La legalidad del fútbol moderno

La legalidad del fútbol moderno
ALFREDO AGUILAR

En la investigación de la operación Líbero se mezclan indicios de comisión de delitos con prácticas actuales que están asentadas en la gestión deportiva, aunque presenten complejidad para los profanos

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELAS

Los supuestos delitos cometidos por Quique Pina y Gino Pozzo no tienen por qué dirigirse al hecho en sí de vender y comprar futbolistas a mansalva, ni siquiera en comisionar por ellos, siempre y cuando uno no alegue insolvencia tras cobrarlas.

Los traspasos entran dentro de las actividades normales en el fútbol, lícitas si se respeta la regulación y se declaran como se debe. Tampoco se infringe nada por tener a decenas de jugadores inscritos por el Granada sin que aparezcan por aquí, como se hizo costumbre. Esto pasa en otros lares aunque llegara a asombrar la profusión con la que se hacía en el seno rojiblanco.

Era un modelo complejo pero no tan opaco como se describe en las investigaciones. Otra historia es que entre tanta maniobra se hayan cometido los posibles delitos contra Hacienda o de blanqueo. Que existan empresas dudosas en la red. Para ello, habrá que analizar caso por caso. Es lo que vendrá ahora, en cuanto terminen las declaraciones.

Tampoco es punible el uso de fondos de inversión externos en el fútbol, que es lo que más escandaliza del proceso. Hasta 2015 estaban tolerados. La FIFA los prohibió, precisamente por el riesgo de desvíos y uso de paraísos fiscales para sustentarlos, pero el ente federativo mundial consintió su vigencia para aquellos deportistas que ya tenían sus derechos económicos así. Es decir, los que se encontraban bajo esa tesitura a nombre del Granada podían continuar con ello.

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El conjunto nazarí actual, aun sufriendo un descenso a Segunda división, sería imposible de entender sin la ingeniería financiera que lo reforzó hasta llevarlo a Primera, saneado. Pozzo armó un conglomerado entre distintos países e hizo circular deportistas rastreados por sus ojeadores. Esto jamás se ocultó. Rendimiento en las escuadras, beneficio para sus empresas. Tampoco se negó. Quizás la mezcla de estas prácticas heterodoxas con los líos personales que se le adjudican a Pina ocasionan un cóctel de difícil digestión y que está impregnando a muchas personas en el circuito entre el murciano y el italiano.

El fútbol moderno tiene más ejemplos de movimientos de capitales desorbitados y de apoyos entre conjuntos. Ahí está en España, por ejemplo, la colaboración que existe entre el Manchester City y el Girona de Pere Guardiola. El intermediario del paso del Granada de Pozzo a Jiang. Aquel contrato kafkiano firmado en aquella notaría de Barcelona, en la que quizás nunca se explicó con nitidez esta forma de actuación. Normalizar todo ha costado un descenso.

Sandoval fue sondeado por Salvador dentro de sus consultas, aunque ya estaba inclinado por Oltra

Una alternativa

El Granada se mide mañana al Córdoba, que estrena técnico con José Ramón Sandoval. El exnazarí participó en la ronda de consultas que emprendieron Tony Adams y Manolo Salvador, recién estrenado como director deportivo, en la pasa primavera. Cuando Sandoval habló con el valenciano hubo cierta sintonía pero ya sabía que Salvador se había decantado por un paisano, José Luis Oltra, tras caerse su primera opción, Luis García Plaza, que quería un contrato de tres años y contaba con un ofertón de China, donde acabó.

Salvador desveló a Sandoval que su deseo era entonces Oltra, aunque luego le tocó sufrir en Madrid aquel encontronazo con David Belenguer, el asesor de Jiang, cuando este propuso a Fernando Hierro. Se habla de un precontrato incluso. Salvador amagó con dimitir y recordó que tenía estipulada esta elección tan sensible. Al final le aceptaron la apuesta. Y ahí sigue Oltra, buscando el ascenso. Hierro, tras unos meses en paro, acabó de director deportivo de la RFEF.

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