Granada CF

Un motor con los repuestos en el garaje

Nico Aguirre intenta superar a un jugador del Rayo Majadahonda/Alfredo Aguilar
Nico Aguirre intenta superar a un jugador del Rayo Majadahonda / Alfredo Aguilar

Diego Martínez ha apostado por el fiable dúo San Emeterio-Montoro y apenas le da descanso

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGranada

Diego Martínez ha diseñado un motor fiable que funciona en todos los partidos. La duda es si en su garaje cuenta con las piezas de repuesto para el día que falle su configuración preferida. Todo encajó para el gallego a partir de la jornada cuatro, cuando colocó a Fede San Emeterio como titular tras darle sus primeros minutos una semana antes, ante Osasuna. Le incrustó al lado de Montoro, que ha salido de inicio en todos los partidos y sólo se perdió algo más de media hora en el encuentro ante el Rayo Majadahonda, encarrilado antes de sentir unas molestias. Salvo ese día, esta pareja se ha mantenido inamovible y está siendo clave en el proceso creativo del equipo. El día que no esté alguno de los dos se verá si la consistencia del Granada se resiente o no.

Hay tres futbolistas que, en teoría, son los llamados a ocupar estas posiciones en caso de 'avería' de los habituales, ya sea por lesión o sanción. En la llamada demarcación de volante tapón, la que desarrolla con acierto San Emeterio, se puede ajustar Alberto Martín, que no estuvo en el debut liguero pero luego fue titular en los dos siguientes choques y en el único de Copa del Rey. La irrupción del centrocampista cántabro cerró la puerta del primer capitán del equipo, que desde entonces se mantiene en la mayoría de convocatorias, salvo en dos por lesión. Precisamente salió en una semana en la que tuvo problemas musculares para no volver al once. Tampoco estuvo en el banquillo ante el Mallorca. Alberto Martín es un jugador con criterio con la pelota pero sin la contundencia y el dominio del escenario de 'San Eme'. La juventud de este le permite acabar cada compromiso sin desfallecer, lo que le cierra más la puerta al extremeño.

Tampoco ha sido requerido como refresco para las segunda partes. Este papel sí ha encajado más con Nico Aguirre, pero porque el argentino se ha adaptado mejor a otras posiciones de la medular, incluida la banda. Es un centrocampista de mayor recorrido, batallador, con sentido táctico para enfriar situaciones y con arrojo para incorporarse en algún ataque y probar su fuerte disparo. Sí fue de la partida en el estreno en Elche junto a Montoro, pero fue uno de los damnificados de aquel 0-0 en el que su fuelle le dio para una hora y en el que estuvo a punto de ser expulsado por varias entradas a destiempo ante su falta de ritmo. Desde entonces se ha convertido en un complemento en tramos finales de los partidos, con excepción de la Copa del Rey, en la que cometió un penalti por mano.

Aguirre, que lleva cuatro partidos sin salir, ocupa una de las dos plazas de extracomunitario –la otra es de Adrián Ramos–, pero no ha adquirido el grado de relevancia que quizás esperaba cuando se marchó del Chongqing Lifan, el equipo chino que también preside John Jiang, y recaló en la casa nazarí.

Aún peor le van las cosas al futbolista que tenía que convertirse en el discípulo en la creación de Ángel Montoro. José González se ganó su puesto en la plantilla del primer equipo con su trabajo de pretemporada, pues no era uno de los que ya había ascendido directamente con licencia de los 'mayores', como sí hizo el club con Adri Castellano y Aarón Escandell. El cordobés parecía gustar mucho a Diego Martínez, pero fue desapareciendo de sus planes tras el fiasco copero. Intervino para oxigenar en la primera jornada, en el Martínez Valero, y frente al Lugo, en aquellos dos empates consecutivos. La bendición como arquitecto en el mediocampo le llegó en la Copa, de nuevo en el estadio ilicitano, y ahí fue donde su desempeño dejó bastante que desear, timorato con la pelota. Le costó aclimatarse a las exigencias de cara a remontar aquella cita y, desde entonces, ha quedado fuera de la mayoría de listas de convocados.

Por ahora, San Emeterio se mantiene sano y con apenas una amonestación, mientras que Montoro sí tiene su situación más comprometida, al tener cuatro amarillas y llevar un régimen de trabajo especial para no sufrir percances inesperados. El fin de semana que falle el segundo, Martínez tendrá que decantarse por algún no habitual. Será así salvo que arriesgue con la solución de retrasar a Fede Vico a la sala de máquinas, una maniobra quizás temeraria para arrancar un duelo.

Así es el margen del míster mientras no pueda contar con un futbolista que puede cubrir sobre todo la labor de armador de juego. Es Fran Rico, que progresa en su recuperación pero que todavía no ha visto la luz al final del túnel. Aún le queda para cumplir el objetivo de volver a competir.

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