John Jiang, el incumplidor

El presidente se comprometió en junio a traer un patrocinador para este Granada obligado a la austeridad. Dos meses después no hay novedad y la dirección ha tenido que dar salidas no deseadas de futbolistas y encontrarse graves problemas de inscripción

John Jiang, el incumplidor
R. L. P.
Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGRANADA

Mucho se ha cuestionado la palabra del presidente del Granada, John Jiang, desde que compró el club, pero está siendo ahora cuando su incumplimiento resulta más flagrante tras garantizar que los rojiblancos tendrían un patrocinador gracias a sus gestiones en China. Resulta contradictorio que un empresario que pasa por ser un experto en márketing y que dirige la corporación más puntera de Asia, que cierra lazos comerciales para el Mundial o con el PSG, no sea capaz de garantizar un espónsor para uno de sus equipos, al que por ser el primero en el que desembarcó denomina como su «hijo».

A Jiang le pierde la lengua, pero hay matices. No todos sus comentarios han tenido la misma gravedad. Aquella ensoñación, recién aterrizado, de llevar al equipo a Europa en tres años quedó como parte de un discurso idílico y grandilocuente y no como algo garantizado, propio de la euforia de su presentación. Un pecado de bisoñez que repitió al prometer el regreso a Primera en dos años como máximo. Al menos esta misión todavía estaría en plazo de llevarla a cabo.

Tras una temporada de apariciones escasas y un secretismo que abonó los rumores, Jiang puso fin a algunas especulaciones durante un desayuno informativo con la prensa en junio. Su parlamento se moduló para ser prudente y humilde, para evitar vender humo. Pero en lo del patrocinador se responsabilizó. Era la forma más obvia de ayudar en lo económico al conjunto teniendo en cuenta a lo que se dedica. No está obligado a hacer una ampliación de capital aunque viniera bien para la solvencia y a cierto sector de la afición le encantara esa demostración de músculo financiero. Invertir es una decisión propia, ya se gastó 37 'kilos' por más del 90% del accionariado, pero si después de tanto chasco no cierra algo tan a su alcance, su credibilidad se desploma.

Jiang se ha equivocado mucho, pero varios errores han sido achacables a las pifias de sus asesores, que han ido cambiando con el tiempo. Ahora no tiene ninguna excusa. Ha montado una empresa, Hope, con ejecutivos de prestigio bien remunerados. Llevan lo deportivo pero también explotan formas de financiación, algunas clásicas y otras originales. Esto no está llegando a este Granada sumido en una profunda austeridad.

Un patrocinador no habría resuelto todas las dificultades para ajustarse al tope salarial de LaLiga pero habría contribuido, al igual que cobrar lo pendiente por Energy King. La dirección se ha visto obligada a dar salidas no deseadas de futbolistas, como la de Joselu, para tener margen de inscripción. Las complicaciones no han concluido, están afectando a esta jornada de lleno, pese a que la idea era y es hacer más fichajes. Se ha recortado en todo: la plantilla sólo come en la ciudad deportiva cuando se desplaza –ahora sólo desayuna a diario–, está previsto viajar en bus siempre que se pueda y se despidió a algunos empleados al arrancar el verano. No ha sido suficiente.

La etapa de aparente rigor y transparencia del propietario tras aquel encuentro se arruga. La bruma de confusión que relataron Cuerva y Salvador en sus entrevistas a IDEAL no se disipa. Los ejecutivos trabajan a destajo, con los límites actuales, pero él no aparece, ni se le espera en el palco de Los Cármenes este domingo. No hay empatía con una afición que quiere ilusionarse y a la que le gustaría hablar sólo de las bondades del equipo.

En ocasiones, Jiang pareció una víctima más de los que le aconsejaron mal y le llevaron al fracaso. Hoy queda expuesto como otro incumplidor. Así no se puede seguir.

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