Este contenido es exclusivo para suscriptores

Disfruta 12 semanas por 1€ de acceso ilimitado y ventajas exclusivas si te suscribes antes del 5 de marzo

logo-correo-on2.svg
Acceso ilimitadoNuevas secciones y más contenidos exclusivosLectura más amable y sin interrupcionesNueva app exclusiva sin publicidadNewsletters personalizadasEl Club: Ventajas, sorteos y actividades.
La Crónica

El Granada no sabe despejar las dudas

Adrián Ramos, el exrojiblanco Bergantiños y Martínez, en una acción de remate del Granada que no cogió puerta. /RAMÓN L. PÉREZ
Adrián Ramos, el exrojiblanco Bergantiños y Martínez, en una acción de remate del Granada que no cogió puerta. / RAMÓN L. PÉREZ

Otro regalo atrás condiciona a los rojiblancos en el marcador, para desquiciarse desde entonces en el intento de remontada ante un firme Dépor

RAFAEL LAMELASGRANADA

El Granada se está empezando a desquiciar justo en las fechas en las que el campeonato se endurece y los más fuertes dejan de mirar atrás. Uno de ellos es el Deportivo, un claro candidato a subir que ha recuperado crédito y que se marchó con los tres puntos de Los Cármenes aprovechando un regalo ajeno y sosteniéndose con entereza en los minutos restantes. Los rojiblancos están adquiriendo el mal hábito de los fallos garrafales. Uno ya les desarmó en El Sadar en un mal despeje y otro ayer, con carambola, les volvió a arrojar al sumidero.

Los resultados recientes están minando el estatus de los de rayas horizontales, que hasta hace poco era de privilegio. La tendencia les ha expulsado del balcón que lleva directo a Primera, desplomados hasta la quinta posición, que sigue dando acceso a las eliminatorias, aunque con el segundo, Osasuna, escapándose a tres puntos y el primero, Albacete, a cuatro si se le contabilizan los puntos de vencer al Reus como ya hace LaLiga (no la RFEF). Pese a todo, cualquier hincha habría pagado por llegar a estas fechas en el vagón de seis. El problema es la inercia que la escuadra está adquiriendo.

0 Granada

Rui Silva; Víctor Díaz, Germán, Martínez, Quini; Montoro, Fede San Emeterio, Vadillo (Puertas, m.64), Pozo; Fede Vico (Dani Ojeda, m.78); y Adrián Ramos (Rodri, m.54).

1 Deportivo

Dani Giménez, David Simón, Domingo Duarte, Pablo Marí, Diego Caballo; Bergantiños, Mosquera (Didier Moreno, m.78), Edu Expósito, Fede Cartabia (Nahuel, m.65); Borja Valle (Somma, m.86) y Quique González.

GOLES
0-1, m.48: Quique.
ÁRBITRO
Pizarro Gómez (colegio madrileño). Amonestó a los locales Montoro, Quini, Puertas, Rodri y Adrián Ramos así como a los visitantes David Simón, Didier Moreno, Caballo y Domingos Duarte. También expulsó al portero suplente del Granada Aarón y al deportivista Nahuel con roja directa en el minuto 93 de partido.
INCIDENCIAS
Partido de Liga disputado en el estadio Nuevo Los Cármenes ante 13.128 espectadores (cifra oficial).

Ciertos avatares están erosionando a los nazaríes, que eran un equipo fiable ante todo durante la primera vuelta, poco dado a los errores no forzados. Esta vez, una sucesión de rebotes les desviaron de su trazada hasta sumirlos en un creciente estado de ansiedad. José Antonio Martínez fue el protagonista en dos de ellos. El primero se originó en un empalme suyo durante un córner favorable, con todo de cara en el área pequeña para celebrar el gol. Dio por sorpresa en el larguero, que escupió la mejor acción de peligro de los rojiblancos, con 0-0 en el marcador.

El segundo, después del descanso, nació en un despeje del central desde atrás que topó con el cuerpo de Fede Cartabia. De ahí salió rechazado hacia dentro para favorecer a Quique González, solo para fusilar a un Rui Silva vendido.

El tercer rebote varió de intérprete, pero también fue lesivo para los intereses locales. Puertas se lanzó tarde en plancha en busca del empate tras un buen centro de Dani Ojeda y estiró el brazo con cierto disimulo para desviar el balón a la red. Parecía que el árbitro había picado ante su engaño. Hasta dio la impresión de que el asistente no le corregía. Pero las protestas furibundas de los jugadores del Deportivo les hicieron recapacitar. Era mano clara y así lo señalaron al final. Si los locales ya estaban desquiciados, la censura les atolondró del todo. La inspiración en ataque se les ha ido esfumando y Diego Martínez, en esta tesitura, se ha aferrado a sus pretorianos, que siguen sin pulso en la vanguardia. La fórmula parece pedir alguna alteración. Ojeda, aire fresco, no lo hizo mal en su rato como revulsivo, en medio de la desesperación generalizada.

Más que un problema físico, da la impresión de que la plantilla sufre un bloqueo mental después de meses en un nivel excelso. Son situaciones que llegan sin avisar, a veces con poca explicación, por meros detalles. Esas pequeñas cosas que antes provocaban que la balanza oscilara a un lado, como en los triunfos con fogonazos letales de Pozo o en aquel tiro que brincó en un rival en Málaga para que Montoro marcara. Victorias que adquirían solidez gracias a un comportamiento inmaculado atrás. Pero, de repente, estos pasajes, breves pero determinantes, se han vuelto en contra.

Ni siquiera la presencia de Montoro alivió esta vez al Granada. Su participación estuvo envuelta en el misterio hasta última hora, pero al final completó los 90 minutos, aunque el Dépor le ató en corto. Con su presión adelantada, observó desde el orden mientras los rojiblancos tocaban atrás con paciencia a veces exasperante al no ver huecos ni desmarques apropiados. Los gallegos apretaron fuerte cuando el valenciano entró en contacto con el esférico para forzar sus pases o cuando detectaron alguna vacilación del resto. Natxo González demostró haber estudiado a su rival. Con ventaja, buscó noquear al Granada en lugar de encerrarse. Eso pudo terminar de rendir a los nazaríes, pero también les concedió algún margen de respuesta que no supieron aprovechar por pura precipitación.

Diego armó una versión muy aproximada de su once tipo, con Pozo en lugar de Puertas y sus tres fichajes invernales en el banquillo. La estructura se le estropeó tras la diana blanquiazul. Adrián Ramos, impetuoso en el primer tiempo pero destartalado en la definición, sufrió alguna dolencia en su espalda y dejó espacio a Rodri. El colombiano, astuto, reclamó desde fuera tras la diana que le cancelaron a Puertas y vio una amarilla que le hará cumplir ciclo contra el Córdoba, lo que le dará tiempo para restablecerse. Pero sin él, las progresiones se complican. Rodri se ha quedado en actor secundario desde hace semanas y le está costando cogerle el pulso a los encuentros. Le falta sosiego.

El Dépor viajó con bajas, pero tiene lujos hasta en la segunda unidad. Por arriba merodea Quique, que coincidió con Diego en su etapa en Osasuna, firmando sólo cuatro goles. En La Coruña ya lleva once y tres se los ha incrustado al actual equipo de su antiguo mentor. Diego, que trata de mantener la calma y ya advirtió de que ciclos así llegarían, intenta escarbar en la esencia del conjunto que le llevó al liderato en lugar de experimentar con arreglos tácticos u otros nombres. Quizás esta segunda derrota consecutiva acarree ese punto de inflexión.

Tensión

El partido arrancó con la tensión de un choque entre dos adversarios reputados. El Granada, meloso en la construcción, tardó en superar un poblado mediocampo. El Dépor aguzó las vigilancias y se encomendó a Fede Cartabia, un solista que se enredó cada vez que le tocó cabalgar en el campo contrario. Montoro dispuso de un primer lanzamiento de zurda que se fue a la grada y los suyos intentaron asombrar con una jugada de laboratorio al saque de un córner, que Víctor Díaz mandó a las nubes. El lateral más tarde haría lo que mejor sabe, con un centro extraordinario que enganchó Ramos con su frente, obligando a Dani Giménez a una gran estirada. En ese saque de esquina de Vadillo, San Emeterio peinó el balón hacia Martínez que, sin oponentes, lo estrelló en el travesaño de volea.

Ramos siguió peleado con el mundo, incluido Vadillo, con el que discutió tras un chut horrible. El gaditano también tuvo la mira torcida y el asunto empeoró tras el 0-1. Diego tiró de Puertas, que sólo tuvo incidencia con su brazo. Rodri tuvo las tablas a mano en los últimos minutos, pero Dani Giménez se le agigantó en un tiro a bocajarro. El Granada acabó colgando balones para que Germán ejerciera de ariete. Hubo más tensión que fútbol. Es probable que el equipo necesite aire fresco porque le han tomado la medida. Despejar las dudas, no dejarlas a los pies del enemigo, que las patean.

 

Fotos