Granada CF

15 millones de cláusula para el portero del futuro

15 millones de cláusula para el portero del futuro

Rui Silva, atado hasta 2021, empieza a justificar los 1,5 millones que el Granada pagó por sus servicios cuando aún estaba en Primera

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

El tiempo empieza a justificar que la apuesta del Granada por Rui Silva fue inteligente, aunque los frutos hayan tardado en verse. El club rojiblanco se adelantó a otras escuadras cuando aún estaba en Primera división y se hizo con los servicios del portero titular de la selección portuguesa sub 21 en el mercado de invierno de 2017. Le hizo falta por la precipitada marcha de Oier al Levante, que era el suplente de Guillermo Ochoa.

Los nazaríes invirtieron 1,5 millones de euros por el arquero del Nacional de Madeira, que ya acumulaba experiencia en la máxima categoría de su país, pero que desde su aterrizaje en España fue tratado como una mera promesa.

A la sombra de 'Memo' en aquella campaña aciaga del descenso, protegido en los inservibles últimos partidos por Tony Adams para que no pagara los platos rotos ante la hinchada, tampoco encontró su oportunidad el curso siguiente, ya en Segunda división, debido a que el entonces director deportivo Manolo Salvador volvió a apostar por la veteranía en el arco con Javi Varas. Todos, incluido el entrenador de porteros de aquella, Roberto Navajas, hablaban maravillas del chaval luso, de su «futuro», pero el presente era de otro.

El escenario ha cambiado en este último periodo estival tras la inclinación de la dirección deportiva por dar paso a este joven de 24 años, dejando como alternativa a otro cancerbero con mucho porvenir como Aarón Escandell, de 22. Savia nueva y camino despejado tras la salida de Varas. ¿El resultado? Sólo dos goles encajados en Liga, ante el Lugo y este domingo. Dos puertas a cero con Elche y Osasuna. Cinco más si se contabilizan los seis encuentros de pretemporada. Un valladar cuya cláusula de rescisión es de 15 millones de euros. Tiene contrato hasta 2021.

No ha sido fácil observar las cualidades de Rui Silva para el común de los aficionados, privados de ver las sesiones de trabajo en la ciudad deportiva del equipo. Se ocupó del único partido de Copa del Rey que se disputó la campaña pasada y sustituyó a Varas en dos campos complicadísimos: Vallecas, debido a una baja por motivos personales del de Pino Montano; y El Alcoraz, en Huesca, por decisión técnica de Pedro Morilla, en el último encuentro del entrenador en el cargo. El luso volvió en las jornadas 41 y 42, ya con Miguel Portugal, en El Molinón y ante el Cádiz, con todo el pescado vendido. Aquello se difundió por la entidad como un voto de confianza ante unas supuestas molestias de Varas en el hombro. La realidad es que ya se abonaba el terreno para que fuera el protector del arco para el curso en vigor. La decisión de Antonio Cordón, que ya había asumido el control, estaba tomada.

Rui Silva tiene uno de los sueldos más altos de la categoría en su posición debido al cartel que tenía a su llegada. Estaría ligeramente por encima de los 330.000 euros brutos aproximadamente, tras una rebaja después del descenso. Son unos emolumentos sólo un poco por debajo de los que tenía Javi Varas, por lo que no fue tanto el matiz económico lo que decantó a la cúpula de mando por el portugués, pues no había tanto ahorro, sino observar que ya era una realidad y que tenía que jugar cuanto antes, con recorrido para evolucionar y revalorizarse. Esa filosofía de club que se aplica si se obtiene rendimiento en el terreno de juego o si supone una suculenta inyección económica para las arcas del Granada con una venta. Conserva el prestigio en su país y ahora sí está dejándose ver. «Valdrá mucho dinero», asegura un empleado del club que prefiere guardar su identidad.

Comprobar la fiabilidad de un jugador de campo en un entrenamiento no siempre es fácil. La de un portero sí es es más visible porque se somete al constante asedio del preparador de turno. Actualmente, Juan Carlos Fernández. En la ciudad deportiva, ante sus compañeros, empleados y un puñado de periodistas que frecuentan las sesiones, se verificaban sus buenas condiciones a diario, ocultas a la hinchada por su inactividad en competición.

Su ficha técnica detalla que mide 1,89, aunque parece más alto. Tiene una gran envergadura aunque está destacando sobre todo por su sobriedad en las paradas a tiros de corta y media distancia, escasas pero fundamentales en estos cuatro encuentros. Todavía tiene que pulir defectos en el juego aéreo para medir aún mejor y seguir en la línea de transmitir calma a sus compañeros desde la circulación de balón, en la que también es muy valorado. Le falta voz de mando, influido por una personalidad tímida. Muy reservado, vive con su pareja en Granada alejado de líos, concentrado en su progresión profesional. Aquel envite de Javier Torralbo 'Piru' en aquella errática ventana de enero del 17 por aquel aparentemente bisoño cancerbero pareció exótico y algo caro. Quizás en este ojeo no se equivocó y observó el porvenir. Rui Silva fue paciente, pero dudó si merecía la pena salir hace unos meses. Enseguida le explicaron que esta vez sí sería importante. Se está ganando esa fe. El futuro ya es presente.

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