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La Crónica

El Granada reemprende el vuelo

Ramón Azeez, que aquí recibe una falta, estrenó la camiseta rojiblanca avanzada la segunda parte. / FERMÍN RODRÍGUEZ

Los rojiblancos remontan un tempranero gol local en un gran primer tiempo que soportan con angustia

RAFAEL LAMELASCÓRDOBA

Cada partido se había transformado en un 'pinball' para el Granada, con la bola rebotando con diablura hasta acabar en su tronera aunque agitara las palas. Ocurrió en Pamplona, pasó contra el Deportivo y se repitió a los dos minutos de empezar el partido en el Nuevo Arcángel. Un tiro furtivo del rival hacia ninguna parte convertido en una ocasión perfecta tras topar con la espalda de Martínez, con imán para estos rebotes. En dos minutos, el Córdoba por delante. El Granada, acosado, tenía dos opciones. Seguir besando la lona, sin inmutarse, dejándose llevar por el pesimismo, o levantarse intrépido, sacar orgullo, recuperar su fútbol y demostrar que aquel equipo que mandó en Segunda no está muerto. Esa reacción admirable le dio la vuelta al primer tiempo, continuado por una segunda mitad de arrojo local y alguna jaqueca visitante, con el resultado llegando a peligrar, pero los puntos volviendo en el autobús rojiblanco.

1 Córdoba

Carlos Abad; Loureiro, Luis Muñoz, Quintanilla, Miguel Flaño, Álex Menéndez; Bodiger, Aguado (Blati Touré, m.63), De las Cuevas; Andrés Martín (Jaime Romero, m.66) y Carrillo (Mazambi, m.50).

2 Granada

Rui Silva; Víctor Díaz, Germán, Martínez, Adri Castellano; Fede San Emeterio, Montoro, Dani Ojeda (Azeez, m.64), Vadillo (Puertas, m.86), Fede Vico (Pozo, m.69); y Rodri.

goles
1-0, m.2: Andrés Martín; 1-1, m.24: Loureiro (en propia puerta); 1-2, m.28: Fede Vico.
árbitro
Sagués Oscoz (colegio vasco). Amonestó a los locales Mazambi y Bodiger así como a los visitantes Rodri y Víctor Díaz.
incidencias
Partido de Liga disputado en el estadio El Arcángel ante 14242 espectadores, siendo alrededor de 400 seguidores del Granada CF.

Las penumbras de las dos últimas jornadas transcurrieron seguidas en un flash a los dos minutos. Salió brioso el Córdoba y peleó una maraña de rechazos que nadie terminó de despejar en la zaga nazarí. El balón le cayó a Louteiro, que quebró hacia dentro en busca de disparo. Chutó con más ansia que dirección, pero el balón salió repelido por la chepa de Martínez, que se giró ante el tiro. La carambola diabólica acabó en las botas de Andrés Martín, que golpeó el balón con el alma. 1-0 para jolgorio general, ante unos visitantes incautos ante la emboscada.

Quizás otro equipo habría entrado en demolición, con el peso de la última racha a cuestas. Fue entonces cuando prevaleció el carácter emblemático del conjunto de Diego Martínez. El equipo se espabiló al momento, dio varios pasos al frente y comenzó a bombear balones cruzados al área de los que surgieron las primeras acciones a balón parado. Los acelerones no hicieron perder precisión al Granada, que extendió su control al terreno enemigo. Sólo Martínez parecía meditar aún el nuevo rebote nocivo. Se tragó un envío largo de los blanquiverdes que permitió la llegada de Andrés Martín, solucionada sin fuelle.

Dani Ojeda percutía por los costados, intercambiando posiciones con Vadillo, quien pronto sacaría la varita y la chistera. El acoplamiento era paulatino, aunque la escuadra extrañaba el desuso de la puesta en largo hacia Ramos. Rodri se movió con excesivo frenesí, con varias controversias arbitrales, agotado en una segunda mitad llena de imprecisiones. Reclamó un penalti de Quintanilla en el acto inicial, que le agarró pero no lo suficiente como para dejarse caer tan a plomo, y luego recibió una amarilla por golpear el balón con la mano en un intento de remate, en el que objetó que le empujaron.

Víctor Díaz desató un carrusel de centros al área que fueron complicando la vida a la zaga local. Sus progresiones contribuyeron a acorralar al Córdoba, hierático en su rectángulo, sufriendo en sus intentos de fortificarse. El lateral onubense siguió con su constancia desde el lateral y el esférico llegó ajustado hasta Vadillo justo encima de la línea de fondo. El gaditano centró duro con el exterior y Louteiro, sin esperarlo, contribuyó a trastocar el rumbo para que acabara en la red.

Si el tanto inicial desperezó a los rojiblancos, el del empate transfiguró a los de Curro Torres. La hegemonía visitante se perpetuaba, aunque Rodri seguía falto de tila. Pero quien temblaba era la zaga cordobesa por el impulso de Vadillo. Interrumpió un intento de salida de Quintanilla y puso pies en polvorosa. Llegó hasta el área aguantando el quite y tocó atrás para que Fede Vico volviera a encontrar la senda de las celebraciones justo donde no quería expresar algarabía. Pidió perdón como cordobés a la grada, aunque con sonrisa a sus camaradas.

Germán salió a apagar un fuego por el centro en una indecisión de Adri Castellano y Martínez. El lateral, que debutaba en su tierra, estuvo algo endeble, pero obstinado cuando estiró la banda. Al menos no cometió ningún error grosero.

Tras el descanso, Vadillo sacó el cañón en una falta, mientras que Vico y Ojeda trataron de derribar a Carlos Abad. El arquero estuvo seguro y cimentó la respuesta del Córdoba, agarrados al portentoso Manzambi. Tuvo tiempo de atropellar a Germán y chocar con Rui Silva, pero también de tener una enorme oportunidad a centro de Menéndez.

Diego tiró de Azeez por Ojeda con afán de darle vigor a la medular, pero el nigeriano está fuera de onda. Pozo saltó por Vico, tocado, pero el joven sevillano tampoco mejoró a su predecesor. Las sustituciones sí le dieron vigor al contrario, aunque cada intentona murió en la aduana rojiblanca. Muchos córners pero todos repelidos por una retaguardia que tiene a un cacique implacable en Germán.

El equipo llega a los 47 puntos, que son 50 si se suman ya los del Reus. Pero lo importante es que ese corazón competitivo vuelve a latir con fuerza. Quien intuyera una caída en barrera se equivocaba mucho. Este no es el Granada de la temporada pasada.