Entrevista

Montoro: «Nos lo estamos pasando bien en el campo y en Segunda esto es complicado»

Ángel Montoro reparte sus soldados sobre el tablero de un juego de estrategia, dirigiendo como lo hace en el terreno de juego. /ALFREDO AGUILAR
Ángel Montoro reparte sus soldados sobre el tablero de un juego de estrategia, dirigiendo como lo hace en el terreno de juego. / ALFREDO AGUILAR

«Cuando se percibe algo así es que estamos en buena sintonía», apunta el pivote valenciano, que se une al mensaje de prudencia del club

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

Habla algo atropellado, quizás un poco nervioso fuera de hábitat, muy lejos de la fluidez que exhibe cuando da pases a distancia. Su lenguaje es el del balón, objeto que adora y epicentro de su profesión. Con un mapa en la cabeza, Ángel Montoro se ha convertido en un estratega experimentado que, como el vino, mejora con los años. Pero para evitar malos tragos, prefiere evitar hablar de un hipotético ascenso. Admirador del Rubén Baraja futbolista y del Busquets actual, distribuye sus respuestas con rapidez y precisión. En el fondo, su charla no difiere tanto de su comportamiento sobre el césped. Su mente va por delante.

–¿Está disfrutando de un momento dulce en su carrera?

–Me estoy sintiendo cómodo. Va un poco con la dinámica del equipo. Creo que todo el mundo está disfrutando. Nos lo pasamos bien en el campo y en Segunda esto es complicado. Cuando se percibe algo así significa que estamos en buena sintonía, a gusto. Esperemos que dure mucho.

–¿Qué le da y qué le quita haber cumplido ya 30 años?

–Mucha madurez. Cuando eres joven hay cosas de las que no te das cuenta. Los futbolistas más mayores ya te advierten de que cuando tengas más experiencia se notará, pero hasta que no llegas a esa edad no lo percibes. Sobre todo a la hora de moverte: antes me desplazaba más de la cuenta sin necesidad y ahora analizo mejor el juego. Colocarme bien, ver los pases... El tiempo te permite ver las cosas con más claridad después de tantos partidos.

–¿Cuando era niño ya tenía esa facilidad para el desplazamiento preciso a larga distancia?

–Siempre me he encontrado bien haciendo esto, desde pequeño. Es una acción que se me da fenomenal y que trato de llevar a cabo. A veces sale mejor y otras peor, pero lo cierto es que desequilibra muchos sistemas del rival. No es fácil para el contrario, le genera sorpresa y trato de aprovecharlo para el equipo.

–Esa sensación de levantar la cabeza, ver a un tipo a lo lejos, golpear a la pelota, que aterrice presta... Esto sabe que no es fácil, ¿no?

–Sé que un cambio de orientación no es sencillo, aunque no siempre me sale bien. Mientras ayude para superar líneas, bienvenido sea.

–Imagino que lo habla con los compañeros. Se nota cuando usted recibe y, por ejemplo, Víctor Díaz se abre al espacio libre en la banda o Adrián Ramos tira un desmarque de ruptura.

–Sí, esto pasa entre los que llevamos tiempo jugando juntos, pero con los nuevos también porque ya nos vamos conociendo desde pretemporada. Ya llevo años en esto y al final es fácil que cale esta manera de actuar. Todos nos conocemos. En el Rayo Majadahonda, por ejemplo, había varios excompañeros que me comentaron antes del partido, con guasa, que no fuera a hacer lo mío, que me tenían controlado.

–¿A quién admiraba de pequeño?

–Siempre he sido centrocampista. Me fijaba mucho en Farinós, que era del Valencia, como yo, y de mi mismo barrio. Conforme fui creciendo mi referente fue Rubén Baraja. Para mí reunía muchas facetas del juego y siempre traté de aprender de él porque me gustaba muchísimo.

–Usted también tiene similitudes con Xabi Alonso, que también era capaz de enviar el balón lejos y a donde quería.

–Estamos hablando de un futbolista con un golpeo impresionante. Ha habido pocos como él. Me he fijado bastante en Xabi a la hora de pegar al balón, pero me pillaba más lejos. Me fijaba más en Baraja al tenerlo en el día a día del Valencia.

–¿Por quién pone la tele para ver uno de sus partidos con el afán de aprender algo?

–Sergio Busquets. Es un futbolista que maneja los espacios de maravilla. Tú le ves que va a recibir el balón y tiene una percepción perfecta del lugar en el que está, que le hace perder muy pocos pases.

–¿Qué técnico le ha marcado?

–Todos, aprendes de todos. En mis inicios, Óscar Fernández, que ahora es técnico del Atlético de Madrid B, me enseñó muchísimo y me hizo debutar en Primera división. De José Luis Oltra tengo un gran recuerdo, porque he estado varios años con él (Recreativo de Huelva y Granada) y me ha servido de mucho. Con Quique Setién (Las Palmas) disfruté una barbaridad. Con Sergi Barjuán, al que tuve también en Huelva, también, me pareció un profesional magnífico.

–¿Se considera beneficiado de este ciclo del fútbol español en el que tanta importancia se le ha dado a los centrocampistas?

–Sí, y el fútbol también. Soy partidario de los equipos que juegan bien y tratan bien el balón. Prefiero ver esto que a un equipo como el Atlético de Madrid, que obtiene resultados pero no es tan vistoso. Ahora sí está mejorando en esto, pero ha tenido años en los que no era así. Me gusta más ese otro fútbol, pero al final esto demanda resultados y es lo que hace que todo se vea mejor.

–¿Un medio es el que mejor tiene que absorber la idea del entrenador en el campo?

–Sí, porque es una zona por donde pasa todo. El centro del campo es el motor de cada equipo. Si está bien, ayudas arriba y abajo. Es una demarcación en la que se interviene mucho y en la que se aplica el modelo que tengamos.

–¿Le ha pedido algo específico Diego Martínez o que actúe con naturalidad?

–Quiere que intervenga mucho, que esté en contacto con el balón. Considera que si yo lo toco, los espacios aparecen y el resto de jugadores participa más. Trato de hacerles llegar el balón arriba de la mejor manera, porque delante tenemos una gran capacidad de desequilibrio y es importante que ellos lo reciban bien para atacar al rival.

–¿Qué ha cambiado en usted de un año para otro?

–Este año estamos con una buena dinámica. La afición también se lo está pasando bien. El equipo tiene mucha movilidad arriba. Si estamos serios atrás, porque esta categoría te lo exige, seguiremos así. Lo del año pasado ya hay que olvidarlo. Teníamos un gran equipo pero no se dieron las cosas. Hay que centrarse en el presente, que es lo importante. En el día a día, en ser humildes, porque venimos de una experiencia en la que, por no serlo, nos dimos una torta. En seguir creciendo.

–Machís acaparaba mucho protagonismo en la campaña previa. Esto le hacía brillar pero también monopolizar el ataque. ¿Cree que ahora se ha ganado en diversidad?

–Sí, tanto Álvaro (Vadillo) como Pozo, Fede (Vico) o Antonio (Puertas)... Todos se mueven, les gusta el balón. Algunos están en un gran momento de forma y tenemos que aprovecharlo. La categoría es complicada y larga. Pasaremos por momentos de todo tipo.

–Da la sensación de que se siente muy cómodo con Fede San Emeterio. Que se complementan a las mil maravillas.

–Con todos, estamos muy bien. Sí es cierto que vengo compitiendo con él, pero cuando lo tengo que hacer con Nico (Aguirre) me encuentro cómodo, con Alberto –a quien ya conocía del año pasado– también. José Antonio (González) aporta mucho... Es importante que todos demos nuestro máximo.

–La temporada pasada, a partir del segundo tercio del curso solía actuar con Pierre Kunde. Esto retrasó su posición y le hizo actuar más pendiente de guardar el sitio. ¿Le limitó?

–Es cierto que me siento mejor con cierta libertad y pudiendo sorprender arriba. También venía de mi etapa en Las Palmas, en la que jugué más retrasado, por lo que tampoco me sentía mal con estas funciones. Con el paso de la temporada me voy soltando, me gusta incorporarme al ataque, llegar y hasta finalizar.

–¿Montoro es un pivote de salida, un organizador, un centrocampista mixto o un mediapunta que se ha retrasado con la edad?

–Me gusta estar en contacto con el balón. Aparecer. Si veo que arriba no estoy siendo útil, busco opciones más atrás e ir a la salida. Ayudar al equipo en todo lo posible. Intentar hacer esa labor intermedia para que el balón alcance su sitio.

–El día que no esté disponible, ¿quién le sustituye en el campo?

–Cualquiera. Todos son importantes. Hay fabulosos futbolistas en la plantilla que lo vienen haciendo fenomenal. Lo digo porque lo veo en el día a día y se nota. Están con ganas de jugar e ilusionados. Seguro que en cuanto tengan la oportunidad lo harán de una manera extraordinaria.

–En siete partidos ya ha igualado la marca goleadora del curso anterior. ¿Qué cree que influye en esto?

–Intento aportar en todo. Si tiene que ser con goles, pues también. Es lo más vistoso, aunque yo tampoco soy de esos. Muchas veces disfruto más dando una asistencia que haciendo un gol, aunque trataré de marcar todos los posibles. Lo que dé puntos.

–Vadillo, que es el que suele chutar los lanzamientos para un diestro, tendrá que esperar turno.

–(Risas) Bueno, él golpea muy bien. Algunos días, tras los entrenamientos, nos quedamos un rato más para ensayar y me encanta su golpeo, porque desde cierta distancia le baja el balón muy rápido. En su momento decidiremos según el que tenga más confianza.

–¿Ya le toca dar consejos a jóvenes como José González, que empieza en esto?

–Sí, me voy haciendo mayor... Me gusta intentar ayudar. Los partidos te aclaran los conceptos y la edad te hace tenerlos. Si puedo fomentar que alguien crezca como futbolista, pues mucho mejor, porque además son personas maravillosas.

–El lema del club es 'pasito a pasito' pero, ¿Montoro sueña con un objetivo mayor?

–No, porque vengo de una experiencia reciente que todos conocemos. Hay que pensar mejor en ese 'pasito a pasito', porque si das dos pasitos seguidos, igual te caes. Tenemos que saber cómo es la Segunda división, que hay una igualdad increíble, más que en cualquier otra Liga.

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