La Crónica

Al líder le pillan la matrícula

Rodri lamenta la anulación de uno de los goles por fuera de juego, con Juan Carlos en la red. / P. MARÍN

El Granada, con un fútbol algo aturullado y sin crear grandes ocasiones, no pasa del empate ante un cicatero Numancia

RAFAEL LAMELASGRANADA

Al Granada ya le van conociendo. Lo malo de instalarse pronto en la cima es que los focos dan de lleno y ya no se deambula con la discreción del tapado. Los adversarios, recelosos, estudian la fórmula del éxito y el método para generar problemas. En un partido sin la brújula de Montoro, la táctica del Numancia acrecentó la desorientación. Se acantonó para evitar cualquier fuga atrás y tocó cuando pudo con pasividad, para dejar pasar los minutos. La tónica se convirtió en cicatería en el tramo final, cuando los sorianos se quedaron en inferioridad y optaron por el definitivo voto de clausura. Los nazaríes, aturullados y previsibles, apostaron por el asalto vehemente, pero sin encontrar ni la fluidez ni la inspiración. El árbitro les anuló tres goles por fuera de juego, bien señalados, y valoró como leves un par de empujones en el área que pudieron acabar en el punto de penalti. No era el día ante el gol para los rojiblancos, con sus arietes sin abastecimiento. El punto nunca peligró. Para ganar, faltaron pulgadas.

0 GRANADA CF

Granada: Rui SIlva, Víctor Díaz, Germán, Martínez, Álex Martínez, San Emeterio, Nico Aguirre (min. 77), Vadillo, Fede Vico, Pozo (Puertas, min. 64) y Rodri (Ramos, min. 53).

0 CD NUMANCIA

Numancia: Juan Carlos, Markel, Atienza, Escassi, Marc Mateu, Diamanka, Villalba, Kako (Carlos Guitérrez, min. 74), Yeboah, Alain y Guillermo (Jordi, min. 83).

árbitro:
Javier Iglesias Villanueva, del colegio gallego. Amonestó a Atienza (min. 42), Diamanka (min. 69), Nico Aguirre (min. 70), Kako (min. 72) y Jordi (min. 87). Además, expulsó con doble cartulina amarilla a Yeboah (minutos 61 y 71) y de manera directa a los dos entrenadores, Diego Martínez y Aritz López Garai, tras participar en una discusión al final del partido.
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la 13ª jornada de La Liga 1|2|3, disputado en el Nuevo Los Cármenes ante 13.227 espectadores. Los jugadores salieron con una pancarta en referencia a la designación de Granada como ciudad europea del deporte en 2019. Se guardó un minuto de silencio por ´Machica´, exjugador del Granada fallecido recientemente.

Nico Aguirre actuó en la posición del sancionado Montoro, aunque jugó distinto. Sin la capacidad de distribución del valenciano, el argentino se afanó en dar continuidad a las secuencias, provocar astutas faltas y aparecer en el área de manera furtiva. La cuestión estuvo en que ni su trabajo notable ni el sobresfuerzo de sus compañeros compensaron la falta del prestidigitador habitual del centro del campo.

El empate del Málaga en El Molinón permite que los nazaríes sigan en cabeza de Segunda división

Quedó claro que uno de los motivos del dinamismo del Granada en otras citas estuvo en la rapidez con la que el balón se desplazó de costa a costa gracias al impulso de Montoro. Sin él, con una circulación más parsimoniosa, de pases cercanos, la capacidad de sorprender desde la mediapunta se restringió. En bloqueos así toca tirar de imaginación, pero nadie apareció con la chistera. A los locales les costó traficar entre la espesura y sólo a balón parado comprometieron al meta Juan Carlos Sánchez, principal actor de la ronda de fingimientos y exageraciones con la que los visitantes quisieron anestesiar el asunto en el tercio definitivo.

Los ayer de amarillo dieron muestra de aquella histórica resistencia numantina, aunque su idea pudo irse al traste si el asistente no está atento para detectar un fuera de juego de Germán tras un saque de falta, con un remate en plancha que quedó anulado. El central, inmenso atrás, también fue protagonista de otro de los tantos ilegalizados. Acabó de delantero centro en la fase más desesperada.

Aguirre reclamó una caída en el sector crítico que pareció demasiado suave. El Numancia extendió su manto de protección y rascó en la confusión rojiblanca, aunque sin activar demasiado a Rui Silva. Apenas unas apariciones de Guillermo que blocó sin aspavientos. El Granada, por su parte, emprendió los avances con paciencia, enroscando centros altos o rasos que nadie empujaba. Rodri, abnegado para abrir conducciones a los de alrededor, se difuminó a la hora de encarar el arco.

Las constantes incorporaciones de Álex Martínez hallaron alguna contestación presta de los rivales en ese espacio ante cualquier error. Meros fogonazos que extinguieron Germán y su séquito. Vadillo probó el mismo disparo combado de Zaragoza en una falta, pero esta vez se le fue alta.

El balón parado fue la suerte a la que se agarraron. En un córner, Germán volvió a rematar con una estirada que se alejó por poco. Todo seguía bajo tensión, pero con pocos riesgos. En la prolongación del descanso, se invalidó una secuencia que acabó en la red. Aguirre botó hacia Martínez y este peinó para que celebrara Rodri, también en posición antirreglamentaria. Siete veces cayeron ayer en la celada.

La segunda mitad evidenció la desesperación de Diego Martínez por la ausencia de pegada. Retiró pronto a Rodri, en el minuto 52, por un Adrián Ramos que no pasa por su mejor forma pero que por lo menos ocasionó que la zaga del Numancia se aculara, fijando las marcas y protegiendo mejor la pelota en las disputas aéreas, aunque sin chutar nada propicio. Poco le llegó. Antes de ello, Vadillo protestó otra carga en el área que Iglesias Villanueva eludió, ante las protestas del numeroso público.

Mateu se estrelló contra la barrera en un lanzamiento desde la corona, en una de las pocas llegadas visitantes de la segunda parte. Diego buscó a su pichichi, Puertas, aparcado en el banquillo desde La Romareda. Retiró a Pozo, menos impulsivo que otras veces, y dio la impresión de que los nazaríes metían otra marcha, aunque seguían sin asir bien el volante. Vico vio a Ramos pero este no afinó la peinada.

El colegiado repartió tres amarillas en minutos sucesivos: Diamanka, Aguirre y Yeboah, su segunda tarjeta, por cazar a Vico en campo propio. Dio la impresión de que el castigo era demasiado severo. Quedaban algo más de 20 minutos.

Otro esférico detenido permitió rozar la diana. Vico observó la llegada de Puertas y Juan Carlos reaccionó bajo palos. Germán tenía el anzuelo cerca, pero había salido por detrás de la retaguardia en el primer bote. Otra vez la misma trampa.

Con diez, el Numancia renunció a cruzar la frontera y se amuralló. Nico Aguirre remató obstaculizado y su marcador se quejó de un supuesto golpe. El 'Bicho', agotado, dejó su sitio a José Antonio, apuesta arriesgada de Diego por el joven mediocentro creativo, al que le vino grande la situación y el escenario. Él pudo marcar tras un jugadón por la diestra de Puertas, pero le tapó Juan Carlos y estaba, en cualquier caso, en las tinieblas del fuera de juego. El arquero se esmeró en lo dramático en un forzado choque con Vadillo. Sufría 'cuentitis' aguda.

Quedaron cinco minutos mal gestionados por los locales, precipitados. El Granada se cansó de devolver la bola en las atenciones y se generó un tumulto al final que concluyó con la expulsión de los entrenadores, en una tángana fea para los críos presentes. Una juventud que comprobó lo áspera que es la Segunda, lo malo de la expectación y lo importante que es desprenderse de cualquier favoritismo, porque te pillan la matrícula y ganar cuesta más, aunque el empate del Málaga permita llegar a Canarias como líder.

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