Granada CF

Huesca y Lugo, ejemplos de lo dura que es la maratón de Segunda

Álex Gallar, del Huesca, rodeado de jugadores del Lugo/Eliseo Trigo
Álex Gallar, del Huesca, rodeado de jugadores del Lugo / Eliseo Trigo

Ambos lideraban la Liga a esta altura el año pasado; los gallegos se acabaron desplomando y los oscenses sí subieron, pero tras atravesar una racha de ocho jornadas sin ganar

Rafael Lamelas
RAFAEL LAMELASGranada

Huesca y Lugo comandaban la Segunda división a esta altura, jornada 18, el año pasado, para sorpresa general. Los oscenses tenían el decimoctavo tope salarial, con 5,3 millones. Los lucenses, el decimoséptimo, con 5,4. Esto no supuso un problema para que sumaran 33 puntos a comienzos de diciembre de 2017, justo antes de enfrentarse. Los azulgrana vencieron por 3-0 y consolidaron su liderato. Los gallegos, pese a la derrota, se sostuvieron en la otra plaza que otorgaba el ascenso directo a final de temporada. Una situación idílica que pronto iría a peor. Los aragoneses, pese a todo, subieron a Primera. Los del Anxo Carro se desplomaron. Sus historias tienen moraleja para el Granada.

Nadie podía imaginar en Huesca que la historia acabaría con semejante alegría al comenzar el campeonato. El equipo sólo había logrado una victoria en las cinco primeras jornadas, cayendo eliminado en la Copa también durante ese ciclo. Reaccionó con entusiasmo. Estuvo diez jornadas sin perder, cediendo sólo tres empates, para escalar hasta el primer puesto, que agarró en la jornada 13. La racha se truncó en Los Cármenes, pero no le afectó, pues enlazó otras diez sin conocer la derrota, mejorando el registro anterior pues sólo firmó unas tablas. En la 26 acumulaba 55 puntos. Sacaba ocho al Cádiz y once al Rayo.

A partir de ahí llegaron los problemas. El primer inconveniente arrancó cuando se lesionó su delantero revelación, Cucho Hernández. El joven colombiano fue cedido al Huesca por el Watford de Pozzo. Acabó con 16 goles, sólo uno menos que Melero, joven capitán en su centro del campo. Cucho sufrió una fisura en el quinto metacarpiano del pie izquierdo que provocó que se perdiera seis encuentros. Rubi, el entrenador, también tuvo problemas atrás sin Brezancic, con una rotura en el bíceps femoral de la pierna izquierda. Coincidió con la convalecencia de otro lateral, Akapo, que se operó del menisco.

Sí se recuperó por aquel entonces el actual rojiblanco Vadillo, que apenas había estado disponible por dolencias en el isquiotibial, aunque tampoco tuvo mucho protagonismo después. Los oscenses tocaron fondo tras un partido ante el Albacete que había sido aplazado. Completadas 34 jornadas, el Huesca había caído a la tercera posición, sumando sólo cuatro puntos durante ese tramo. Sporting y Rayo, con 61, se situaron en la plataforma de salto a la élite. Las limitaciones de la plantilla de los aragoneses, especialmente escasa de recursos en defensa, coincidieron con una fase en la que los resultados no llegaron.

La reacción

El giro llegó en la jornada 35. El Barça B comenzó marcando de penalti en el Alcoraz, en el minuto 57, pero el Huesca remontó en siete minutos. Fue el primero de cuatro triunfos, seguidos de un empate ante el Alcorcón. Una victoria en Lugo en el siguiente encuentro aseguraba matemáticamente el ascenso. El 0-2 consumó la proeza.

Mucho peor le había ido a su adversario de aquella noche desde la última vez que se cruzaron. El Lugo llegó a estar once jornadas de la primera vuelta entre los seis primeros, pero la derrota en Huesca y otra seguida en casa ante el Rayo Vallecano le dejaron séptimo al cierre de 2017. Encadenó una tercera caída al arrancar 2018 en Almería, pero un triunfo en Reus le permitió afianzar la posición de 'play off', escalando al cuarto puesto tras ganar al Sporting. Cinco jornadas sin vencer le sacaron de la promoción, que no recuperó ni cuando ganó al Granada por 2-1 –era noveno–. El Lugo sólo se impuso en dos partidos más y empató cinco en los trece encuentros restantes hasta la conclusión. Acabó duodécimo con 55 puntos, récord de la entidad pese a todo.

Las causas del desplome fueron múltiples. Por un lado, las lesiones, la mayoría graves. Problemas de rodilla para el lateral Campabadal, el centrocampista Sergio Díaz y el delantero Polaco, que se perdieron gran parte del curso. En distintos momentos tampoco estuvieron pilares como Carlos Pita, Iriome, Mario Barco, Sergio Gil o Campillo.

A ello hay que añadir el mercado de invierno, en el que salió un pilar en la retaguardia como Ignasi Miquel, mientras que los cuatro fichajes que hizo la dirección no funcionaron. El punta Chuli llegó recién operado del tobillo y no cogió ritmo. Jaime Romero, exnazarí, tampoco tuvo continuidad. Lemos y José Carlos Ramírez apenas aportaron en defensa.

La enseñanza para el Granada está en percatarse de que alguna mala racha puede aparecer y de que las lesiones entran el vestuario sin avisar y a veces se ceban. El invierno es una oportunidad de fichar, pero a veces aporta poco. El Huesca, por ejemplo, sólo trajo al portero Roberto Santamaría y a Moi Gómez. El arquero ni debutó. El centrocampista sí entró bastante. Con frecuencia es mejor poco y bueno, aunque esto último no lo garantiza nadie.