El mejor

Es indudable que hay equipos que pasan a la historia por sus modos de jugar y sus éxitos, pero también lo es la identificación de ciertas estrellas con dichas épocas

El mejor
PEPE MARÍN
EDUARDO ZURITAAFICIONADO DEL GRANADA

El fútbol es un deporte de equipo, colectivo, donde el grupo prevalece sobre lo individual. Pero hay veces que debe mirarse a lo específico y propio de un jugador para comprender ciertos resultados. Es indudable que hay equipos que pasan a la historia por sus modos de jugar y sus éxitos, pero también lo es la identificación de ciertas estrellas con dichas épocas. Nadie podrá explicar el ciclo de victorias en Primera del Barcelona sin dejar de mencionar a Lionel Messi, o el gran periodo de triunfos de la selección española desde 2008 a 2012 sin atender a la presencia de figuras como las de Iniesta o Xavi comandando su juego, o a las colosales intervenciones decisivas de Casillas en su portería.

El Granada se viene caracterizando esta temporada por su capacidad como equipo para saber competir en cada encuentro. Se han destacado las virtudes de solidaridad y esfuerzo grupal que han configurado un equipo compacto, con escasas fisuras, luchador de principio a fin de los partidos. Pero hay envites que requieren de una buena dosis de calidad diferencial para decantarlos a favor. En una competición tan igualada como la liga de Segunda, los partidos se deciden al final por las cualidades individuales de algunos jugadores. La igualdad es máxima y el aprovechamiento de las oportunidades es esencial para alcanzar el éxito. En la tarde del sábado 15 de diciembre fue el fantástico desempeño de Adrián Ramos coronado con la jugada de su gol el que sirvió a la postre para doblegar al Oviedo.

LA CRÓNICA

Ante el Oviedo comenzó frío el Granada en el arranque del partido, si bien una temprana acción de Pozo a pase de Montoro, y ante la pasividad de la defensa carbayona, pudo abrir el marcador recién iniciado el duelo de haber estado más certero en la finalización el hispalense. Los visitantes darían cumplida réplica desaprovechando Ibra otra ocasión franca ante Rui Silva.

El equipo ovetense fue mejor en el primer tramo del encuentro, con un Yoel Bárcenas que trajo por la calle de la amargura a un poco afinado Víctor Díaz, y un centro del campo mejor posicionado que el de los locales. El Oviedo evitó que el Granada dominase el partido en buena parte del primer periodo, aunque Ramos, espectacular toda la tarde, porfió por desequilibra el marcador en sendas ocasiones donde la fortuna no le terminó de acompañar: un potente disparo, tras combinación con Pozo, se estrelló en el larguero, y una inteligente penetración aprovechando un balón suelto tras una melé, culminó con otro disparo que salió desviado por poco. El Granada logró tomar las riendas del encuentro al final del primer periodo, pero el Oviedo metió el susto en el cuerpo a la parroquia local con un disparo a bocajarro de Johannesson tras un gran servicio desde la banda que a punto estuvo de coger meta.

En la segunda parte el dominio fue más de los locales, aunque las oportunidades de gol escasearon. Ramos volvió a porfiar desde la zona izquierda del área, nuevamente con un tiro desviado, aunque cercano a la meta de Champagne. El dominio rojiblanco no se traducía en ventaja en el marcador, y en un barullo en el área local, Bárcenas mandó el esférico al poste de la portería de Rui Silva. Para entonces ya se intuía que quien perforase la meta primero podía llevarse el botín de los tres puntos.

Desde el banquillo Diego Martínez trató de oxigenar al equipo: Fede Vico había suplido a un apagado Pozo, y Rodri a un muy gris Puertas. En el campo Vadillo demostraba desfondamiento físico en otra tarde floja del extremo rojiblanco. Adelante sólo Ramos había dado muestras de peligro e inteligencia en el ataque. Un gran pase de Vico con el exterior de su pie izquierdo leyó perfectamente el enésimo movimiento de desmarque de Ramos, que enfiló hacia el área rival con elegante zancada para batir con una picada fantástica al portero ovetense. El golazo coronó una actuación colosal del delantero colombiano, y fue justo premio a su trabajo y a la demostración de recursos de calidad empleados durante todo el partido.

Tras dieciocho jornadas el Granada aparece líder de la Segunda, el mejor de entre veintidós equipos. Bien es cierto que se percibe un cierto agotamiento entre algunos de los jugadores que han sido trascendentes en este periodo para alcanzar el logro: la frescura del centro del campo no es la misma que hace unas jornadas, y la capacidad de sorpresa y versatilidad de los cuatro de adelante parece mermada, sobre todo por el bajón en los puestos de extremos, donde Vadillo y Pozo llevan varias jornadas con prestaciones por debajo de su nivel. El equipo, empezando por su cuadro técnico, es consciente del bache físico de algunas de sus piezas, lo que se traduce en una menor intensidad en la presión al rival, que antaño era asfixiante. Pero se ha sobrevivido con una gran eficacia basada, en principio, en guardar la meta propia a cero. Los tres últimos partidos se han saldado con tres victorias, tres goles, ninguno encajado y nueve puntos de los nueve jugados. El esfuerzo y sacrificio, acompañados de la fortuna imprescindible, han dado lugar a un excelente botín que ha aupado al conjunto a la cima de la clasificación.

Ramos fue ante el Oviedo el mejor de cuantos saltaron a disputar el partido. Ganador de los duelos aéreos, con criterio y clase para bajar el balón, siempre acertado en la combinación, incansable en el desmarque y en la búsqueda de la oportunidad de disparo, la culminación en gol del excelente pase de Vico dejó patente la calidad de un jugador acostumbrado a brillar en niveles superiores. La explosión de Ramos ante el Oviedo es el culmen de un proceso de mejora continuado que se viene evidenciando desde el inicio de la temporada. La mejor noticia será el mantenimiento por parte del colombiano del nivel alcanzado y demostrado ante los ovetenses.

Pero si el equipo es el mejor en la clasificación y su delantero centro fue el mejor del partido ante el Oviedo, la presencia de aficionados en el estadio de Los Cármenes no puede saludarse con tanto entusiasmo. No se sobrepasa la barrera de los diez mil y pico espectadores, con un conjunto que además de liderar la clasificación de Segunda, es honrado en el esfuerzo y no escatima una lucha continuada para alzarse con la victoria. En esto a la parroquia granadinista le queda aún un largo trecho para ser la mejor. Si bien los incondicionales que no han abandonado al equipo tras dos fiascos consecutivos de las dos últimas campañas merecen el mayor de los elogios, resulta decepcionante el nivel de respuesta dado hasta ahora por la afición local ante la inmejorable situación clasificatoria del equipo.

 

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