Granada CF

La imaginación también descansa

Vadillo hace gestos al banquillo del Granada/Pepe Marín
Vadillo hace gestos al banquillo del Granada / Pepe Marín

Vadillo lleva siete partidos consecutivos siendo sustituido en las segundas partes

Antonio Navarro
ANTONIO NAVARROGranada

Está siendo uno de los jugadores más destacados del Granada de Diego Martínez. Aporta técnica, desborde e imaginación, pero casi nunca juega los noventa minutos. El caso de Álvaro Vadillo es especial dentro de la estructura del equipo rojiblanco. El atacante de Puerto Real es un fijo en el once, ha jugado todos los partidos de Liga, pero ha terminado siendo sustituido en los últimos siete.

Aunque en teoría estos cambios obedecen a decisiones técnicas, el historial médico de Vadillo es tan extenso que desde el cuerpo técnico son conscientes de que no hay que arriesgar con el jugador, que tenía cualidades para triunfar en el Betis y en el Huesca pero que si no lo hizo fue, principalmente, a causa de las lesiones.

En octubre de 2011, dos meses después de debutar en Primera, sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha durante la disputa de un Real Madrid-Betis. Tuvo que estar casi seis meses de baja por esta dolencia, pero eso no fue lo peor. En 2014, en plena pretemporada, el futbolista volvió a sufrir una lesión «parecida a la del Bernabéu», según sus propias palabras. El parte médico que explicaba la situación del jugador tras la disputa de un amistoso ante el Marbella no era especialmente halagüeño: un esguince de grado 2-3 en su ligamento lateral interno, un esguince de grado 2-3 en su ligamento cruzado interior, una fractura intraparenquimatosa del cóndilo y la meseta externa de su rodilla izquierda. Otra vez tenía que volver a empezar. Al final, solo jugó siete partidos de aquella temporada.

En el curso 2016/17 sus números con el Huesca fueron bastante buenos: 34 partidos jugados y 7 goles marcados. Ahora bien, la campaña siguiente –la última hasta la fecha– el equipo azulgrana empezó como un tiro y finalmente acabó consiguiendo el ascenso a Primera, pero Vadillo se rompió en el derbi aragonés de la jornada 13 ante el Real Zaragoza y una lesión muscular en los isquiotibiales le apartó del once en el momento más dulce de la temporada, pues el gaditano estaba siendo protagonista en un Huesca que acumulaba ocho jornadas consecutivas sin perder. Sus ganas por volver a los terrenos de juego le jugaron una mala pasada puesto que, lo que en principio era una lesión que lo mantendría un mes de baja, se convirtió en una pesadilla que duró tres largos meses para el futbolista, que en total se perdió 11 encuentros a causa de la lesión muscular y su posterior recaída.

Es por ello que el técnico rojiblanco, Diego Martínez, confía plenamente en las habilidades de Vadillo, pero lo trata con especial mimo. Desde el duelo de la tercera jornada ante el Atlético Osasuna –en el que marcó un gol y repartió una asistencia– lo ha sustituido en todas las segundas partes de los encuentros, siendo su compañero Fede Vico (fuera del once tras la irrupción de Pozo) su relevo en los dos últimos partidos.

Precisamente en el último duelo liguero, en el que un maravilloso pase suyo de tacón fue aprovechado por el citado Pozo para conseguir el gol de la victoria para los granadinos, a Vadillo no le gustó ver su número en la pizarra de las sustituciones. Era el minuto 69 y el Granada empezaba a sentir la necesidad de armarse mejor en defensa. El entrenador decidió retirar a un futbolista imaginativo como Vadillo y le pidió la máxima entrega en tareas defensivas a Fede Vico. La cara del atacante gaditano no fue de muchos amigos y Montoro, uno de los capitanes del equipo, se acercó a él para levantarle la moral. «Me dio ánimo –explicaba el propio jugador en zona mixta una vez finalizado el partido–. A un jugador le gusta jugar todos los partidos, eso es evidente, pero hay que ponerse en la piel de los compañeros, que todos quieren jugar. Y a los que nos toca salir del campo pues lo que debemos hacer es animar a los compañeros desde el banquillo». Palabra de Vadillo, que en el entrenamiento del miércoles trabajó con un vendaje que protegía su pierna izquierda. Toda precaución parece poca para cuidar a uno de los jugadores que por su descaro e imaginación más le gustan al público del Nuevo Los Cármenes, pero al que su historial de lesiones le obliga a ser prudente para no dejar huérfana la banda derecha de un equipo con pocos recambios debido a los problemas que tuvo para fichar jugadores durante el pasado verano.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos