Granada CF

Un Granada que sintoniza con el 'método Diego Martínez'

Diego Martínez le da instrucciones a José González en un duelo de pretemporada en presencia de su ayudante, David Tenorio. //PASCU MÉNDEZ
Diego Martínez le da instrucciones a José González en un duelo de pretemporada en presencia de su ayudante, David Tenorio. / /PASCU MÉNDEZ

En la libreta del entrenador hay mucha psicología, especialmente para recuperar a jugadores que atravesaban un momento difícil

ANTONIO NAVARRO GRANADA

El Barça de Guardiola, el Madrid de Zidane o el Girona de Pablo Machín. Todos estos proyectos, exitosos en su día, tuvieron algo en común: los jugadores supieron adaptarse a las exigencias de su técnico, que con independencia de las piedras encontradas por el camino supo trazar una hoja de ruta en la que lo más importante fue el aprendizaje y la meta acabó siendo el materializar lo que sueña todo entrenador de fútbol: que sus jugadores desarrollasen su talento para que, al final, brillara más el trabajo colectivo que el individual.

El Granada de Diego Martínez intenta seguir su propio camino y por el momento acapara elogios dentro y fuera de la provincia al calor de los buenos resultados que está obteniendo en este arranque liguero. A nadie se le escapa que la diferencia entre el aplauso o el reproche la mayoría de las veces reside en lo que refleja el marcador, aunque para conseguir resultados positivos todo equipo tiene que acumular los méritos suficientes para dejar abatido a su enemigo y degustar así el placentero sabor de la victoria.

En el Granada en el que aterrizó el preparador gallego, atado por las dificultades para fichar a causa del límite salarial, había piezas valiosas que no rindieron a su mejor nivel la pasada campaña y así se está demostrando. Los motivos fueron variopintos, pero todos ellos tenían algo en común: la necesidad de ser rescatados del olvido por un entrenador que confiase en ellos. En la defensa dos futbolistas rojiblancos como Quini y Germán disfrutaron de pocos minutos la pasada campaña, pero Diego Martínez ha confiado en lo que podían aportar al grupo y, por el momento, no ha errado. No obstante, mucho más llamativos -y quizá trascendentes por tratarse de dos futbolistas con peso en el ataque- eran los casos de Álvaro Vadillo y de Antonio Puertas. El primero no brilló en el Huesca de Rubí a causa de las lesiones, que lo castigaron sin piedad en momentos clave, en los que otros futbolistas supieron aprovechar la situación para ganarse el cariño de su técnico. El gaditano acabó el año sin jugar un solo partido completo en toda la segunda vuelta, por lo que necesitaba volver a empezar de cero. Tener la confianza de su entrenador y ser capaz de regatear a las dolencias físicas, algo que sin duda está consiguiendo. Con Puertas el problema fue principalmente psicológico. El almeriense no rindió a su nivel durante su primer año en el Granada porque su cerebro no lo dejó. La presión por agradar al público y a sus entrenadores tuvo el efecto contrario. Cero goles y siete titularidades de 42 posibles ayudan a comprender sin necesidad de entrar en muchos más detalles que el curso del atacante de Benahadux no fue el que él hubiera deseado.

Puertas necesitaba que alguien confiara en él para volver a sentirse importante y ese alguien fue Diego Martínez, según reconoció el propio jugador a la conclusión del último partido del equipo ante el Rayo Majadahonda, en el que firmó su segundo doblete de esta temporada. «El año pasado quiero borrarlo de mi mente. No tenía confianza, no tenía eso tan importante en el fútbol que es sentirse querido y este año están saliendo mejor las cosas. Diego me ha dado confianza y también nos da mucha libertad a los tres que jugamos en la mediapunta, nos deja que intercambiemos posiciones y esto es bueno porque los rivales no saben por donde vamos a entrar», comentaba.

Además de los aspectos tácticos, el 'método Diego Martínez' tenía como punto innegociable recuperar a jugadores como los citados anteriormente y no cabe duda de que por el momento lo está logrando.

El Granada de esta temporada es un equipo que ha apostado por futbolistas jóvenes, algunos de ellos convencidos gracias a que trabajaron a sus órdenes con anterioridad, como es el caso de los canteranos sevillistas Fede San Emeterio y Alejandro Pozo. No obstante, la responsabilidad de comenzar la Liga con buen pie y de abonar el camino hacia el objetivo marcado de los 50 puntos ha sido para los más veteranos. Desde la portería, en la que Rui Silva (24 años) empezó teniendo el puesto asegurado por una inoportuna lesión de Aarón (22) hasta la delantera, en la que Adrián Ramos está siendo el referente a sus 32 años, el Granada de las primeras jornadas ha estado liderado por los que más experiencia tienen en la categoría de plata, incorporándose los Adri, Pozo, Juancho, etc en los últimos minutos de los partidos o defendiendo su candidatura a la titularidad en el choque de Copa del Rey. Por ahora Pablo Vázquez y Adri Castellano parecen ser los dos jugadores con los que menos cuenta el técnico, pero la temporada es larga y su participación será necesaria. Es por ello que deberán seguir trabajando con la misma ilusión que Aarón, José González y Juancho -compañeros suyos en el Granada B la pasada campaña- para que cuando llegue su momento Diego Martínez no tenga ninguna duda de su valía, a pesar de que a uno de ellos -Adri- la fortuna no le acompañó en su debut oficial, en el que fue expulsado durante el encuentro de Copa ante el Elche.

Al margen de la confianza depositada en algunos jugadores clave y de la responsabilidad otorgada a los más veteranos, se está comprobando cómo en la libreta de Diego Martínez hay subrayados algunos conceptos que el equipo rojiblanco está sabiendo trasladar eficazmente al terreno de juego. La querencia del técnico por mantener su portería a cero siempre asegura puntos y es por ello que no resulta nada sencillo contener a los rivales, pero el rendimiento del guardameta titular del equipo (Rui Silva) y de la defensa rojiblanca está rayando la perfección y las estadísticas no engañan: los granadinos no han encajado goles en tres de sus cinco compromisos ligueros. La presión arriba o la movilidad de los mediapuntas también están funcionando en un Granada en el que el hambre de sus futbolistas es clave y para que esto no cambie Diego Martínez intenta motivar a sus hombres con discursos que van más allá de lo futbolístico y es que, como asegura el central José Antonio Martínez, el estratega «ahonda en lo que hay dentro de nosotros. Nos pregunta qué objetivo tenemos en la vida, qué objetivo tenemos en el fútbol y todos aquí tenemos hambre así que con una mentalidad positiva y ganadora podemos conseguir muchas cosas».

 

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