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La Resaca

Una idea por encima de las rachas

Diego Martínez, entrenador del Granada, aguarda al comienzo del partido en el estadio Nuevo Arcángel en la noche del viernes. /FERMÍN RODRÍGUEZ
Diego Martínez, entrenador del Granada, aguarda al comienzo del partido en el estadio Nuevo Arcángel en la noche del viernes. / FERMÍN RODRÍGUEZ

Diego ha inculcado seriedad a un grupo al que dan alas futbolistas con genio pero irregulares | El equipo es segundo según la RFEF y tercero para LaLiga, que otorga triunfos ya en los partidos de rivales del Reus

RAFAEL LAMELASGRANADA

1. Pocas cosas hay más poderosas que una idea. Si ese pensamiento se aferra al subconsciente, resiste cualquier erosión. En fútbol, a derrotas, percances y ausencias significativas. El Granada nunca ha dejado de creer en un plan que Diego Martínez inculcó con seriedad y por fascículos desde el verano. Esa filosofía agarró en el grupo y le ha proporcionado durante la mayor parte de la temporada un rendimiento colectivo superior al que pudiera antojarse de la suma de sus individualidades. Hasta en el aciago tramo que acaba de alterar, tras tres partidos sin ganar, con dos derrotas consecutivas en ese plazo, el equipo jamás aparcó su capacidad competitiva.

2. El del Arcángel no fue un partido redondo. Empezó con tiritona frente al gol inicial blanquiverde, varió hacia una superioridad rojiblanca manifiesta y concluyó con ciertos síntomas de debilidad sobre todo con el balón, aplacados con un enorme manto de protección frente al ímpetu local y también algo de suerte, como en la ocasión marrada por Manzambi en boca de gol.

3. Esa genuina compostura avala la candidatura nazarí para acabar la campaña en puestos de eliminatorias de ascenso como poco, pues con 47 puntos recaudados, que son 50 si se suman ya los del Reus del próximo fin de semana, el discurso prudente que emana de los dirigentes de la entidad no sólo se puede limitar a apuntar a la salvación en la categoría. Esta meta está ya superada. El club puede mirar sin ambages a la azotea. Otra cosa es que esto signifique que al Granada haya que exigirle que se pasee o exhiba una hegemonía que no le corresponde. No lo hace nadie, de hecho, por más dinero que tenga. Este año y medio de inmersión en LaLiga 1|2|3 empieza a ser pedagógico para el entorno. Arriba suelen estar los equipos más fuertes pero pueden tropezar con cualquiera. Todos tienen secuencias benévolas y trayectorias negativas.

4. La escuadra durmió el viernes como líder en la clasificación de la RFEF, que aún no da victorias a los rivales del Reus. Ayer cayó al segundo puesto –tercero en la tabla de LaLiga, que sí excluye a los tarraconenses– por el empate del Deportivo. El punto les supo a poco al actuar en Riazor contra el Nástic, que está hundido en la zona de descenso. Es otro ejemplo que vuelve a catalogar a esta categoría como imprevisible.

5. Diego Martínez es consciente de esta circunstancia tras tres ejercicios curtiéndose en Segunda. Por ello despliega un proyecto al que trata de aislar de cualquier contaminante. Ni el liderato ni verse fuera de la zona de salto directo trastocaron su parlamento ni la manera de trabajar a diario, basada en el ánimo de mejora continua y el cuidado del vestuario en la parcela psicológica. Prestando atención a ciertas sensibilidades particulares que enfoca con la fiel ayuda de sus ayudantes. Cada uno de sus auxiliares tiene un papel en esta historia. Cada futbolista, unas necesidades de estímulo para ofrecer su mejor rendimiento. Ha dado oportunidades y aplicado principios coherentes en sus decisiones, a veces a contracorriente de los debates externos. El tiempo le está dando la razón.

6. El gallego ha levantado esta visión sobre un sistema defensivo que sólo ha tolerado fallos en jugadas sorpresivas últimamente, de rechazos o rebotes, no en acciones combinadas del adversario. Sólo el Albacete consiguió superar la tela de araña nazarí en una llegada de mérito y limpia hace ya varias semanas. El Elche le marcó de penalti, Osasuna tras el errado despeje de José Antonio González, el Dépor en una carambola que favoreció a Quique y el Córdoba en otro desvío favorable que le cayó a Andrés Martín.

7. En general, el Granada ha construido un entorno fiable que permite administrar las irregulares apariciones de los talentos rojiblancos en ataque, quizás lo que más ha echado de menos en estas fechas porque nadie en vanguardia terminaba de encontrar su mejor versión ni abrazaba el gol. Vadillo volvió por sus fueros en Córdoba y galvanizó las aproximaciones más letales hacia la portería de Carlos Abad. Al extremo le precede una fama de talentoso que está evidenciando con la camiseta de rayas horizontales. Su repertorio de asistencias se amplió en esta ocasión, hasta en el tanto en propia puerta del Córdoba. Luego cayó en uno de esos apagones tan característicos, aunque en ningún momento bajo los brazos ni dejó de pelear.

8. Vadillo no arrastraba ningún problema físico, como tampoco sus compañeros sobre el verde, salvo los que están lesionados. Ahora, es obvio que el gaditano es de mecha corta. Es su condición, no es fácil que mejore con entrenamientos, por lo que elige bien los momentos para sus arrancadas, que se agotan.

9. La falta de frescura obedece a veces al cansancio de ciertos futbolistas durante un encuentro, pero en general lo que suele alterar la sintonía es el cambio en el estado de confianza, el celo por proteger el resultado. El Granada se ha sentido tantas veces cómodo con marcador a favor que trata de gestionar esas situaciones con inteligencia. Pueden aparecer los riesgos, pero en general le suele salir bien. Más que piernas, en la segunda parte del Arcángel lo que faltó fue balón y calma. A pesar de los esfuerzos de San Emeterio y del criterio de Montoro, la pelota no fluyó y el arrojo local hizo el resto para que el tramo definitivo tuviera incertidumbre.

10. El Granada remontó hasta la victoria por primera en esta temporada. Llegó a equilibrar otros dos choques  –contra el Albacete en casa y frente a Las Palmas fuera–, pero jamás había logrado el triunfo si comenzó perdiendo. Lo logró con tres futbolistas poco habituales. El fondo de armario pasó una prueba de nivel. Adri Castellano remedió la baja de Quini en el lateral izquierdo sin estridencias, Dani Ojeda estiró la banda con solvencia y Rodri fue la pieza más inestable, de nuevo con demasiado afán de hacer muchas cosas en punta en poco tiempo. Seguro que Diego Martínez charlará con él sobre ello. Todos son necesarios y requieren de confianza. El viaje es largo.