Granada CF

Intensidad y descaro para convencer a Diego Martínez

Baena dispara durante el entrenamieno. /GCF| P.Villoslada
Baena dispara durante el entrenamieno. / GCF| P.Villoslada

En el césped sólo se ejercitaron los que no fueron titulares ante el Lugo. A pesar de la competitividad, hubo un gran ambiente en la sesión

FRAN RODRÍGUEZGRANADA

Hacía menos de doce horas que el árbitro dio el pitido final del encuentro ante el Lugo y el Granada ya estaba ejercitándose de nuevo a las órdenes de Diego Martínez, aunque como suele ocurrir en las sesiones de recuperación, la voz cantante la llevó Víctor Lafuente. Poco después de las 10:30 de la mañana, saltaban al césped aquellos jugadores que no participaron de inicio en el Granada-Lugo del pasado domingo.

Así pues, en el césped estaban: Javi Varas, Lejárraga, Adri Castellano, Pablo Vázquez, José Antonio Martínez, Baena, José Antonio González, Nico Aguirre, San Emeterio, Pozo, Juancho y Ramos. Los titulares se quedaron recuperando en el gimnasio, mientras que la única ausencia fue Rodri, del que pronto se tendrá el parte médico.

La sesión comenzó con un rondo en el que no tardó en aparecer la intensidad, sobre todo de uno de los que perdió el domingo su condición de titular. El argentino Nico Aguirre se mostró muy concentrado y no dudó en entrar con fuerza a sus compañeros para arrebatarles el esférico. Una intensidad que en ningún momento comportó peligro para el resto del grupo y que el cuerpo técnico aplaudió al centrocampista.

Todos los jugadores se contagiaron y redoblaron esfuerzos con el ánimo de convencer al técnico y arrancar la semana con buena inercia para colarse en el once titular de la próxima semana. Otra de las novedades que podría esperarse de cara al encuentro ante Osasuna es la participación de Pozo. El extremo volvió a destacar gracias a su talento y descaro en el siguiente ejercicio de la mañana, consistente en series de ataques que comenzaban con un uno contra uno y al que se iban añadiendo cada vez más jugadores con el objetivo de finalizar ante Varas o Lejárraga.

Para acabar, y a espacio muy reducido, los doce jugadores se dividieron en dos conjuntos de seis y jugaron un partidillo sin ningún tipo de condición. El argentino mantuvo el nivel de autoexigencia y celebró con rabia cada gol que anotó. De hecho, con un escuadrazo de Aguirre acabó el entrenamiento y la intensidad se quedó ahí, dando paso a un distendido final de la mañana. Víctor Lafuente se unió a los jugadores en unas series de velocidad con las que el preparador quiso acabar la sesión. También se unió Jesús, uno de los utilleros del club, que completó la serie y recibió el aplauso cariñoso y las bromas de los jugadores y el cuerpo técnico.

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