Granada CF

Montoro-San Emeterio, la pareja que da equilibrio y sentido al colectivo

Montoro es empujado en el área por Valentín/Pepe Marín
Montoro es empujado en el área por Valentín / Pepe Marín

El Granada ha encontrado este año la estabilidad en una zona en la que el curso pasado tuvo muchos problemas

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

Cuando Ángel Montoro se marchó con claros signos de lesión en el partido ante el Rayo Majadahonda se encendieron las alarmas. Lógico teniendo en cuenta que actualmente en la plantilla del Granada sólo hay un futbolista con características de creador y su concurso queda aplazado, al menos, hasta enero, y supeditado a una recuperación complicada. Ese es Fran Rico, que de volver en plenas condiciones será un tremendo refuerzo. La realidad es que por el momento la baja de Montoro se traduce en un cambio de estilo obligado. Su elongación se subsanó con trabajo de fisioterapia y pudo estar en La Coruña y en Los Cármenes ante el Dépor y el Córdoba. Dos goles para compensar la incertidumbre.

El valenciano vivió una situación complicada la temporada pasada. Le tocó vivir el baile de compañeros en que se convirtió el centro del campo. Arrancó con Raúl Baena, 'sufrió' la readaptación de Kunde y se acopló a las apariciones esporádicas de Alberto Martín. Con cada uno le tocaba desempeñar una función distinta y acabó ciertamente confuso, a pesar de que en general mantuvo una regularidad complicada en un equipo que fue de más a menos.

Este año también empezó formando pareja con Alberto Martín pero fue una transición antes de que Fede San Emeterio cogiera definitivamente la medida al equipo tras llegar en los últimos días de mercado. Con el cántabro ha formado desde el inicio en los tres últimos partidos, aunque ya tuvo minutos en la jornada 3 ante el Osasuna, y el Granada ha sufrido una evolución de lo más positiva.

El pivote defensivo llegado del Valladolid en forma de cesión tras jugar el último año en el Sevilla Atlético parecía predestinado para este equipo. Era la pieza que faltaba para acabar de encajar un 'once' que empieza a sonar de memoria en las cabezas de los aficionados rojiblancos. Su trabajo de contención en el centro del campo está permitiendo a los talentos del equipo liberarse. Su capacidad para abarcar terreno influye para que el juego colectivo sea mucho más fluido. Con la pelota tampoco se maneja mal, por lo que no desentona en el discurso que propone Diego Martínez.

El principal beneficiado de su concurso es precisamente Montoro, que está alcanzado un nivel sobresaliente en los últimos partidos. Los dos goles anotados en estas siete jornadas disputadas por el momento –los mismos que marcó en toda la temporada anterior– no son casualidad, pues el ex de Las Palmas tiene ahora esa libertad para aparecer en posiciones de remate habitualmente. Es un arma ofensiva más en un equipo que si por algo está destacando es por su tremenda movilidad de tres cuartos de campo en adelante. Esa continua permuta en las posiciones está consiguiendo desestabilizar a las defensas.

 

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