómo se enroló en el proyecto de Quique Pina?

-Viene de atrás. Quique me trajo a España. Llevo con él toda la vida, desde que pisé este país en 1997. Él me llevó al Sporting y, antes, al Atlético. Hay una gran amistad desde hace años. De hecho, los dos vivimos en Murcia a tres o cuatro kilómetros.

-En el proyecto está el Udinese.

-El Udinese nos apoya y nos cede jugadores. Tiene unos cien futbolistas en nómina y muchos técnicos por todo el mundo. Quique (Pina) es íntimo amigo de Giampaolo Pozzo (dueño del Udinese) y nos decidimos a trabajar en este proyecto para intentar ascender al equipo en cuatro o cinco años. Lo logramos más rápido de lo que se pretendía y ahora tenemos que tratar de mantenernos, que es complicadísimo, y mejorar el equipo año a año. También queremos empezar a ganar el patrimonio del club con jugadores nuestros.

-¿Echa de menos el fútbol?

-A veces sí. Me da mucha envidia y me gustaría estar ahí, pero hay que saber pasar página. Llegó un momento que el fútbol, con 32 años, se acababa para mí. También es verdad que había empezado a jugar con sólo 17 años en la Primera argentina. Podía haber seguido jugando algo más, pero no me gustaba cómo estaba el tema. Estaba en Segunda B y lo dejé. Tuve una mala experiencia porque creía que la categoría, después de estar en Primera y en Segunda, era otra cosa y sólo jugué seis meses. Pero mono de jugar, de volverme loco, tampoco tengo. Me gusta mucho lo que hago.

-¿No le gusta el banquillo?

-No lo descarto, pero no sé si tengo carácter para ser un gran entrenador. Tendría que probarme. Yo no tengo nada que ver como jugador que como persona. Soy mucho más tranquilo. Hay alguno que dice: 'viendo cómo eras en el campo debes de ser un loco fuera'. Pero es todo lo contrario. Soy más conciliador ahora que cuando saltaba al campo. Allí me transformaba.

-Llegará hoy a Gijón con la expedición del Granada. ¿Hace mucho que no pisa la ciudad?

-Muchos años. La vez que estuve con el Ciudad de Murcia y poco más.

-¿Es una visita especial para usted?

-Siempre he dicho que el Sporting es el mejor club en el que he estado. Es un señor equipo y tiene una afición única. ¡Cómo alienta! En Gijón nació también mi hija y para mí es una ciudad muy especial. Tuve dos años buenos, pero en el tercero, por problemas personales, ya no jugué. No me fui de Gijón como me habría gustado.

-¡Estuve con el 'charro' (Raúl Lozano) hace poco viendo un partido! Lo vi y fue como si no hubiera pasado el tiempo. Bilic también está. Lo que pasa es que cada uno tiene su vida y es complicado mantener el contacto.

-Usted vivió el casi ascenso del equipo, con Marcelino en el banquillo, aquel partido de Eibar...

-¡Madre mía! ¡Qué desastre de partido! Me acuerdo y me arrepiento de la situación (fue expulsado), pero el árbitro (Rodado Rodríguez) nos sacó tanto del partido, nos puso tan nerviosos... Pitó dos penaltis y cambió el partido en quince minutos. Sólo pitaba faltas en nuestra contra. Alucinábamos. Nos vacilaba y se reía. Fue una situación muy incómoda.

-De la actual plantilla se las tuvo tiesas con Barral cuando usted estaba en el Ciudad de Murcia.

-¡Me encanta Barral! Es bravo y por eso me gusta. Cada vez quedan menos jugadores con esa actitud, futbolistas que en un momento dado pueden tirar del equipo. Claro que me he matado con él, pero siempre deportivamente y utilizando cada uno sus armas. Siempre que le veía decía: 'Ya está aquí este pesado'. Nunca se echaba atrás. Le pegaba una patada y venía a por otra. Es muy importante en el Sporting por el carisma que tiene y por cómo defiende a los suyos. Me parece un jugador fantástico.

-Tenía el récord de amonestaciones en el Sporting en una temporada, con 18 amarillas. ¿Tan duro era?

-Sí. No le voy a engañar. Yo era de los que saltaba el campo y me dejaba la vida. Intentaba utilizar todas las armas a mi alcance. No tenía la calidad de otros, pero la suplía con mi actitud, sacándoles de quicio. Era otro fútbol. A hora tocan a un jugador y ya 'cobran' falta. A la segunda, amarilla. Es muy difícil. Se ha perdido esa esencia.

-En Gijón se habla de partido trascendental.

-Sí, pero la Liga es muy larga. Es un partido importante para los dos, pero trascendental. Son puntos importantísimos, pero aún queda mucho.

-¿Cómo ve a Preciado?

-La realidad del fútbol es que no estamos compitiendo con las mismas armas que otros y esto es complicado. El míster (Preciado) está haciendo un gran trabajo, pero hay años que cuesta mucho. Pero de ahí a cambiarle... Para mí sería un riesgo grande, pero, lógicamente, si el equipo sigue perdiendo algo habrá que hacer. Pero ahora es pronto. Hay que dejarle respirar.

-¿Qué tipo de partido espera?

-Muy disputado porque el Sporting saldrá a por todas y nosotros no iremos a encerrarnos. Será un partido bonito, de tensión, y puede pasar cualquier cosa. Nosotros estamos también en una situación complicada y lo que creo es que se verán pocos goles.

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