Granada CF

Nico Aguirre, portador del gen competitivo

Nico Aguire conduce el balón durante el partido disputado en el Municipal de Marbella./A. L. J.
Nico Aguire conduce el balón durante el partido disputado en el Municipal de Marbella. / A. L. J.

El centrocampista argentino empieza a destaparse como un líder natural para los rojiblancos

FRAN RODRÍGUEZ
FRAN RODRÍGUEZGRANADA

No todo se entrena en el fútbol. Hay aspectos inherentes al juego que, sin embargo, no están dentro del ADN de todos los jugadores. Uno de ellos es el gen competitivo. Algo que no se puede adquirir, quizá ni siquiera mejorar, pero sí alimentar. Seguramente, este gen sea el resultado de una compleja suma y no sólo del carácter de cada uno. El lugar donde se nace, la visión del deporte que se tenga, el entorno en el que se crece, la ambición personal. No es posible, por el momento, saber qué cromosoma actúa con cada sujeto en cuestión. Hay que dejar lejos el laboratorio y ponerse sobre la cancha, con independencia del deporte practicado, para ver si se tiene o no el don de la competitividad.

Nico Aguirre es uno de los casos positivos. Callado a su llegada, el argentino ha ido encontrando su hueco con el paso de los entrenamientos y, así, la confianza. En las sesiones preparatorias costó ver suelto al sudamericano, nada nuevo en estos casos. La adaptación al fútbol europeo siempre exige un poco de paciencia. Los recién llegados se encuentran un ritmo alto, un peso muy específico de la táctica y una forma de trabajar muy distinta en el viejo continente. En los primeros días con sus nuevos compañeros, Aguirre ocupó dos sitios en la medular: la banda izquierda y el pivote. Sus características, válidas para jugar en las dos demarcaciones, han acabado por convencer a Diego Martínez de que su lugar es el centro. Por ello, el argentino está acompañando a Montoro, Alberto Martín o el canterano José Antonio.

Las primeras semanas no fueron más que un acercamiento a lo que el fútbol europeo en general, y el de la Segunda española en particular, requieren. Los conceptos más básicos del deporte rey y los automatismos que el nuevo cuerpo técnico del Granada busca han ido acoplándose a la secuencia genética de Aguirre con una ayuda especial, la de su afán competitivo. «Tengo muchas ganas de que arranque el campeonato y de que hagamos un buen plantel para el Granada», decía el 'Bicho' (como es conocido en su país) en su presentación como rojiblanco. Una declaración de intenciones que se está tornando realidad. A Aguirre le ha picado el 'bicho' de la competición. En Marbella se pudo comprobar la diferencia que existe entre el argentino cuando entrena y cuando compite. En una prueba real, con un rival enfrente, Nico Aguirre se creció y se convirtió en uno de los más enchufados. Habló continuamente con sus compañeros, se ofreció cuando había que sacar el balón desde atrás. Quizá le faltó mayor presencia en el área contraria, aunque en la ciudad deportiva ha demostrado que posee el disparo y la intención necesarios para ser un arma muy peligrosa en la ofensiva rojiblanca. Asomó un líder, intenso en las jugadas a balón parado y en la presión cuando su equipo carecía del esférico, atento siempre a las indicaciones de Diego Martínez en sus primeros minutos en Europa. Un cambio de marcha propiciado por cambiar el peto por la equipación gris y rosa, los calcetines por las medias y espinilleras, y los conos por contrarios de carne y hueso.

No añorar a Kunde

Por las características y la zona que ocupará con la elástica rojiblanca, resulta tentadora la comparativa con Pierre Kunde. El camerunés, uno de los ídolos de la grada en la pasada temporada, resultó ser el alma y motor de un Granada al que le faltó, por tramos, ese gen competitivo que Aguirre parece llevar consigo como respirar o sentir. Innato.

Aún falta mucho camino para trazar similitudes y definir las diferencias entre uno y otro. La improvisación y el músculo del camerunés pueden no volver a verse en el césped de Los Cármenes durante mucho, un dato que revela la magnitud de la huella que el nuevo jugador del Mainz ha dejado en Granada. Serán la garra, el corazón y el innegociable esfuerzo del 'Bicho' argentino las armas con las que, inevitablemente, luche contra la alargada sombra de Kunde.

Así es Aguirre. Un jugador que dejó el club que le formó para bajar al fango de la Segunda argentina y convencer al Arsenal de Sarandí de que debía apostar por él. Que capitaneó al Lanús hasta la cota más alta del fútbol latinoamericano, cayó en la final de la Libertadores y no bajó los brazos. Un futbolista que conoció Granada camino de China y luchó para cumplir su deseo de jugar aquí, en España. Portador del gen competitivo, líder por naturaleza e irrefrenable empuje rojiblanco.