Ya no hay miedo

VÍCTOR ROMERO

La visita del Granada al Carranza se presenta caliente. Lo es de siempre pero más desde que Pina, el expresidente, aquel murciano que no dejó a nadie indiferente, aterrizara en la 'tacita de plata'. A Pina se le puede criticar por sus avatares extradeportivos pero esas cuestiones incumben a la Justicia, más allá de la deportiva. Aquí buscó refugio cuando no le dieron apoyo institucional y económico en su tierra natal. Se acercó a Carlos Marsá y le vendió el Ciudad de Murcia para llevarlo a la élite como Granada 74. Recuerdo que hasta jugó la Copa en el Carranza. Allí estuvimos porque Granada volvió a sonar en el panorama futbolístico nacional y era nuestra obligación, muy a pesar de que hubo gente que no reconoció al representante granadino de ese momento, empezando por el alcalde de entonces, condicionado por los votos que le mantuvieran en la poltrona y un puñado de indocumentados que con su odio todavía hoy creen que así querían más al histórico que nadie.

El caso es que Pina tomó las riendas del Granada CF y, auspiciado por la fuerza económica de un mecenas italiano, lo sacó del pozo con Pozzo. Los malabares administrativos que realizara, el tufo a negocio con un mercadeo de jugadores espectacular, sus artes y mañas... podrán ser siempre discutidos desde el punto moral pero... al equipo lo mantuvo cinco temporadas en Primera. John Jiang, el presidente chino con nombre occidental, lo vio bajar en su estreno al mando y fracasar al primer intento de reconstrucción. Hoy, sin profundidad en la plantilla y alguna limitación por la falta de patrocinador e ingresos previstos... el actual grupo nos ha devuelto la ilusión. A Jiang y a una afición muy castigada por los resultados que, por fin, disfruta con el Granada aunque empate. Juega bonito, rinde a tope, es generoso en el esfuerzo y parte de un compromiso profesional y humilde desde el banquillo. A Cádiz va sin miedo, como a La Rosaleda, a otro derbi caliente. Nadie le regaló el liderato.

 

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