Granada CF

Un líder invernal basado en la solidez

Rui Silva se estira para detener el cabezazo de Zozulia, delantero del Albacete en el último partido en Los Cármenes./Ramón L. Pérez
Rui Silva se estira para detener el cabezazo de Zozulia, delantero del Albacete en el último partido en Los Cármenes. / Ramón L. Pérez

El Granada se lleva el título de campeón de la primera vuelta gracias a su capacidad defensiva para anular a los rivales, su solidaridad, su fe y la calidad ofensiva para marcar la diferencia arriba

Camilo Álvarez
CAMILO ÁLVAREZGranada

En un principio, viendo cómo se desempeñó el Granada en pretemporada y los antecedentes de Diego Martínez en otros equipos, parecía que la apuesta era la de un equipo rocoso que concediera poco, pero también con ciertos problemas para anotar. Las dos primeras jornadas confirmaron la teoría, sin embargo, esa tendencia dio un giro radical cuando comenzaron a encajar las piezas del gallego. Tras aquella fase de fútbol extraordinario y victorias aplastantes que sorprendió a casi todos, los rivales le tomaron la medida al conjunto nazarí. El Granada ha sufrido cierta mutación de un tiempo a esta parte. Ahora ya no es un equipo tan vistoso pero sigue siendo igual de competitivo. Su éxito ya no se basa tanto en un ataque letal, ahora es el sistema defensivo el que sustenta tan sobresaliente camino.

El empate en Cádiz, viendo el desarrollo del encuentro, sentó bien a los rojiblancos, a los que le importaba más no perder en un campo difícil que asegurarse el título de invierno. Con el reparto de puntos quedaba pendiente del Albacete para proclamarse campeón de invierno. El equipo manchego tenía que ganar y no lo hizo. Empató en casa con el Sporting tras muchos minutos perdiendo y con un gol de Zozulia en fuera de juego. El resultado convierte al Granada en el mejor equipo de la primera vuelta.

Las sensaciones acompañan esta situación. También los números, que muy gráficamente exponen por qué el conjunto de Diego Martínez empieza la segunda vuelta en lo más alto de la tabla. Los 40 puntos responden a la regularidad de un equipo que entró en zona de 'play off' en la cuarta jornada, tras vencer al Extremadura en Almendralejo (1-3). Desde entonces no ha desaparecido de los seis primeros puestos. Fue dando pasos en firme y tres jornadas después, en la séptima, alcanzó uno de los puestos que dan derecho al ascenso directo. La victoria contra el Córdoba en casa (4-2) fue la culpable de que acabara aquella semana segundo.

La primera vez que se colocó líder de Segunda fue en la duodécima jornada, cuando logró hacer hincar la rodilla al Zaragoza en La Romareda, entonces todavía entrenador por el granadino y granadinista Lucas Alcaraz, en uno de los mejores encuentros del presente curso. Siete semanas ha permanecido en el puesto más alto de la clasificación, más otras cuatro como segundo. Es decir, que el Granada acumula once jornadas en puestos de ascenso directo de las 21 superadas, lo que significa que más de la mitad del campeonato ha estado entre los dos primeros.

La clave, viendo su progresión, está siendo la regularidad de resultados. Y eso lo está consiguiendo a base de una fe inquebrantable en los partidos. El Granada de Diego Martínez se está caracterizando por el orden del conjunto, la intensidad en el desempeño de cada futbolista y la convicción para buscar siempre la victoria a pesar de los contratiempos que se le puedan presentar a lo largo de los partidos, algo que no ocurría en otras temporadas. Tan difícil es de ganar que solo ha perdido tres partidos.

De aniquilador a contenedor

La primera parte de la temporada fue en la que se destapó como un equipo goleador, lo que le ha permitido llegar al primer tramo del curso como el tercer equipo más goleador, empatado con el Cádiz y Las Palmas, y solo por detrás del Albacete y del Deportivo de La Coruña. La tendencia ha cambiado en las últimas jornadas. Ahora el conjunto rojiblanco vive de su buena defensa y de la eficacia, pues ha visto reducida su capacidad anotadora. Su precisión para anular a las delanteras rivales le permite ser el equipo menos goleado de la categoría (14 tantos). La solidez atrás está siendo la gran clave para mantener el liderato en estas últimas cinco jornadas. De ellas, en tres el Granada ha acabado con la portería a cero. Once partidos en total ha conseguido terminar el conjunto de Diego Martínez sin ningún gol en contra. La gran prueba de que el sistema defensivo funciona. Lo hace porque los centrales, Germán y Martínez –sobre todo el primero–, están a un gran nivel. Igual que los laterales, Víctor Díaz, Álex Martínez y en las últimas fechas Quini.

También el portero Rui Silva, que cuando tiene que intervenir lo hace prácticamente siempre con acierto. El portugués es el tercer guardameta que más paradas ha realizado en el campeonato hasta la fecha. Fede San Emeterio y Montoro hacen un trabajo de contención impecable en el centro del campo. Aunque el cántabro parece ser el gran 'robador', es su compañero en el centro del campo quien más balones ha recuperado del equipo y el tercero del campeonato en Segunda.

Pero no solo los teóricamente llamados a realizar las tareas defensivas han aportado en esta materia. La gente de arriba se ha implicado en todas las cargas que aguanta el equipo. Jugadores como Pozo, Fede Vico, Puertas, Ramos o Rodri, a los que le presuponen otras virtudes, han realizado en gran trabajo ayudando en las coberturas para no encajar goles. Eso tiene un hándicap añadido, que le hace castigar su físico en exceso, pero los sobresfuerzos, viendo el resultado, bien merecen la pena. Sorprende especialmente el despliegue de Ramos, al que se le criticó por su apatía en sus dos anteriores temporadas en el Granada. Ahora, con el físico acompañando y la cabeza en su sitio, se deja el alma en cada encuentro.

Un paso más

Viendo el transcurso de la primera vuelta poco se le puede pedir al Granada. Sin embargo, el partido ante el Cádiz, como ocurrió en los anteriores, deja cierta duda en torno al ataque. Si el sistema defensivo funciona a las mil maravillas, el de ataque ha dejado de ser tan letal. Se ha amparado en la eficacia y en resolver a través de marcadores cortos, pero ya no es capaz de generar tantas ocasiones como antes. En el Ramón de Carranza faltó algo de fútbol en la segunda parte. El miedo al error que le pudiera hacer perder el partido llevó a ver un Granada algo más tímido ofensivamente hablando de lo que tiene acostumbrados a sus aficionados.

 

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