Justos

Un punto que puede saber a poco por el sinsabor del empate chicharrero en el tiempo de descuento, pero que contemplado el enfrentamiento en su conjunto puede catalogarse como justo por los méritos de los contendientes

Justos
EDUARDO ZURITA (AFICIONADO DEL GRANADA CF)

Finalizó el año el Granada con un empate en el Heliodoro Rodríguez. Un punto que puede saber a poco por el sinsabor del empate chicharrero en el tiempo de descuento, pero que contemplado el enfrentamiento en su conjunto puede catalogarse como justo por los méritos de los contendientes. Cada equipo tuvo un tiempo a su favor. El Granada fue mejor que el Tenerife durante la primera parte, dando siempre sensación de equipo mejor posicionado y con las ideas claras. Se adelantó pronto en el marcador, con un Puertas que volvió a conseguir gol tras una jugada ejemplar de presión en la salida de balón de los locales, protagonizada por Aguirre, Vico, San Emeterio y el propio Puertas. Magnífica asistencia final del cordobés Vico para que el almeriense Puertas definirse con clase su séptimo gol en esta temporada.

Crónica

Volvió a recuperarse el dinamismo del terceto de la zona de creación, con menos brillantez que en otras ocasiones, pero creando constantemente desazón en cada acercamiento al área tinerfeña en el primer tiempo, aunque ni Vadillo ni el propio Puertas llegaron a definir nuevamente. En la contención, prácticamente sin problemas, con Aguirre y San Emeterio como esforzados puntales por delante de los dos centrales, Germán y Martínez, éstos como siempre sin fisuras. La banda izquierda de Quini sufrió por la presencia de Suso Santana y la falta de apoyo al lateral en algunas acciones de Vadillo. Pero Rui Silva sólo tuvo que intervenir para blocar un cabezazo flojo de un jugador local a la salida de un córner.

El Granada había demostrado eficacia y saber estar, y el Tenerife aparecía precipitado y con pocas ideas, ansioso al verse por detrás en el marcador. Pero el descanso sirvió para reactivar a los de Oltra, que empujaron en la segunda parte y porfiaron denodadamente buscando el empate, hasta conseguirlo en el tiempo de descuento, cuando ya los rojiblancos saboreaban su cuarta victoria por la mínima. Los de Oltra jugaron demasiadas veces sobrepasando el límite de lo permitido por el Reglamento, con el consentimiento de un árbitro, Pizarro Gómez, muy casero en sus decisiones, que toleró el juego duro de muchos de los locales, desde Acosta a Naranjo, que se fueron de rositas tras varias acciones de juego sucio. Para colmo de males, el colegiado pasó por alto acciones antirreglamentarias que los tinerfeños cometieron contra los granadinistas, y en la jugada precedente al ataque del empate local, birló una falta clara a Adrián Ramos en el córner del campo local donde podía haber muerto el partido. Sus criterios de interpretación estuvieron lejos de ser justos con los granadinistas.

No obstante, el Tenerife se había hecho acreedor a puntuar. Al inicio de la segunda parte Rui Silva le había sacado con los pies a Joao Rodríguez una ocasión franca de gol, y varias penetraciones por banda izquierda del ataque local pudieron terminar en gol si no hubiese sido por el buen hacer de la pareja de centrales del Granada y la seguridad de su cancerbero. Lástima que, en la última jugada del encuentro, Víctor Díaz se durmiese ante su par y Rui Silva no estuviese tan acertado como en la acción antes narrada para evitar el tanto del empate del propio Joao. En todo caso el equilibrio final en el marcador aparecía como justo vistos los méritos de los contendientes.

El Granada ni supo apuntillar a la contra, donde estuvo ofuscado en los últimos minutos con un Pozo pertinaz en sus intentos individuales, pero sin acierto ni finura final, ni supo controlar el ritmo del partido tras la decisión de Diego Martínez de hacer saltar a Montoro desde el banquillo para buscar el control del juego. Puede que a algunos le pareciera la actitud del equipo conformista, pero se apreciaron situaciones que denotan que muchos de ,los jugadores empleados con asiduidad han llegado muy justos a este parón navideño

Entre lo positivo del partido en el Heliodoro Rodríguez cabe destacar la actuación de Aguirre, que aportó serenidad y equilibrio junto a San Emeterio, excelso en la presión del gol granadinista y muy activo en casi todas las acciones de corte de las andanadas tinerfeñas. No cuenta con la capacidad de manejo del juego de Montoro, pero cuando salta al terreno cumple sobradamente.

También hay que destacar la recuperación de las buenas sensaciones de la mezcla de Vadillo, Puertas y Vico en la primera parte, aunque sus prestaciones bajaron demasiados enteros en la segunda, con Puertas mermado por una tarjeta amarilla -que le hará perderse el encuentro de primeros de año ante el difícil Albacete-, y un Vadillo que mostró nuevamente demasiada irregularidad en cuanto su condición física acusa las carencias usuales de sus segundas partes. Adelante Ramos se batió el cobre como de costumbre, con menos acierto que ante el Oviedo, pero exprimiéndose hasta quedar exhausto. La defensa y la portería estuvieron sólidas en la mayor parte del duelo, si bien en la jugada del gol se acusó una falta de concentración en un saque de banda que costó cara.

El último tercio del año futbolístico, coincidente con las veinte primeras jornadas de este campeonato, sólo puede tildarse deportivamente hablando como magnífico, con un equipo admirable, tanto en la dirección desde su banquillo, como en el quehacer de sus jugadores. Nada que reprochar, sólo alabar la buena utilización de los recursos humanos con que se cuenta y la gran implicación de todos los componentes de la plantilla que transmiten una imagen de grupo unido y solidario. Pero no debe ocultarse que el plantel parece en exceso corto para una campaña tan prolongada, igualada y dura. La bajada de rendimiento de algunos jugadores, que puede achacarse más a la presión de soportar un ritmo intenso de competición para mantener al equipo en lo alto de la tabla que a las meras carencias físicas -la mente en el fútbol también necesita descanso y relajación, tanto o más que las piernas-, indican que los recursos con que se cuenta para afrontar lo que queda de liga están demasiado justos y parece necesario un esfuerzo en el mercado invernal que permita contar con alternativas para ciertos puestos claves, procurando para ello buscar la calidad, profesional y humana, antes que la cantidad. ¡Ojalá se acierte en enero, como ya se hizo con las incorporaciones veraniegas, y que la recuperación de algunos jugadores que están ahora en el dique seco sirva también para aportar el refresco que necesita el equipo!