Momento de felicidad

Era la satisfacción del deber cumplido y se notaba en los rostros de los aficionados

Momento de felicidad
A. A.
VÍCTOR M. ROMEROGRANADA

La fiesta comenzó mucho antes de que rodara el balón. Los bares de la zona sur de la ciudad estaban abarrotados. Siempre que se cuece algún partido importante, sea de fútbol o de baloncesto, o también con los conciertos el ambiente en torno a Los Cármenes es espectacular. La temperatura favorece a las terrazas y la gente sale a la calle a divertirse. Era la satisfacción del deber cumplido y se notaba en los rostros de los aficionados, siempre animados pero esta vez más alegres que nunca, seguidores que acudieron al campo con el ascenso en el bolsillo y como si se tratase de la festiva graduación del equipo de Diego Martínez.

Lo bonito se centró en el premio a jugadores que se han esforzado mucho en los entrenamientos, que han hecho grupo y animado a sus compañeros, que han disfrutado de menos minutos pero que su presencia y actitud también ha favorecido al éxito colectivo. Con Fran Rico a la cabeza, el capitán querido, saltó la formación inicial plagada de los 'menos habituales', que no suplentes. A los siete minutos el testarazo de Bernardo contribuyó a la celebración. Siete después era Nico Aguirre el que saltaba por encima del defensa como un jabato. Otro cabezazo para el 2-0. ¿Iba a marcar el Granada cada siete minutos? ¿Alguien tenía duda de que el ascenso, de no haberse materializado en Mallorca, se habría escapado ante el Alcorcón? Yo tenía claro que iban a subir. La prueba de fuego estuvo en el Carlos Belmonte. En la despedida de ayer hubo más empeño por parte de los granadinos. Querían agradar y poner la guinda al pastel. Y lo lograron. Es momento de felicidad. Y orgullo rojiblanco.